Xavier Rius, periodista. El Triangle, dijous 30 de juliol de 2026
Ceuta está experimentando una vez más un asalto marítimo a sus fronteras, con miles de jóvenes y no tan jóvenes nadando a lo largo del Tarajal, comparable al de mayo de 2021. Pero a diferencia del de hace cinco años, que fue instigado por las autoridades marroquíes en respuesta a que España acogió y hospitalizó al líder independentista saharayaní, Brahim Gali, que estaba gravemente enfermo de Covid, ahora no creo que haya sido el Makhzen ni el poder que gobierna el país de acuerdo con el rey Mohamed VI, y mucho menos los servicios de inteligencia los que hayan dado el disparo de salida para este salto masivo. Tampoco las redes de trata de personas, porque en estas entradas nadando no ganan nada.
Esto no significa que la Gendarmería, el rey y el aparato estatal no hayan hecho nada para impedirlo o detenerlo, ya que les conviene advertir a España, después de que Pedro Sánchez visitara Argel la semana pasada, con quien normalizó las relaciones tras distanciarse de ella debido al cambio de posición de Madrid hacia el Sahara. También les va bien que haya cierta presión sobre España en un momento en que Marruecos, intensificando sus reclamaciones territoriales sobre Ceuta y Melilla, ha abortado la reapertura de las aduanas comerciales para vehículos de mercancías en ambas ciudades, asfixiando su comercio que depende mucho de lo que exporta al sur. Recordemos que se puso fin al paso poco digno de las mujeres poeteadoras que pasaban cada día miles de toneladas de productos españoles a Marruecos, y a cambio se acordó normalizar estas exportaciones españolas mediante aduanas. Pero Rabat, con diferentes excusas, ha torpedeado la normalización comercial de las plazas españolas hacia Marruecos, asfixiando la economía de las dos ciudades autónomas.
Digo que creo que el entorno del rey no tenía interés en que se produjera un salto de esta magnitud esta semana, ya que se celebra la Fiesta del Trono en la que Mohamed VI conmemora los veintisiete años de reinado con su tradicional discurso. Un discurso en el que ha hablado de modernización y prosperidad. Pero la imagen de miles de jóvenes y familias enteras huyendo, unas decenas ahogándose a pocos metros de la costa, no confirma esta estabilidad, bienestar y progreso a los que se refería el rey en su discurso. Un discurso televisado en el que el rey no ocultó su deterioro físico debido a una grave enfermedad que lleva padeciendo durante varios años, lo que motiva que se visibilice cada ves más al príncipe heredero, Mulai Hassan.
Más bien creo que este salto masivo ha sido una respuesta espontánea viralizada en las redes sociales, que la Gendarmería no ha querido parar ejerciendo violencia, después de que hace un mes el Tribunal Supremo dictaminara que las denominadas «devoluciones en caliente» no pueden aplicarse a las personas que llegan nadando a Ceuta y Melilla. Y desde el día siguiente a la publicación de la sentencia, las llegadas nadando a las dos ciudades autónomas de soberanía española comenzaron a multiplicarse.
Tendremos que ver qué hará Marruecos en los próximos días y cómo España intentará devolver a esos miles que han entrado en diez días. Teóricamente, los menores no pueden ser expulsados y tarde o temprano tendrán que ser trasladados a la Península, con algunas comunidades PP que, rehenes de Vox, rechazan traslados masivos. Traslados que el presidente de Ceuta, el popular Juan Jesús Vivas, vuelve a solicitar. Y en cuanto a los adultos, no sabemos si comenzarán los procedimientos de identificación individual, si solicitarán asilo y comenzarán los procedimientos de expulsión individual o si, como hace cinco años, España y Marruecos acordarán devoluciones colectivas masivas. Expulsiones individuales o masivas que solo pueden llevarse a cabo si Marruecos está dispuesto a aceptarlas.
Y no importa cuándo termine esta entrada masiva y si las autoridades marroquíes intentan o no parar desde dentro lo que pueda pasar en los próximos días, hay un hecho. Marruecos, que ya tiene bastante ganado el conflicto del Sahara, presiona ahora con la sutil e intermitente reclamación de la soberanía de Ceuta y Melilla. Para España, con Marruecos presionando, será cada vez más difícil mantener el camino cerrado hacia estas dos ciudades africanas, que en realidad son dos puertas a Europa a la que quieren llegar tanto muchos jóvenes marroquíes, que ven que en su país no tienen garantizado ni un empleo ni una vida en la que puedan prosperar, como hombres y mujeres del África subsahariana que, huyendo de sequías, cambio climático y guerras, sueñan con emigrar a Europa.
Evidentemente hay otro elemento a valorar. El papel que jugará Estados Unidos en el caso que la crisis no se detenga. Recordemos que el secretario de Estado Collin Powell hizo de mediador en la crisi de Perejil. I ahora no veo ni a Marco Rubio ni a Donald Trump intecediendo en favor del gobierno de España de Pedro Sánchez a quin achacan que gasta poco en defensa.



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