dimarts, 14 de març de 2017

NORMALITZANT L'ODI I LA POR, publico al Periódico un article sobre les eleccions de demà a Holanda, les presidencials franceses i les legislatives alemanyes en les que la ultradreta pot obtenir bons resultats

A França i Holanda l'extrema dreta no sembla que vagi a obtenir el poder, pero el seu discurs contamina la resta de partits i institucions

 

Mañana 15 de marzo se celebran elecciones en Holanda, y los sondeos apuntan al Partido por la Libertad de Geert Wilders como ganador. Su lema es 'Holanda tiene que ser nuestra', y propone prohibir el islam y la salida de la UE. Pero pese a que sea el partido más votado, no podrá gobernar.
En Francia las elecciones son en abril y mayo, y se da por seguro que Marine Le Pen pasará a la segunda vuelta. Hasta hace poco se creía que tendría que batirse con el conservador François Fillon, escenario que generaba dudas de si se repetiría lo que ocurrió en el 2002, cuando la izquierda se movilizó en favor del conservador Chirac para evitar que el Frente Nacional llegara a Elíseo. Fillon tiene propuestas como el despido de medio millón de funcionarios y la reducción de prestaciones sociales, inasumibles para muchos votantes de izquierda. Propuestas que Le Pen rechaza. Y una desmotivación de la izquierda podría da la victoria al FN.

PUTIN, ALIADO DE LE PEN

Pero la candidatura de Emmanuel Macron, que se ha crecido a medida que se judicializaba el escándalo por la contratación pública de la esposa de Fillon, es una mala noticia para Le Pen, ya que Macron sí podrá aglutinar votos para derrotarla. Pero habrá que ver el impacto que generará tener en la segunda vuelta a alguien que lanza mensajes como “los musulmanes son la nueva peste bubónica”. Le Pen, como la mayor parte de la ultraderecha, condena el islam en nombre de los derechos de la mujer y tiene a Putin como aliado, pero no ha alzado la voz contra la legalización del maltrato a la esposa aprobado en Rusia. Y en Alemania parece seguro que Alternativa por Alemania, liderada por Frauke Petry, contraria a la acogida de refugiados, entrará en septiembre en el Bundestag.

Hoy por hoy es improbable que estos partidos lleguen a gobernar, pero se creían imposibles el 'brexit' o la victoria de Donald Trump y ocurrieron. Nigel Farage y Trump obtuvieron sus victorias agitando lo que se ha llamado posverdad. Un cóctel de deseos y frustraciones que se combina con datos falsos, y cuyo resumen es un panorama desolador de una ciudadanía, los nuestros, acosada por enemigos de fuera. Da igual que tras el referéndum se reconociera que las cifras con las que se justificó la campañaeran falsas. El daño estaba hecho, y la sociedad, fragmentada, creciendo en el Reino Unido los ataques a extranjeros. Y en Alemania se ha normalizado un discurso que criminaliza a los originarios de países musulmanes y se producen a diario unos diez ataques a refugiados.

PROPUESTAS INAPLICABLES


El peligro a corto plazo no es que lleguen a gobernar, pero contaminan al resto de partidos e instituciones, que asumen propuestas técnicamente inaplicables, como la que han hecho la Comisión Europea y el comisario Dimitrios Avramopolulos para expulsar un millón de personas que no han obtenido el estatuto de refugiado. Porque las expulsiones masivas de cientos de miles de personas, que deben ser individualizadas, tienen un coste económico que los estados no pueden permitirse, al margen de que en muchos casos sus países de origen se niegan a aceptarlos.

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