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dimarts, 21 de juny del 2022

MACARENA OLONA, LA PARACAIGUDISTA QUE S'HA QUEDAT PENJADA D'UN ARBRE. Análisi eleccions andaluses i el resultat de Vox al Punt Avui

                 (Artículo traducido al castellano más abajo)


El Punt Avui, dimarts 21 de juny de 2022

 Xavier Rius Sant, periodista

El 2006 naixia Ciutadans, una formació –que no portava la paraula partit en el nom– que tenia com a eix existencial denunciar la discriminació que, segons ells, patia la llengua castellana a Catalunya. El 2015, Albert Rivera, apadrinat pels poders econòmics, exportà el partit arreu de l’Estat, amb un programa liberal i crític amb les autonomies històriques. Va obtenir 40 diputats. Un any i mig abans de l’entrada de Ciutadans al Congrés naixia Vox, que volia derogar l’estat autonòmic i s’oposava al matrimoni homosexual i a l’avortament, i que es va presentar a les eleccions europees del 2014 però no aconseguí l’escó. Vox va iniciar una travessa del desert de la qual només sortirà amb Ortega Smith picant pedra al Tribunal Suprem, denunciant als mitjans la feblesa de Rajoy i demanant llargues condemnes per als líders catalans.

El 2014 va irrompre una nova formació que tampoc tenia la paraula partit, Podem, que en el seu primer acte a Vistalegre, a Madrid, es va conjurar per assaltar el cel. Vox, l’octubre del 2018, encara extraparlamentari, va omplir també Vistalegre anunciant que posaria fi al govern de Pedro Sánchez, forjat amb un pacte amb els enemics d’Espanya. Poc després, Vox entrava al Parlament andalús amb 12 diputats i naixia el trifachito. L’aliança del PP, Ciutadans i Vox, que amb Vox fora del govern desbancarien d’autonòmics i municipals el PSOE i Podem. I el 2019, col·locant Vox com paracaigudistes dirigents per encapçalar candidatures al Congrés a províncies on no tenien vinculació, va obtenir 52 diputats. Una d’aquestes paracaigudistes era Macarena Olona, que aconseguí l’escó a Granada.

Van venir les eleccions de Madrid de fa un any, i Díaz Ayuso, amb un discurs semblant al de Vox, gairebé va doblar els escons, menjant-se Ciutadans, que els va perdre tots. Però després a Castella i Lleó van haver-hi eleccions: Ciutadans s’hi enfonsà, Vox hi passà d’un a tretze diputats, i va posar com a condició per donar suport al PP entrar en el govern. Aquesta entrada del Vox en un govern del PP incomodava el nou líder, Núñez Feijóo.

Al llarg de la campanya de les eleccions andaluses, Vox va deixar clar que només investiria Moreno Bonilla (PP) si entrava en el govern. Però Olona va fer una molt mala campanya, volia semblar més andalusa que ningú fins a l’esperpent. I mentre Ciutadans ha perdut tot el suport i ha desaparegut, el moderat Moreno Bonilla, que reivindicava la feina feta en la Junta d’Andalusia, ha obtingut majoria absoluta, enfront d’una Olona que voldria dissoldre-la. Un PSOE que sortia a perdre i la divisió de l’espai de Podem, que recorda els pitjors temps d’Izquierda Hundida, ha ajudat en aquesta majoria del PP. Diuen que un del perills dels paracaigudistes és quedar penjats d’un arbre i ser espectadors d’una batalla en què no participen, però que en qualsevol moment poden rebre un tret. Això li ha passat a Olona.

 

                        

 OLONA, LA PARACAIDISTA, QUE SE HA QUEDADO COLGADA DE UN ÁRBOL 

Artículo publicado en catalán en El Punt Avui, martes 21 de junio de 2022 

En 2006 nacía Ciutadans, una formación, que no llevaba la palabra partido en el nombre, que tenía como eje existencial denunciar la discriminación que según ellos sufría la lengua castellana en Cataluña. En 2105 Albert Rivera, apadrinado por los poderes económicos, exportó el partido a todo el estado, con un programa liberal y crítico con las autonomías históricas. Obtuvo 40 diputados. Un año y medio antes en la entrada de Ciudadanos en el Congreso, nacía Vox que quería derogar el estado autonómico y se oponían al matrimonio homosexual y el aborto, presentándose en las elecciones europeas de 2014, pero no lograron el escaño. Vox inició una travesía del desierto de la que solo saldrá con Ortega Smith golpeando piedra en el Tribunal Supremo, denunciando a los medios la debilidad de Rajoy y pidiendo largas condenas por los líderes catalanes. 

En el 2014 irrumpió una nueva formación que tampoco tenía la palabra partido, Podemos, que en su primer acto en Vistalegre en Madrid se conjuró para asaltar el cielo. Vox, en octubre 2018, aún extraparlamentario llenó también a Vistalegre anunciando que acabaría con el gobierno de Pedro Sánchez forjado con un pacto con los enemigos de España. Poco después Vox entraba en el Parlamento andaluz con 12 diputados y nacía el Trifachito. La alianza del PP, Ciudadanos y Vox, que con Vox fuera del gobierno desbancarían de autonómicos y municipales al PSOE y Podemos. Y en 2019 colocando a Vox como paracaidistas a dirigentes para encabezar candidaturas en el Congreso en provincias donde no tenían vinculación, obtuvieron 52 diputados.

Una de estos paracaidistas era Macarena Olona, ​​que logró el escaño en Granada. Vinieron las elecciones de Madrid de hace un año y Díaz Ayuso, con un discurso parecido a Vox, casi dobló los escaños, comiéndose Ciudadanos que perdió a todos. Pero después en Castilla León hubo elecciones, Ciudadanos se hundió, Vox pasó de uno a trece diputados, poniendo a Vox como condición para apoyar al PP, entrar en el gobierno. Esta entrada del Vox en un gobierno del PP incomodaba al nuevo líder Núñez Feijóo. A lo largo de la campaña de las elecciones andaluzas Vox dejó claro que sólo investigaría Moreno Bonilla si entraba en el gobierno. Pero Olona hizo una mala campaña, quería parecer más andaluza que nadie hasta el esperpento. Y mientras Ciudadanos ha perdido todo el apoyo desapareciendo, el moderado Moreno Bonilla que reivindicaba el trabajo realizado en la Junta de Andalucía, ha obtenido mayoría absoluta, frente a una Olona que quisiera disolverla. Un PSOE que salía a perder y la división del espacio de Podemos, que recuerda a los peores tiempos de Izquierda Hundida ha ayudado a esta mayoría del PP. Dicen que uno de los peligros de los paracaidistas es quedar colgados de un árbol y ser espectadores de una batalla en la que no participan, pero en cualquier momento pueden recibir un disparo. Esto le ha ocurrido a Olona.

                                                          


 

dimecres, 8 de juny del 2022

Andalucía, ¿de nuevo trampolín de Vox? El Triangle

                       


El Triangle, 8 de junio de 2022. Leer en castellano en El Triangle

Xavier Rius Sant, periodista  

En las elecciones andaluzas del 2018, Vox, que hasta entonces era extraparlamentario, irrumpió en el Parlamento con 12 diputados y facilitó con su apoyo la investidura del popular Juan Manuel Moreno Bonilla, un gobierno de coalición del PP con Ciudadanos, después de que éstos aceptaran algunas de las condiciones de Vox. Dos meses después se convocó en Madrid la manifestación contra las negociaciones que tenía Pedro Sánchez con la Generalitat y los partidos independentistas, donde se pidió a Sánchez, que había llegado a Moncloa con la moción de censura, que convocara elecciones. La manifestación pasó a la historia como la de la “foto de Colón”, con Abascal, Ortega Smith, en pie de igualdad junto a Pablo Casado, Javier Maroto, Inés Arrimadas, Begoña Villacís y otros muchos dirigentes del PP y Ciudadanos.

El trifachito que había nacido en Andalucía, que hacía que si las tres derechas se unían podían acabar con los gobiernos de izquierdas, tomaba fuerza. Desde entonces, a ayuntamientos y parlamentos autonómicos Vox apoyó a cambio de algunas concesiones programáticas a gobiernos de coalición del PP y Cs donde no entraba. Todo cambió con las elecciones de Castilla y León del 13 de febrero, a las que Vox se presentó anunciando que no regalaría el gobierno al PP, y que si quería gobernar sólo podría hacerlo dejando entrar a Vox en el ejecutivo. Así fue, y el popular Alfonso Fernández Mañueco fue investido al formar un gobierno de coalición donde el candidato de Vox, Juan García Gallardo, fue nombrado vicepresidente, y Vox ocupó las carteras de Cultura y Turismo, Agricultura e Industria y Empleo. Fernández Mañueco sigue controlando el gobierno al no dar competencias ejecutivas a García Gallardo.

Ahora, en las elecciones andaluzas del 19 de junio, Vox ha presentado, no un desconocido de perfil bajo como García Gallardo, sino un peso pesado del partido, Macarena Olona, ​​que fue portavoz del partido en el Congreso. Y si el PP no logra, como parece, la mayoría absoluta y tiene que pactar con Vox, Olona no se conformará con una vicepresidencia sin competencias. Esto ocurre en un contexto en el que, pese a quedarle a Pedro Sánchez un año y medio de legislatura, su mayoría de investidura y el apoyo de ERC se tambalean cada día después del caso Pegasus, y en el que el PSOE ha necesitado en estas últimas semanas el apoyo del PP de Alberto Núñez Feijóo en varias votaciones.

Feijóo querría dar un rumbo al PP distinto al de Casado, que un día abrazaba a Vox y al día siguiente lo repudiaba. Y por otra parte siempre ha reconocido que en España existen nacionalidades o sentimientos nacionales distintos. En Galicia, tanto con Fraga como con Feijóo, el conocimiento del gallego ha sido un requisito para acceder a muchos trabajos en la administración. Esa supuesta discriminación a la que el PP no puso reparos sacudió primero a Ciudadanos con Albert Rivera y después a Vox. La exigencia de conocer la lengua cooficial para acceder a trabajar en un ayuntamiento o en la administración autonómica, la Xunta de Galicia que presidía Feijóo siempre la había aplicado. Y el rechazo a esa exigencia está en el ADN de Vox.

Según sean los resultados en Andalucía, Sánchez puede tener los meses contados en la Moncloa. Lamentablemente, nada hace pensar que se pueda dar la vuelta a las encuestas y que haya una mayoría de izquierdas, entre otras razones porque a la izquierda del PSOE, el entorno de Podemos y sus escisiones y reagrupamientos, con las candidaturas de Por Andalucía y Adelante Andalucía, en espera de que Yolanda Díaz dé el paso de intentar salvar el espacio a nivel de España, reproducen los errores que convirtió a partir del año 2000 la formación Izquierda Unida en Izquierda Hundida.

Asumiendo que el PP presidirá la Junta, uno no sabe si la opción menos mala sería, como parece que quiere Sánchez, que Moreno Bonilla presida la Junta con Olona de vicepresidenta para decir que el PP de Feijóo gobierna y legitima la ultraderecha, o que el PP se niegue a poner a Vox en la Junta, arriesgándose a la repetición electoral. Hay quien dice que es posible que el PP tenga la mayoría absoluta y pueda gobernar en solitario. Parece poco probable porque Vox, con Olona, ​​va muy fuerte, convencido de que el 19 de junio comienza un nuevo ciclo.

                  


Andalusia, de nou trampolí de Vox?

  Xavier Rius Sant, El Triangle, 8 de juny de 2022. Llegir en català

 

A les eleccions andaluses del 2018, Vox, que fins llavors era extraparlamentari, va irrompre al Parlament amb 12 diputats i va facilitar amb el seu suport la investidura del popular Juan Manuel Moreno Bonilla, un govern de coalició del PP amb Ciutadans, després que aquests acceptessin algunes de les condicions de Vox. Dos mesos després es va convocar a Madrid la manifestació contra les negociacions que tenia Pedro Sánchez amb la Generalitat i els partits independentistes, on es va demanar a Sánchez, que havia arribat a la Moncloa amb la moció de censura, que convoqués eleccions. La manifestació va passar a la història com la de la “foto de Colom”, amb Abascal, Ortega Smith, en peu d’igualtat al costat de Pablo Casado, Javier Maroto, Inés Arrimadas, Begoña Villacís i de molts altres dirigents del PP i Ciutadans.

El trifachito que havia nascut a Andalusia, que feia que si les tres dretes s’unien podien acabar amb els governs d’esquerres, prenia força. Des de llavors, a ajuntaments i a parlaments autonòmics Vox va donar suport a canvi d’algunes concessions programàtiques a governs de coalició del PP i Cs on no entrava. Tot va canviar amb les eleccions de Castella i Lleó del 13 de febrer, a les quals Vox es va presentar anunciant que no regalaria el govern al PP, i que si volia governar només ho podria fer deixant entrar Vox a l’executiu. Així va ser, i el popular Alfonso Fernández Mañueco va ser investit en formar un govern de coalició on el candidat de Vox, Juan García Gallardo, va ser nomenat vicepresident, i Vox va ocupar les carteres de Cultura i Turisme, Agricultura i Indústria i Ocupació. Fernández Mañueco continua controlant el govern en no donar competències executives a García Gallardo.

Ara, a les eleccions andaluses del 19 de juny, Vox ha presentat, no un desconegut de perfil baix com García Gallardo, sinó un pes pesant del partit, Macarena Olona, que ha estat portaveu del partit al Congrés. I si el PP no aconsegueix, com sembla, la majoria absoluta i ha de pactar amb Vox, Olona no es conformarà amb una vicepresidència sense competències. Això passa en un context en què, tot i quedar-li a Pedro Sánchez un any i mig de legislatura, la seva majoria d’investidura i el suport d’ERC trontollen cada dia després del cas Pegasus, i en què el PSOE ha hagut de necessitar aquestes últimes setmanes el suport del PP d’Alberto Núñez Feijóo en diverses votacions.

Feijóo voldria donar un rumb al PP diferent del de Casado, que un dia abraçava Vox i l’endemà el repudiava. I d’altra banda sempre ha reconegut que a Espanya hi ha nacionalitats o sentiments nacionals diferents. A Galícia, tant amb Fraga com amb Feijóo, el coneixement del gallec ha estat un requisit per accedir a moltes feines a l’administració. Aquesta suposada discriminació a la qual el PP no va posar objeccions va sacsejar primer Ciutadans amb Albert Rivera i després Vox. L’exigència de conèixer la llengua cooficial per accedir a treballar en un ajuntament o a l’administració autonòmica, la Xunta de Galícia que presidia Feijóo sempre l’havia aplicat. I el rebuig a aquesta exigència està a l’ADN de Vox.

Segons quins siguin els resultats a Andalusia, Sánchez pot tenir els mesos comptats a la Moncloa. Lamentablement, res fa pensar que es pugui capgirar les enquestes i que hi hagi una majoria d’esquerres, entre altres raons perquè a l’esquerra del PSOE, l’entorn de Podem i les seves escissions i reagrupaments, amb les candidatures de Por Andalucía y Adelante Andalucía, tot esperant que Yolanda Díaz faci el pas d’intentar salvar l’espai a nivell d’Espanya, reprodueixen els errors que va convertir a partir de l’any 2000 la formació Izquierda Unida en Izquierda Hundida.

Assumint que el PP presidirà la Junta, un no sap si l’opció menys dolenta seria, com sembla que vol Sánchez, que Moreno Bonilla presideixi la Junta amb Olona de vicepresidenta per poder dir que el PP de Feijóo governa i legitima la ultradreta, o que el PP es negui a posar Vox a la Junta, arriscant-se a la repetició electoral. Hi ha qui diu que és possible que el PP tingui la majoria absoluta i pugui governar en solitari. Sembla poc probable perquè Vox, amb Olona, va molt fort, convençut que el 19 de juny comença un nou cicle.