dissabte, 25 d’agost de 2012

BREIVIK, UNA CONDEMNA DESTINADA A FRENAR L'ODI RACISTA, El Periódico

Publico aquest article a El Periódico
La matanza de Noruega   Análisis
Una condena destinada a frenar el odio racista
Xavier Rius
 Anders Behring Breivik, que reconoció ser el autor de unos asesinatos según él, atroces pero necesarios para salvar Europa, ha aceptado la condena a prisión frente a la otra opción de que se le declarara enfermo mental. El tribunal lo considera responsable de unos crímenes que preparó con meticulosidad. Si se le hubiera considerado víctima de un trastorno y hubiera sido condenado a permanecer en un psiquiátrico, Breivik ya había anunciado que recurriría en favor de su buen estado mental. No deseaba que lo encerrasen por loco, dado que el valor político de sus actos quedaría devaluado. Y ese recurso de Breivik hubiera alargado el dolor de las familias que deberían asistir de nuevo al circo mediático del criminal enorgulleciéndose y difundiendo su odio. Si antes de cometer sus crímenes escribió el manifiesto 2083, Declaración de Independencia Europea, ahora ha anunciado que aprovechará la prisión para continuar escribiendo. Igual que Hitler se consideraba guiado por la providencia con la misión de salvar la Europa germánica de las razas inferiores, y aprovechó su estancia en prisión para escribir el Mein kampf, Breivik, que se considera un guerrero templario, quiere aprovechar su retiro para escribir. Y si Hitler culpaba de todos los males de Alemania a los judíos y consideraba el marxismo como parte de la conspiración judía, Breivik considera que la Europa blanca está amenazada por la «invasión musulmana», fruto de lo que califica como el «infierno multicultural» de los socialdemócratas.
 Breivik, que había militado en un partido xenófobo, se sintió decepcionado por este y emprendió otros caminos para conseguir su fin con otros medios. Y, como anunciaba en su Declaración, estaba convencido de que otros seguirían su camino.
 Afortunadamente su llamada no ha surtido efecto, y el Gobierno y los partidos, lejos de entrar en debates sobre los supuestos peligros de la inmigración islámica, se reafirmaron en los valores de los derechos y deberes de la sociedad noruega, en la que la ciudadanía no se mide por el color o hacia dónde se reza.
 Y es que los problemas de encaje que se pueden dar con la llegada de flujos migratorios no se solucionan con discursos racistas hacia estos, de la misma manera que las dificultades de asunción de valores como la libertad religiosa, que implica que muchos de los hijos de familias islámicas puedan expresar que han dejado de creer, tampoco se consigue dificultando la obertura de mezquitas ni criminalizando el islam.

 Orgullosos de sus creencias

 Porque la libertad religiosa consiste en permitir y facilitar que los inmigrantes de países islámicos tengan sus templos, sintiéndose orgullosos de sus creencias, de la misma manera que consiste en que todos acepten el derecho a no creer o a cambiar de religión en una sociedad laica.
 Y si se criminaliza el islam, como ha ocurrido tantas veces, lo que se consigue es que los inmigrantes musulmanes se encierren en sí mismos y no se sientan ciudadanos, dificultando ese trasvase de creencias en todas direcciones consustancial de la libertad religiosa.
  

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