Incluso los partidos ubicados en la extrema derecha necesitan un funcionamiento democrático para evitar convertirse en una secta
Hace dos meses Ortega acudió a un acto de la Fundación Atenea presidida por Espinosa de los Monteros, y algo que fue considerado por Abascal como un agravio. Puede ser una paradoja, pero incluso los partidos ubicados en el populismo y la extrema derecha necesitan para funcionar y que sus cargos públicos puedan ejercer sus responsabilidades un funcionamiento democrático y unos órganos transparentes de toma de decisiones para evitar que el partido se convierta en algo parecido a una secta.
Vox afirmaba en su manifiesto fundacional que sus cargos orgánicos y las personas que debían encabezar las candidaturas electorales debían ser “elegidas por sufragio universal secreto, acabando así con las listas cerradas elaboradas por la cúpula a espaldas de los afiliados”. Pero después cambió sus estatutos eliminando las primarias para elegir candidatos a las elecciones y también suprimió las votaciones para designar a los presidentes provinciales, siendo ahora todos designados por el Comité de Acción Política formado por cuatro o cinco personas en nombre de la Ejecutiva Nacional.
Ignorándose los estatutos, Vox ha pasado de tener un secretario general y tres vicepresidentes a designar a Ignacio Garriga, que vive en Barcelona y tiene el escaño en el Parlament, como secretario gsecretario general y vicepresidente único. En las últimas asambleas del partido en que se ha renovado el cargo de presidente a Abascal, nadie le ha votado, ya que se modificaron los estatutos exigiendo que quien se postule debe conseguir un número de avales telemáticos imposibles de conseguir para alguien ajeno a la dirección. Y si solo hay un candidato, que siempre es Abascal, queda proclamado automáticamente.
Ahora muchos de los que se marcharon de Vox recuerdan que era el mismo Ortega Smith u otro ex boina verde compañero suyo, el Vicesecretario de Organización, Tomás Fernández Ríos, quien remitía los mails comunicando que habían sido cesados. Por ello, la cosa no va de pugna entre ultraliberales y ex falangistas; va de si Vox es un partido con democracia interna o una organización piramidal y de culto al líder. Ortega Smith de su época de boina verde solía recordar algo que les decía su instructor: que en combate hay que prepararse para resistir, ya que todo es susceptible de empeorar Veremos hasta dónde y cómo está dispuesto a resistir quien fundó el partido.

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