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diumenge, 11 d’octubre del 2026

CEUTA, VACIANDO LAS PLAYAS ANTES QUE LLEGUEN LOS REYES. El rostro de quienes fueron engañados. Crónica incompleta de mi estancia en Ceuta


 

No me gusta hablar y escribir de lo que no conozco y basarme exclusivamente en lo que leo en la prensa, los libros, y las redes o del recuerdo y sensaciones de viajes anteriores. Desde que se produjo la entrada masiva de migrantes del 30 de julio he publicado en diversos medios en papel y digitales artículos de análisis sobre dicha crisis, su afectación a la política española y sobre la responsabilidad de las autoridades o los servicios de inteligencia, sobretodo de la  Dirección General de Supervisión del Territorio (DGST). Además diversas cadenas de televisión y radio me han entrevistado para conocer mi opinión y exponer mis análisis sobre esta cuestión. Me gusta acudir a las fuentes conocer y ver en primera persona los conflictos o los procesos sociales o políticos de los que hablo y evito funcionar como otros colegas que, por ejemplo, ante lo que ocurre en Ceuta, tras consultar la prensa digital y leer las últimas entrevistas y publicaciones de expertos como el ex embajador en Marruecos y ex director del CNI, Jorge Dezcallar, o del periodista Ignacio Cembrero, haciendo un corta y pega de uno y otro, publican y opinan como si fuera cosecha propia.

Por ello desde el inicio de la crisis deseaba viajar a la ciudad autónoma dónde algunas semanas era complicado conseguir alojamiento en un hotel o los precios de las que quedaban libres eran desorbitados ya que la mayoría tenían las habitaciones ocupadas por los cuatrocientos agentes de la Unidades de Intervención Policial y Guardias Civiles desplazados, además de funcionarios y cargos de distintos ministerios trasladados temporalmente para las tareas como filiación de los migrantes o del equipo del ministro Víctor Ángel Torres del llamado Mando Único, agentes del CNI y periodistas. Finalmente conseguí cuadrar el vuelo a Málaga y estancia en hotel, desplazándome a Ceuta el pasado domingo día 4.



Y al llegar a mediodía en ferri a Ceuta, nada más salir de la terminal marítima, me crucé con diversas patrullas de soldados. Unos estáticos junto su VAMTAC o Vehículo de Alta Movilidad Táctico, los Humvee españoles. Otros andado en grupos de cuatro por la calle. Unos eran del Grupo de Regulares 54 de Ceuta y otros legionarios del Tercio Segundo Duque de Alba, portando todos su fusil de asalto Heckler & Koch G36. Y las calles cercanas al puerto ya estaban llena de jóvenes marroquíes que entraron en Ceuta el 30 o 31 de julio, unos portando una pulsera identificativa al haber sido ya filiados y durmiendo y comiendo en algún equipamiento o campamento oficial, y otros muchos sin la pulsera, o sea sin filiar los cuales dormían en la calle, las playas, el monte o si tienen dinero, amontonados en pisos o garajes. Como me diría una vecina de Ceuta merodean por el puerto para intentar colarse en algún vehículo o camión que embarque hacia Algeciras.

Ya en el centro, en la peatonal calle Revellín, tras cruzarme con otros muchos jóvenes marroquíes y algunos subsaharianos, a medio camino de la sede de Asamblea o Ayuntamiento y la Delegación del Gobierno, junto a las tiendas de Zara y Mango escucho y observo como una señora de mediana edad, acompañada de su marido, se cruza con un grupo de jóvenes que  hablan en darija y alzando la voz les dice “¡Volveros a vuestro país!”, a lo que ellos responden enfadados “Nuestro país es España que somos españoles!”, en un castellano perfecto con acento andaluz, lo que desmiente que sean de los que entraron a finales de julio. “Vosotros españoles no sois…” responde la señora, iniciándose un rifirrafe dialéctico.

Y es que si algo angustia y mucho a ese cincuenta por ciento de población ceutí que se define como “cristiana” y que yo definiría como “ceutíes europeos” o descendientes de españoles de toda la vida, no es sólo la presencia de grupos de jóvenes que entraron el 30 y 31 de agosto caminando por los barrios españoles o europeos del centro de la ciudad o que ocupan las playas. Viendo cómo evoluciona la discusión y reproches entre dicha mujer acompañada de su marido que calla, y los jóvenes, me doy cuenta que no los ha confundido con marroquíes que entraron a la ciudad hace dos meses, ya que son jóvenes ceutíes magrebíes de cultura o religión musulmana, sino que se lo ha dicho mostrando lo que siente. Lo que inquieta de verdad es que en la calle, también en el centro se escucha más hablar darija o árabe marroquí que español, algo que constataré los días siguientes. Y a personas como esta, en el actual contexto que la ciudad ha demostrado su vulnerabilidad tras la entrada de ochenta mil personas a finales de julio, dicen sin tapujos lo que piensan. Que es que las personas, jóvenes o adultas, descendientes de marroquíes que obtuvieron la nacionalidad española tras la aprobación de la ley de extranjería en 1986, pese a tener DNI español y haber nacido en Ceuta, consideran que son marroquíes.

Durante mi estancia en Ceuta lloverá los primeros días, por lo que me sentaré a menudo en terrazas cubiertas a tomar algo, escucharé reiteradas veces de grupos de mujeres españolas de toda la vida expresar estos temores. En el fondo gran parte de la ciudadanía hispana europea de Ceuta, alejándose de la idea de la Ceuta de las cuatro culturas y cuatro religiones de la que presume el presidente Juan Jesús Vivas del PP, los cristianos, los musulmanes, los hebreos y los hindúes, y del localismo de que todos los ceutíes, independientemente de su religión “somos caballas”, asume ya sin tapujos lo que dice Vox. Que todas las personas magrebíes o musulmanas nacidas en Ceuta, descendientes de marroquíes o marroquíes nacionalizados españoles a partir de 1986, cuando se otorgó la nacionalidad a miles de  ceutíes y melillenses nacidos y residentes en Ceuta y Melilla que pese a llevar toda su vida en las ciudades autónomas, se les había negado la nacionalidad española, no sólo son extranjeros, sino que los consideran la Quinta Columna del enemigo. Un enemigo que acecha con su mayor natalidad y ataques híbridos como la entrada de ochenta mil personas de finales de julio, que con el cierre de la aduana comercial, que ha arruinado muchos negocios, y que ahora pretende echar a los ceutíes y melillenses españoles de su tierra.

Tengamos presente que al menos un tercio de la población llamada “cristiana” de Ceuta proceden ellos o sus padres o abuelos del antiguo protectorado español que tenía la capital en Tetuán, y que Franco entregó a Marruecos en 1957, o también de Ifni o el Sáhara abandonados años más tarde. Y esta entrada masiva en el contexto de hostilidad y bloqueo comercial que a que les somete Marruecos, reaparecen los temores de tener que abandonar su casa como hicieron ellos de niños o sus padres o abuelos.  

Digo que negar la españolidad de quienes son musulmanes y hablan darija es lo que hace Vox, que es el único partido que forma sus listas electorales exclusivamente con ciudadanos de origen y apellidos hispanos. El PP, en cambio, incluye a personas musulmanas y de otros orígenes en sus listas, siendo concejales-diputados del PP de la Asamblea o Ayuntamiento y miembros del gobierno de la ciudad que preside Vivas, dos mujeres musulmanas, Navila Benzimá, que viste occidental y sin velo y Mina Mohamed, que lleva siempre el hiyab. Además en el gobierno de la ciudad hay una ceutí hindú, Kissy Chandiramani Ramesh, que preside la consejería de Economía, Hacienda y Función Pública. Por ello será interesante ver si el único escaño de diputado en el Congreso por Ceuta y los dos del Senado, que ahora son del PP, pasarán el 29 de noviembre a ser de Vox. Si el rol de padre benefactor defensor de los ceutíes que juega el presidente Juan Jesús Vivas, hará del PP siga siendo la candidatura más votada, o lo sea Vox, que niega la españolidad de los Mohameds y las Fátimas con DNI español. El PSOE ahora no tiene nada que hacer ya que dos de los cinco diputados de la Asamblea de Ceuta que obtuvo en las muncipales y autonómicas de 2023, están ahora en el grupo mixto como no adscritos, la ejecutiva local fue disuelta, estando el partido gobernado por un gestora, más allá de las críticas de muchos ceutíes a Pedro Sánchez por haber tardado más de dos meses en desalojar las playas. Hay otros dos partidos en la Asamblea de la ciudad autónoma. El Movimiento por la Dignidad y Ciudadanía que lidera Fátima Hamed, con tres diputados, la cual es a la vez vicepresidenta de la Asamblea, sin formar parte del equipo de gobierno. Y Ceuta Ya de Mohamed Mustafá y Julia Ferreras, al que luego me referiré.  

DESALOJO DEL TRAMPOLÍN

El domingo, tras dejar mis cosas en el hotel, me fui hacia la playa del Trampolín donde hacía unas horas se había iniciado el desalojo de los tres mil migrantes, que vivían y dormían en la misma. Operativo decidido poco después que la Casa Real anunciara que el día 13 los monarcas visitarán Ceuta y que coincidirá con el anuncio de Pedro Sánchez de adelantar las elecciones. En el operativo de desalojo que participaban 350 policías antidisturbios de las UIP, varios vehículos blindados de la policía y el ejército, y los buzos de la Guardia Civil con diversas lanchas, además de un centenar de trabajadores del servicio de limpieza y varias excavadoras, tractores y camiones que retiraron en 48 horas doscientas toneladas de residuos.

                           

 Los rostros de sentirse engañados y los sueños rotos

                                       

                               

                             

                             

                               

Un intérprete les explica las dos opciones. Una, pueden pedir asilo y serán mantenidos mientras dure el procedimiento, pero al considerar la UE a Marruecos país seguro, les será rechazado y se les hará un expediente de expulsión con una prohibición adicional de entar en la UE durante 5 o 10 años. La otra opción, sin tomarles los datos se les llevará al la frontera y vuelven a Marruecos sin quedar fichados. 

                                    

                                                                      

La estrategia policial consistía en agrupar a los migrantes en grupos de unos dos o trescientos, rodearlos e informarles que debían elegir una de las dos opciones. Ser trasladados al Centro de Atención de Migrantes, CATE, contiguo a la frontera del Tarajal, filiarlos separando a los menores de los adultos e iniciar una solicitud de asilo o protección internacional para los adultos que lo solicitaran. O ser trasladados a la frontera para abandonar España sin ser fichados. Lo relevante de esa cuestión era que se les recordaba que la Unión Europea considera Marruecos como un país seguro, y pese a que se tramitasen su solicitudes de protección internacional y ser ubicados en algún equipamiento, instalación o campamento, de aquí unas semanas o meses la práctica totalidad de solicitudes serían denegadas, por lo que se les abriría un expediente de expulsión al haber entrado irregularmente en España. Expulsión que tal como fija la ley, va acompañada de una prohibición a entrar a la cualquier país de la Unión Europea de 5 o 10 años. Por ello la mayoría de los adultos marroquíes que eran agrupados y rodeados bajo una lluvia intermitente, acababan aceptando ser trasladados en autocares hasta la frontera y regresar a Marruecos. En muchos, como se aprecia en las fotos, se les veía una cara no solo de cansancio, sino de derrota y fracaso vital. El fin de un viaje que iniciaron engañados. Lástima que Marruecos no esté por hacer autocrítica y preguntarse en voz alta quién les engañó y por qué lo hizo. 

Precisamente muchos para evitar esa disyuntiva escaparon del cerco policial a primera hora hacia las montañas o hacia la explanada cercana de la antigua fábrica de harina del Guano donde pernoctaban varios cientos de menores y disponían de duchas, dos comidas al día y conexión para cargar los móviles. El resumen es que más de la mitad de los adultos que el domingo se habían despertado en el Trampolín huyeron. La operación concluyó a mediodía del lunes 5.

Yo esa mañana del lunes fui a la frontera del Tarajal y en el tiempo que estuve no pasó ningún autocar de retorno “voluntario” a Marruecos, pero sí algunos que andando o en el autobus de la línea 7, solos o en grupo retornaban a Marruecos. También rondaban por allí algunos menores que pedían dinero a los periodistas y transeúntes. Afirmaban dormir en la calle o portales del barrio contiguo del Príncipe. Hablé con algunos jóvenes que denunciaban haber sido goleados y pateado por policías o militares españoles, mostrando uno de ellos el informe médico y sus heridas. También rondaban por allí  menores y adultos sin pulsera que deseaban ser filiados o ser alojados en Loma Colmenar u otros alojamientos, pero todavía no lo habían conseguido pese haber acudido varias veces a comisaria. Los menores con los que hablé veían el futuro con optimismo. Los mayores de edad que regresaban a Marruecos y los que se resistían a hacerlo de momento, mostraban su decepción tras dos meses en la playa o la calle, pero por ahora aguantaban. Allí en el Tarajal me pilló la noticia que Pedro Sánchez convocaba elecciones para el 29 de noviembre. Poco después Alberto Núñez Feijóo anunció que comenzaría la precampaña el miércoles dia 7 en Ceuta donde se desplazaría.  

Este joven muestra los golpes recibidos a manos de policías y militares y el informe médico





Volviendo a Marruecos sin ser filiados por la puerta de salida abierta para los que retornan en el Tarajal 

                                           

Días antes de partir yo hacia Ceuta solicité entrevistarme con la diputada-concejal de Ceuta Ya, Julia Ferreras, la que sufrió un intento de linchamiento el domingo 20 de septiembre cuando fue a recoger con su coche al puerto al activista malagueño Rafael Borrego y la abogada Sofía Cánovas, que fueron confundidos por un grupo de manifestantes con los miembros de una ONG navarra a los que calificaban de batasunos y querían evitar que entraran en Ceuta. También solicité entrevistarme con la vicepresidenta de asamblea y diputada-concejal, Fátima Hamed del Movimiento por la Dignidad y Ciudadanía que no respondió a mis peticiones. Y Ferreras y el también diputado Mohamed Mustafá, me citaron a las seis de tarde en su sede en la confluencia de los barrios del Morro y el de Hadú. De camino a dicha sede me crucé con muchos jóvenes, unos con pulsera identificativa, o sea que habían sido filiados y dormían en algún campamento habilitado o equipamiento, otros no. Algunos de los no filiados pedían dinero o comida delante de algunos supermercados, mientras otros se agrupaban en una lavandería self service para lavar su ropa. Pregunté a algunos porqué habían saltado el dia 30 de julio y repondrían que para trabajar en España, ayudar a la familia y vivir mejor. Eran menores y saben que la ley está de su lado y terminarán en la Península.  


La entrevista o mejor dicho conversación con Mohamed Mustafá y Julia Ferreras fue muy clarificadora, no sólo para que me ella me explicó lo que ya está ampliamente publicado y documentado con videos, la agresión a la diputada y quien les acompañaban en su vehículo saliendo del puerto. Agresión que por cierto, como dice Ferreras, “no ha motivado ninguna llamada telefónica de apoyo por parte del presidente Vivas ni condena pública”. Me interesaba hablar con Ferreras y Mustafá para que me expusieran la situación social de los barrios ceutíes de mayoría musulmana y conocer la evolución del espacio político, originado inicialmente con el partido intercultural Caballas, mote con el que los andaluces llaman a los ceutíes. Espacio político que se dividió en 2015 cuando la concejal diputada Fátima Hamed Hossain se escindió del mismo para crear el Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía. Formación que pese a ubicarse inicialmente Fátima Hamed en la órbita de Podemos y las confluencias, en muchas ocasiones ha actuado como muleta del PP y tal vez por ello ostenta la vicepresidencia de la Asamblea de la ciudad autónoma. (Aclaración: Es Vicepresidenta de la Asamblea, pero ni ella ni su partido no forma parte del equipo de gobierno)

También hablé con Ferreras y Mustafá de la difícil situación del PSOE en Ceuta, con tres diputados que abandonaron el grupo y ahora son no adscritos, y la agrupación local dirigida por una gestora. Evidentemente hablamos de Vox, que conserva cuatro de los cinco diputados y está liderado por Juan Sergio Redondo, que no esconde su opinión de que solo son españoles los ciudadanos llamados cristianos, que yo prefiero llamar europeos o hispanos, no los de confesión musulmana. Coherentemente con dicho posicionamiento la única candidatura electoral de Ceuta en que todos sus miembros de la lista tienen apellidos hispanos o cristianos es Vox. También conversamos del doble papel que juega el presidente Juan Jesús Vivas, responsable de la tutela de todos los menores que entraron a la ciudad, pero que se enroca en que todos deben ser devueltos a Marruecos sabiendo que es imposible, y obediente a lo que dice Feijóo, rechaza su traslado a la península, a la vez que reprocha al gobierno central, al Ministerio del Interior y al delegado del Gobierno cesante, Miguel Pérez Triano, su actuación tanto los días previos a la entrada masiva, por si había sido o no avisado por el CNI, como su actuación en la semanas posteriores, no expulsando ni vaciando las playas. Para Ferreras tanto Vox como el PP exigen que sean devuelto o expulsados todos a Marruecos sin traslados ni de mujeres ni menores a la península, por lo que no luego pasan cosas, explica Ferreras como los bloqueos de manifestantes en la calle a camiones de la Cruz Roja que llevaban alimentos.

Dejando de la lado el ecosistema político ceutí o la cercanía entre parte de los votantes de Vox y los del PP —veremos qué ocurre el 29 de noviembre— Mohamed Mustafá y Julia Ferreras me detallaron la precariedad social y de vivienda que padecen muchos ciudadanos de Ceuta, sobre todo los de los barrios de mayoría musulmana, ya que pese a que algunos obtengan ayudas sociales inexistentes en Marruecos como la pensión de jubilación no contributiva, el Ingreso Mínimo Vital, y el Ingreso Mínimo de Inserción Social, como me dijo Ferreras “estas abuelas con esos seiscientos euros posiblemente deben alimentar a cinco nietos”. No vale la afirmación de que viven mucho mejor que los familiares que puedan tener en Marruecos que no tienen este paraguas social, ya que el coste de la vida, la vivienda o la cesta de la compra en Ceuta es mucho más alto que en Marruecos. Pensemos que el comercio, una de las fuentes de ingresos de Ceuta y Melilla ha caído en picado ya que se acabó con la exportación por medio de las llamadas porteadoras o mujeres marroquíes que cruzaban la frontera dos veces al día con productos que recogían en las naves del Tarajal. Y Marruecos ha bloqueado la apertura de la aduana comercial para furgonetas y camiones que había de canalizar las exportaciones desde ambas ciudades a Marruecos. Tampoco entran camiones con frutas, verduras y otros alimentos desde Marruecos,  que llegan ahora exclusivamente en barco desde la Península. Además explican que ha caído drásticamente la entrada de turistas marroquíes de clase media alta que iban a Ceuta a pasar unos días y a comprar y los comercios lo notan. La entrada o salida de un vehículo por el Tarajal a causa de la lentitud actual de los agentes fronterizos marroquíes puede tardar horas. “La Unión Europea externalizó en 2018 el control de fronteras a Marruecos —dice Mustafá— produciendo este país una asfixia económica a la ciudad al no haberse abierto la aduana comercial”. El único sector productivo que ha crecido en Ceuta es el de las empresas de juego online que abandonaron Gibraltar tras el Brexit, que se han establecido en Ceuta, ya que deben operar dentro de la UE, y Ceuta por su particularidad impone una baja tributación.

Y volviendo a las elecciones anticipadas anunciada esa mañana por Sánchez y al hecho que Feijóo anunciara acto seguido que haría su primer acto de precampaña en Ceuta, según Mustafá, “más allá de las palabras que dice Vivas sobre un Ceuta de ciudadanos de cuatro culturas, en la práctica su discurso no se diferencia mucho del de Vox, y más ahora tras la crisis del 30 de julio que tanto el PP como Vox utilizan Ceuta como escenario para hundir a Pedro Sánchez”

Tras la conversación con los dos concejales-diputados doy un largo paseo por el barrio de Hadú de mayoría musulmana por la Avenida de  Regulares y la calle Teniente Coronel Román Gautier Atienza. Muchas calles llevan nombre de unidades del ejército o de militares franquistas. Gautier fue el principal conspirador para que triunfara el golpe militar del 18 de julio de 1936 en Ceuta. Dicha calle es el verdadero eje comercial popular muy distinto al de las calles del centro como Revellín o Camoens hasta Millán Astray —otro militar que se sumó al golpe del 18 de julio—, donde se encuentran Zara, Mango y otras franquicias. Y mientras anochece camino también por la calle capitán Claudio Vázquez en el barrio de Sidi Embarek. Aquí como también por la calle Argentina por la que descenderé hasta el Mercadona, apenas escucho a nadie hablando castellano. El darija o árabe marroquí es mayoritario. Y en la puerta del hipermercado hay dos soldados para evitar que jóvenes de los que entraron a finales de julio intenten acceder a su interior en grupo numeroso al establecimiento. Sí que en este y otros hipermercados se les permite la entrada si van en grupo de dos o tres. Y regreso al centro por la Avenida de África. Desaparecen de la calle los jóvenes con pulsera identificativa ya que están en el cuartel, equipamiento o campamentos donde duermen que en el que a esa hora va servirse la cena, pero la calle continua llena de jóvenes sin pulsera y no filiados.

El martes 6 de octubre se levantó muy lluvioso y realicé el trabajo sociológico e instructivo en Ceuta, de sentarme en una terraza cubierta del centro entre un grupo de policías antidisturbios de paisano que libraban y unas señoras ceutíes de mediana de unos sesenta o más años. Y pese a no tener valor estadístico escucharlas tomándome un café, resultaba de los más instructivo. Los antidisturbios a diferencia de compañeros suyos guardia civiles desplazados a Ceuta que habían sido alojados en un acuartelamiento de la Benemérita en literas, compartiendo un mismo baño veinte agentes, no se quejaban de las condiciones del hotel donde se alojaban, sino que vertían críticas hacia el ministro Fernando Grande Marlaska y Pedro Sánchez, pero sin posicionarse políticamente. Uno de ellos afirmó que estos días en Ceuta ya había sacado y utilizado la porra dos veces, añadiendo: “Cuando vuelva a casa me compraré un mapa de España y podré una chincheta allí donde la he sacado, es que si no, con los años se me olvidará”. La señoras de la otra mesa maldecían al Delegado de Gobierno dimisionario y  a Pedro Sánchez, y mostraban su angustia por la situación de Ceuta “en la que los españoles vamos acabar siendo una minoría”. Hablaban bien de Vivas y comentaban la próxima visita del Rey, pero no decían nada que indicara si su papeleta de 29 de noviembre sería la de Feijóo o la de Abascal.


REGRESO A BENZÚ

Ese martes cuando amainó la lluvia, me fui en autobús hacia el Guano, el solar costero de la antigua fábrica de harina. Allí el medio millar de jóvenes que había manifestaban a quienes se acercaban que querían ser trasladados a un centro de menores, ya que pese a que un camión les traía comida y corriente para los móviles, dormían al raso. 

(Los del Guano serán desalojados del asentamiento el domingo día 11, dos días antes de la llegada de los Reyes. Horas más tarde unos 300 adultos, ante la posibilidad de que acaben con una orden de expulsión y la consigüiente prohibición de entrada en cualquier país de la UE por cinco o diez años, han retornado "voluntariariamente y sin ser filiados a Marruecos por el Tarajal. Unos 70 han solicitado protección internacional o asilo, y 30 han manifestado ser menores. No me acaban de cuadrar las cifras ya que en el Guano se creía que había más menores) 

Guano

                                

El asentamiento de Guano, desalojado el domingo 11

Pero seguí mi camino hasta llegar a Benzú, la otra frontera en el extremo costero, ubicado en el norte, opuesto al Tarajal. Paso fronterizo que hasta 2019 solo estaba abierto a temporadas para vecinos y trabajadores transfronterizos, pero que lleva ya siete años totalmente cerrado. Así que ahora quienes trabajan en el otro lado, desean ver a sus familiares o visitar el cementerio ubicado en lado marroquí de la valla, deben dar una vuelta de veinticinco kilómetros, más allá del problema de la demora si se pretende pasar la frontera marroquí en coche. Se ha hablado mucho de ciudades y pueblos divididos por un muro, como ocurre todavía en Chipre. Pero Benzú-Belyounech es un pueblo divido por una frontera y una alta valla que los vecinos de uno u otro lado no pueden cruzar.   



Benzú
Yebel Musa, Montaña de Moisés de 842 metros de altura, apodada también "La Mujer Muerta" o "La Mujer Dormida"
                                

Deseaba regresar a Benzú no solo para contemplar la belleza de su costa y sus montañas rasgadas por la doble verja levantada por España, y por su espigón en la playa similar al del Tarajal. Deseaba regresar allí ya que fue el lugar donde localicé y entrevisté el 16 de julio de 2004 a Hamed Abderrahman, alias Hamido, el ceutí que tras ser capturado por las tropas americanas en Afganistán en 2002, fue internado en Guantánamo donde estuvo casi dos años.

En ocasiones como periodista y como viajero uno siente la necesidad de regresar a lugares que visité y me impactaron por lo que vi, por quien conocí o por lo que me contaron, pese a que esas personas ya no estarán allí.  En febrero de 2004 fue extraditado de Guantánamo a España siendo  encarcelado en Alcalá Meco. El 13 de julio de 2004 al no haber cargo alguno contra él fue liberado por el juez Garzón de la Audiencia Nacional.  Aquella tarde del verano de 2004 allí en una terraza de Benzú junto al mar, tomando té con menta y pasteles, me relató su viaje a Afganistán, negándome que hubiera tomado las armas, y detalló las torturas y abusos que había padecido en Guantánamo y mostró su agradecimiento al abogado Javier Nart que llevó su caso. Aquella tarde de 2004 Hamido, conocido como el ceutí de Guantánamo, tras entrevistarle en Benzú, me invitó a visitar el barrio del Príncipe junto a él en la parte de atrás del Mercedes en el que había llegado a Benzú. Y mientras me repetía de camino con poca convicción que no había combatido con los talibanes, que solo había ido a Kandahar a estudiar el Corán, me habló del islam y los hadices o frases que se atribuyen al Profeta y justificó el que predica la lapidación de la mujer adúltera. Al llegar al Príncipe en dicho Mercedes seguido por otros dos que tocaban el claxon, por las calles cuesta arriba del barrio, al que él había regresado libre hacía dos días, la gente se paraba y saludaba como un héroe. Publiqué una de esa entrevista de una página en el diario Avui.


La valla o alambrada subiendo por Yebel Musa

El espigón en Benzú        
                               

Ahora deseaba visitar de nuevo Benzú sin someterme a la pregunta de si debía creer o no la versión  que me dijo Hamido. Primero pasé delante de su bella mezquita y comprobé que el restaurante donde había tomado té y pastas con Hamido hacia veintidós años continuaba abierto. Había varias patrullas de Regulares de Ceuta con sus vehículos que no prestaron atención a mi presencia. Por la calle solo había adolescentes que regresaban en autobús del instituto en Ceuta y un grupo de jóvenes charlando bajo unos árboles. Atravesé las calles del pueblo limitado por un muro de alambradas  y después bajé hacia la valla donde comienza el espigón. Y al igual que ocurrió en 2004 de la última torreta, la más contigua a la playa salió un Guardia Civil que me pidió que no me acercara tanto, por lo que tras tomar una fotos me retiré. Regresé andando por la carretera contigua al mar hacia el restaurante y pese a las nubes y la niebla tomé alguna fotos de la montaña, el Yebel Musa, Montaña de Moisés de 842 metros de altura, apodada también "La Mujer Muerta" o "La Mujer Dormida" porque su silueta, vista desde la barriada de Benzú en el lado español, recuerda al perfil de una mujer tumbada mirando al cielo. Eran las tres de la tarde y decidí ir al restaurante a comer un tagín en la terraza junto al mar. Era el único comensal y disfruté del mar, la aroma del pollo con ciruelas, y el silencio. Cuando ya terminaba llegaron tres hombres que hablan en castellano, pero no eran policías ni guardia civiles.  

LAS MURALLAS DE CEUTA





Al atardecer, de nuevo en la ciudad, decidí visitar las hermosas murallas de Ceuta. Murallas comenzadas por Abderrahman III en 957 y terminadas por Al-Hakam II en el 962. Posteriormente los portugueses las completaron en 1549. Yo era el único visitante al margen de una pareja que se besaban escondidos en un rincón. Sería un amor mal visto de una musulmana con un cristiano, me pregunté. Y un empelado de las mismas se ofreció amablemente a hacerme una explicación, cosa que agradecí. Pero me sorprendió que utilizaba el término España, cuando esta todavía no existía como tal. Se refería a la Ceuta portuguesa y la Ceuta española, y a guerras posteriores las que se vivieron por ejemplo durante la Guerra de Sucesión, en que la Corona de Aragón de la que formaba parte Cataluña luchaba con los Austrias y los ingleses, mientras Castilla estaba con los Borbones y Francia. Guerra en que Ceuta como parte de Castilla padeció el asedio 1694-1727 de Inglaterra y el Sultán Mulay Ismaíl que intentaron en vano tomar la ciudad. 

                                           

Al dia siguiente el miércoles, primer dia sin lluvia, hacía sol, decidí pasear por el centro y tomar algunas fotos con luz recorriendo sin prisa el eje casi peatonal que va desde la Asamblea en la  Avenida Alcalde Antonio López Sánchez-Prado, conocida popularmente como la Gran Vía, hasta la calle Camoens, esquina Millán Astray donde está la modernista Casa de los Dragones. Antonio López Sánchez Prado que tiene allí junto a la Asamblea su estatua,  fue fusilado en septiembre de 1936. Y quienes impulsaron el golpe militar en Ceuta,  como el  Teniente Coronel Teniente Coronel Román Gautier Atienza e hicieron que lo fusilaran, o quien más apoyó a Franco para que fuera el líder y caudillo del llamado Alzamiento, Millán Astray tienen su calle en Ceuta.

Ese miércoles a mediodía quien aspira a ser el nuevo presidente de España gracias al apoyo de Vox, Alberto Núñez Feijóo, llegó a Ceuta a realizar el primer acto de precampaña. Acto en el que Feijóo sembró dudas de la limpieza del voto por correo y pidió que el Ejército al amparo del artículo 8 de la Constitución se involucre en la defensa de la integridad territorial de España. El acto se realizó en el Centro Cultural, Estación del Ferrocarril, ubicado donde se encontraba la estación del tren que unía la capital del Protectorado español, Tetuán, con Ceuta. El equipamiento conserva un tramo de vía que ya no va a ninguna parte y una locomotora auténtica que trajo a muchos de los españoles que abandonaron sus casas en 1958 para instalarse en Ceuta. Una Ceuta española que muchos creen que está a merced de Marruecos y temen tener que marcharse.