Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Ayuso. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Ayuso. Mostrar tots els missatges

dijous, 11 de desembre del 2025

Extremadura, la encrucijada para alejarse de Vox. La Vanguardia

 


Xavier Rius Sant, La Vanguardia, jueves 11 de diciembre de 2025

Titula Javier Gallego su artículo en La Vanguardia del 9 de diciembre que “los barones del PP aconsejan a Guardiola hacer una campaña regional”. Los líderes territoriales del PP creen que centrar la campaña extremeña en elementos que tensionan la política española o trayendo a los mítines a Feijóo o Díaz Ayuso, ensombrece la gestión de María Guardiola, que salió reforzada tras la salida de Vox de los gobiernos regionales. Trayendo a Ayuso y Feijóo, se hablará mucho de una España que ven abocada al precipicio, y Santiago Abascal tendrá mucho que decir. Pero si se habla de la necesidad que el PP tenga la mayoría para aprobar los presupuestos que Vox bloqueó, y poder afrontar los retos que tiene la comunidad, Guardiola tiene mucho que ganar.

Las elecciones extremeñas, convocadas tras el bloqueo de Vox a la aprobación de los presupuestos, se producen siete años después de que Vox saliera de la marginalidad, consiguiendo doce escaños en las elecciones andaluzas de diciembre de 2018, meses antes de que los de Abascal irrumpieran en el Congreso. En diciembre de 2018 todavía no había comenzado el juicio en el Supremo a los líderes independentistas en el que Javier Ortega Smith, ejerciendo de acusación popular, ganó una cuota de telediario que tuvo mucho que ver con los buenos resultados que Vox obtendría en las elecciones de abril y noviembre de 2019. Aquellas elecciones andaluzas de diciembre de 2018 se convocaron tras romper Ciudadanos con la presidenta socialista Susana Díaz, a la que los de Rivera reprochaban que el PSOE hubiera conseguido la mayoría necesaria para desalojar a Mariano Rajoy de la Moncloa, pactando y consiguiendo los votos de los supuestos amigos de ETA, Bildu, y de los partidos catalanes, Junts y Esquerra, que querían romper España. Y durante la campaña electoral andaluza de 2018 poco se habló de problemas reales de Andalucía como la corrupción, infraestructuras, la agricultura y la mano de obra necesaria inmigrante o autóctona para la misma, la pesca o la industria. Se habló y mucho de la supuesta traición del PSOE por haber pactado con los amigos de ETA y los que querían romper España. Incluso se creó el bulo que en las escuelas catalanas se prohibía ir al baño a los nietos de los andaluces que emigraron a Catalunya el siglo pasado, si lo pedían hablando español.

Y, por cierto, en relación con los acuerdos con Bildu y el PNV, y del largo proceso liderado por Rodríguez Zapatero para que ETA se autodisolviera, vale la pena ver series como “La Frontera” emitida estos días por Televisión Española, y otras películas recientes como “La infiltrada”, para enorgullecernos de que ese terrorismo terminara hace catorce años. Vergüenza tendría que darles a aquellos dirigentes o ex dirigentes del PP que, refiriéndose a pactos o acuerdos del PSOE con Bildu o a la situación de Catalunya, afirman que ETA está más viva que nunca, más allá que con ello el PP refuerce los argumentos de Abascal y de grupos extraparlamentarios como Núcleo Nacional.

Leer en La Vanguardia

                    



dijous, 24 d’agost del 2023

Vox ante la investidura, muleta del PP o Salvadores de España. El Triangle, miércoles 24 de agosto de 2023

                       


Xavier Rius Sant, El Triangle, 23 de agosto de 2023

Aunque el PP y Vox gobiernan en coalición en Aragón, Extremadura, Comunidad Valenciana, Castilla y León y los Consejos Insulares de Baleares, y cerca de 150 ayuntamientos gracias a pactos, algunos como el de Valencia conseguido en sesenta minutos, otros como el de Extremadura impuestos desde Génova a la presidenciable popular María Guardiola que se resistía, la relación entre Vox y el PP vivió sus peores momentos el pasado 17 de agosto cuando Vox votó a su propio candidato para presidir el Congreso de los Diputados en lugar de hacerlo por la popular Cuca Gamarra. La negativa de Vox a votar a Gamarra fue la respuesta a la negativa del PP a dar un puesto a Vox en la Mesa del Congreso. Pero PP y Vox saben que están condenados a entenderse más allá de que la mayor parte de los votantes de Vox lo habían sido antes del PP y que algunos ya han vuelto a él, y de la certeza que tiene el PP de que difícilmente conseguirá en solitario la deseada mayoría absoluta. Así parece que el PP sólo volverá a la Moncloa si tiene el apoyo de los de Abascal. Vox y PP tienen vasos comunicantes, pero como se vio el 23 de julio en muchas provincias de poca población y pocos escaños el bajón de votos de Vox no necesariamente significaba que los escaños perdidos por los verdes fueran a los que aventuraban un “Verano azul”.

Con la fecha fijada para la investidura, seguro fallida de Feijóo para el 26 de septiembre, Vox ha anunciado que votará SÍ a Feijóo sin exigir que Abascal sea vicepresidente. Vox no pone condiciones ya que sabe que este gobierno no se materializará y una vez fracase Feijóo, será el turno de Sánchez. Si el líder socialista no lograra el apoyo de Junts, o al menos de un par de sus diputados y la abstención de los demás, se repetirían elecciones en enero. Y en este caso, Vox, muy debilitado por las crisis internas podría aún perder más votos y escaños si parte de sus votantes volvieran al PP ante la duda de que no estuviera asegurado el entendimiento entre Abascal y Feijóo –¡o de Ayuso!- para llegar a la Moncloa. De momento, sin embargo, está pendiente la investidura del presidente de Murcia, el popular Fernando López Miras, que no ha cedido a las exigencias de Vox, y si el 7 de septiembre no existe gobierno esta comunidad tendrá que repetir las elecciones.

Murcia fue precisamente el lugar donde la crisis que sufre Vox estalló hace tres años cuando tres de los cuatro diputados autonómicos retiraron sus poderes al entonces secretario general Javier Ortega Smith que era quien gestionaba la subvención que daba la Asamblea autonómica al grupo parlamentario de Vox. Crisis que se repitió en otros muchos lugares al quedarse y gestionar la dirección de Vox los fondos de los grupos autonómicos y municipales, y acabó con la salida de Macarena Olona y el cese de Ortega como Secretario General que fue sustituido por Ignacio Garriga. Y el tándem de Ignacio Garriga con el vicepresidente primero, Jorge Buxadé, se ha hecho con el mando de Vox, con un Abascal que simula estar al margen. La marcha de Iván Espinosa tras sacar de las listas a los ultraliberales Víctor Sánchez del Real o Rubén Manso, no debe entenderse como una pugna entre falangistas y ultraliberales, porque no hay nadie más falangista que Ortega Smith que también fue apartado. Es la constatación de que dos ultracatólicos del Opus Dei y obsesionados con conspiraciones mundialistas, Garriga y Buxadé, marcan la línea.

Si la legislatura arranca en dos o tres meses con Pedro Sánchez investido, Vox lo tendrá fácil para mantener su discurso antiglobalista, aunque con 33 diputados no puede hacer mociones de censura ni recursos en el Constitucional. Pero si Sánchez no logra ser investido y se repiten elecciones en enero habrá nueva escabechina para hacer las listas y decidir cuál es su programa electoral. Hacer de monaguillos de Feijóo -o Ayuso- para que lleguen a la Moncloa, o hacer de salvadores de una España a la que como dice Garriga, le arrebataron la libertad hace 45 años, y que, como lamenta Buxadé, ha permitido que muchos de sus hombres se hayan convertido en seres desarraigados, sin amor a la patria, manipulados por el consumismo y el ateísmo globalista.

Xavier Rius Sant, periodista, es autor del libro “Vox. El retorno de los ultras que nunca se fueron”

 

Xavier Rius sant, 23 d'aost de 2023. El Triangle


Tot i que el PP i Vox governen en coalició a Aragó, Extremadura, Comunitat Valenciana, Castella i Lleó i els Consells Insulars de les Balears, i prop de 150 ajuntaments gràcies a pactes, alguns com el de València aconseguit en seixanta minuts, altres com el d’Extremadura imposats des de Génova  a la presidenciable popular Maria Guardiola que s’hi resistia, la relació  entre Vox i el PP va viure el seus pitjors moments el passat 17 d’agost quan Vox va votar el seu propi candidat per presidir el Congrés dels Diputats enlloc de fer-ho per la popular Cuca Gamarra. La negativa de Vox a votar Gamarra va ser la resposta a la negativa del PP a donar un lloc a Vox a la Mesa del Congrés. Però PP i Vox saben que estan condemnats a entendre’s més enllà del fet que la major part del votants de Vox ho havien estat abans del PP i que alguns ja hi han tornat, i de la certesa que té el PP que difícilment aconseguirà en solitari la desitjada majoria absoluta. Així sembla que el PP només tornarà a la Moncloa si té el suport dels d’Abascal. Vox i PP tenen vasos comunicants, però com es va veure el 23 de juliol a moltes províncies de poca població i pocs escons la baixada de vots de Vox no necessàriament significava que els escons perduts pels verds anessin als que aventuraven un “Verano azul”.

Amb la data fixada per la investidura, de segur fallida de Feijóo pel 26 de setembre, Vox ha anunciat que votarà SÍ a Feijóo sense exigir que Abascal sigui vicepresident. Vox no posa condicions ja que sap que aquest govern no es materialitzarà i un cop fracassi Feijóo, serà el torn de Sánchez. Si el líder socialista no aconseguís el suport de Junts, o al menys d’un parell dels seus diputats i l’abstenció dels altres, es repetirien eleccions al gener. I en aquest cas, Vox, molt debilitat per les crisis internes podria encara perdre més vots i escons si part dels seus votants tornessin al PP davant el dubte que no estigués assegurada l’entesa entre Abascal i Feijóo –o d’Ayuso!- per arribar a la Moncloa. De moment, però, esta pendent la investidura del president de Múrcia, el popular Fernando López Miras, que no ha cedit a les exigències de Vox, i si el 7 de setembre no hi ha govern aquesta comunitat haurà de repetir les eleccions.

Múrcia va ser precisament el lloc on la crisis que pateix Vox va esclatar fa tres anys quan tres dels quatre diputats autonòmics van retirar els poders al llavors secretari general Javier Ortega Smith que era qui gestionava la subvenció que donava l’Assemblea autonòmica al grup parlamentari de Vox. Crisi que es va repetir a molts altres llocs en quedar-se i gestionar la direcció de Vox els fons dels grups autonòmics i municipals, i va acabar amb la sortida de Macarena Olona i el cessament d’Ortega com a Secretari General que va ser substituït per Ignacio Garriga. I el tàndem d’Ignacio Garriga amb el vicepresident primer, Jorge Buxadé, s’ha fet amb el comandament de Vox, amb un Abascal que fa veure que està al marge. La marxa d’Iván Espinosa després de treure de les llistes als ultraliberals Víctor Sánchez del Real o Rubén Manso, no s’ha d’entendre com una pugna entre falangistes i ultraliberals, perquè no hi ha ningú més falangista que Ortega Smith que també fou apartat. Es la constatació que dos ultracatòlics de l’Opus Dei i obsessionats amb conspiracions mundialístes, Garriga i Buxadé, marquen la línia.

Si la legislatura arrenca d’aquí dos o tres mesos amb Pedro Sánchez investit, Vox ho tindrà fàcil per mantenir el seu discurs antiglobalista, tot i que amb 33 diputats no pot fer mocions de censura ni recursos al Constitucional. Però si Sánchez no aconsegueix ser investit i es repeteixen eleccions el gener hi haurà nova escabetxina per fer les llistes i decidir quin és el seu programa electoral. Fer d’escolanets de Feijóo -o Ayuso- perquè arribin a la Moncloa, o fer de salvadors d’una Espanya a la que com diu Garriga, li van arrabassar la llibertat fa 45 anys, i que, com lamenta Buxadé, ha permès que molts dels els seus homes hagin esdevinguts éssers desarrelats, sense amor a la pàtria, manipulats pel consumisme i l’ateisme globalista.

Xavier Rius Sant, periodista, és autor del llibre “Vox. El retorno de los ultras que nunca se fueron”

 

dimecres, 10 de maig del 2023

El 28-M, entre Vox, Ayuso i Feijóo. El Triangle

 

 Xavier Rius Sant, El Triangle, 10 de maig de 2023

Llegir en català al Triangle.

Sembla que a les eleccions del 28 de maig, Vox incrementarà notablement la seva representació municipal ja que, a diferència del 2019 que es va presentar a 752 municipis d’Espanya, ara ho fa a 1936, número per cert amb rerefons nostàlgic per Vox. Recordem aquella cançó de “Vamos a volver al 36” que es va cantar des de la tribuna a la festa de Vox el passat octubre.  A Madrid és presenta a tots els municipis de la Comunitat, 179. A la província de Barcelona passa de 28 candidatures a 81. Queda  lluny de presentar-se als 8.131 municipis que té Espanya, però al conjunt de pobles i ciutats on ho fa, hi viu el 80% de la població de l’Estat. Si fa quatre anys va obtenir 525 regidors, ara podria acostar-se a dos mil. Molts regidors de Vox que van ser escollits fa quatre anys han deixat el partit disconformes amb l’autoritarisme de la direcció i es presenten amb altres candidatures. Però la marca Vox és la que ven, i fora no hi ha futur.

Evidentment Vox i PP arribaran a acords a molts ajuntaments si bé a diferència de 2019, que era la pota petita del Trifachito de PP, Ciutadans i Vox, el partit d’Abascal demanarà entrar als equips de govern. Tot i això sembla difícil imaginar que en aquells ajuntaments en que el PP no hagi estat la llista més votada, i la suma de PP i Vox doni la majoria absoluta, Vox es voti a si mateix en el ple d’investidura, motivant que es formi un govern d’esquerres. L’elecció d’alcalde no funciona com la d’un president autonòmic que pot allargar-se i haver de repetir les eleccions, sinó que es fa tres dissabtes després de que hagin parlat les urnes. I si cap candidat no té el suport de la majoria absoluta de regidors, s’anomena alcalde el que va tenir més vots ciutadans el dia de les eleccions.

El conflicte entre el PP i Vox es donarà en les autonòmiques, on com va passar a Castella i Lleó i pretenia fer a Andalusia, Vox diu que només donarà suport al PP si se li dona la vicepresidència. El 28 de maig se celebren autonòmiques a dotzecomunitats. El PP governa ara només a Madrid i Múrcia. Per això la victòria el 28-M es mesurarà amb quantes autonomies canvien de color i passen del vermell del PSOE o de pactes d’esquerres com els de València i les Illes, al blau del PP. Es diu que si cau València i passa a ser governada pel PP, serà l’anunci que les eleccions de desembre les guanyarà el PP de Alberto Núñez Feijóo, que serà el nou president del govern d’Espanya. Però això està per veure perquè el populisme conservador més fort que competeix el 28-M, no és el de Vox, sinó el d’Isabel Díaz Ayuso que tal com va fer amb Pablo Casado que se’l va menjar en 7 dies, sembla que vol fer el mateix amb Feijóo. Ayuso triomfa amb un nacional populisme espanyol i madrileny sense que els seus errors o draps bruts li passin factura i ara aspira a superar els 65 escons que va obtenir a les passades autonòmiques i fer-se amb la majoria absoluta de l’Assemblea sense haver de necessitar a Vox. Unes eleccions de 2021 en les que recordem va triomfar amb els seus eslògans de “comunisme o llibertat” i reivindicant “viure a la madrilenya”, acabant amb les restriccions a les activitat econòmiques, rebaixant impostos i competint de manera deslleial amb les altres autonomies per atraure empreses.

La divisió i lluita caïnita en l’espai de Podemos, Más Madrid i Sumar ajudaran a la victòria de Díaz Ayuso. I pel que fa Vox, la contrincant d’Ayuso és Rocío Monasterio, gens popular i força estirada que, més que sumar vots al partit d’Abascal, n’hi treu. I si la victòria d’Ayuso a Madrid és aclaparadora, o sigui que puja tres escons i obté la majoria absoluta, i en canvi el PP del moderat Feijóo, no puja  a les altres autonomies, podria començar una nova cacera dins del PP, amb Ayuso postulant-se per ser la candidata que competiria amb Pedro Sánchez al desembre, a la vegada que el discurs trumpista d’Ayuso pot menjar-se també part de l’espai de Vox. Pot semblar temerari especular que Ayuso es mengi en poc temps a Feijóo, però recordem fa quinze mesos com va ser de ràpida la inesperada caiguda de Pablo Casado. Com explica i detalla la periodista Alicia Gutiérrez en el seu llibre “Porque me da la gana. Ayuso, la nueva lideresa”, editat per Akal, la presidenta madrilenya amb l’exitós ajut del bruixot Miguel Ángel Rodríguez, ha tingut aquests últims anys una carrera ascendent imparable. I qui s’oposa a ella o no s’aparta per deixar-li pas, és home mort. Veiem sinó les imatges de com va humiliar el 2 de maig el ministre Félix Bolaños, amb Feijóo allà al costat, per deixar clar que és ella qui té el poder i que  mai li tremola el pols.


28 M, entre Vox, Ayuso y Feijóo

Xavier Rius Sant, El Triangle, 10 de mayo de 2023 

 Parece que en las elecciones del 28 de mayo, Vox incrementará notablemente su representación municipal ya que, a diferencia de 2019 que se presentó en 752 municipios de España, ahora lo hace en 1936, número por cierto con trasfondo nostálgico para Vox. Recordemos esa canción de “Volvamos al 36” que se cantó desde la tribuna en la fiesta de Vox el pasado octubre. En Madrid se presenta en todos los municipios de la Comunidad, 179. En la provincia de Barcelona pasa de 28 candidaturas a 81. Queda lejos de presentarse en los 8.131 municipios que tiene España, pero en el conjunto de pueblos y ciudades donde lo hace, vive el 80% de la población del Estado. Si hace cuatro años obtuvo 525 concejales, ahora podría acercarse a dos mil. Muchos concejales de Vox elegidos hace cuatro años han dejado el partido disconformes con el autoritarismo de la dirección y se presentan con otras candidaturas. Pero la marca Vox es la que vende, y fuera no hay futuro.

Evidentemente Vox y PP llegarán a acuerdos en muchos ayuntamientos si bien a diferencia de 2019, que era la pata pequeña del Trifachito de PP, Ciudadanos y Vox, el partido de Abascal pedirá entrar en los equipos de gobierno. Sin embargo parece difícil imaginar que en aquellos ayuntamientos en los que el PP no haya sido la lista más votada, y la suma de PP y Vox dé la mayoría absoluta, Vox se vote a sí mismo en el pleno de investidura, motivando que se forme un gobierno de izquierdas. La elección de alcalde no funciona como la de un presidente autonómico que puede alargarse y tener que repetir las elecciones, sino que se celebra tres sábados después de que hayan hablado las urnas. Y si ningún candidato tiene el apoyo de la mayoría absoluta de concejales, se nombra alcalde al que tuvo más votos ciudadanos el día de las elecciones.

El conflicto entre el PP y Vox se dará en las autonómicas, donde como ocurrió en Castilla y León y pretendía hacer en Andalucía, Vox dice que sólo apoyará al PP si se le da la vicepresidencia. El 28 de mayo se celebran autonómicas en doce comunidades. El PP gobierna ahora sólo en Madrid y Murcia. Por eso la victoria el 28-M se medirá con cuántas autonomías cambian de color y pasan del rojo del PSOE o de pactos de izquierdas como los de Valencia y Baleares, al azul del PP. Se dice que si cae Valencia y pasa a ser gobernada por el PP, será el anuncio de que las elecciones de diciembre las ganará el PP de Alberto Núñez Feijóo, que será el nuevo presidente del gobierno de España. Pero eso está por ver porque el populismo conservador más fuerte que compite el 28-M, no es el de Vox, sino el de Isabel Díaz Ayuso que tal y como hizo con Pablo Casado que se lo comió en 7 días, parece que quiere hacer lo mismo con Feijóo. Ayuso triunfa con un nacional populismo español y madrileño sin que sus errores o trapos sucios le pasen factura y ahora aspira a superar los 65 escaños que obtuvo en las pasadas autonómicas y hacerse con la mayoría absoluta de la Asamblea sin tener que necesitar a Vox. Unas elecciones de 2021 en las que recordemos que triunfó con sus eslóganes de “comunismo o libertad” y reivindicando “vivir a la madrileña”, acabando con las restricciones a las actividades económicas, rebajando impuestos y compitiendo de forma desleal con las demás autonomías para atraer empresas .

La división y lucha cainita en el espacio de Podemos, Más Madrid y Sumar ayudarán a la victoria de Díaz Ayuso. Y en cuanto a Vox, la contrincante de Ayuso es Rocío Monasterio, nada popular y bastante estirada que, más que sumar votos al partido de Abascal, los descuenta. Y si la victoria de Ayuso en Madrid es abrumadora, es decir que sube tres escaños y obtiene la mayoría absoluta, y en cambio el PP del moderado Feijóo, no sube en las demás autonomías, podría empezar una nueva cacería dentro del PP, con Ayuso postulándose para ser la candidata que competiría con Pedro Sánchez en diciembre, a la vez que el discurso trumpista de Ayuso puede comerse también parte del espacio de Vox. Puede parecer temerario especular con que Ayuso se coma en poco tiempo a Feijóo, pero recordemos hace quince meses lo rápida que fue la inesperada caída de Pablo Casado. Como explica y detalla la periodista Alicia Gutiérrez en su libro “Porque me da la gana. Ayuso, la nueva lideresa”, editado por Akal, la presidenta madrileña con la exitosa ayuda del brujo Miguel Ángel Rodríguez, ha tenido en estos últimos años una carrera ascendente imparable. Y quien se opone a ella o no se aparta para dejarle paso, es hombre muerto. Vemos sino las imágenes de cómo humilla el 2 de mayo al ministro Félix Bolaños, con Feijóo ahí al lado, para dejar claro que es ella quien tiene el poder y que nunca le tiembla el pulso.


dilluns, 10 de maig del 2021

LA VICTÒRIA D'UN NOU POPULISME. Explico al Periódico que Ayuso no s'alinea exactament amb la ultradreta europea, però sí amb els populismes llibertaris de Trump, Bolsonaro o el dels primers mesos de Boris Johnson , barrejat amb un nacionalisme madrileny

 

Xavier Rius Sant, periodista. El Periódico, 10 i 11 d emaig de 2021

Llegir l'article al Periódico 

A l’abril de l’any passat, una sèrie de comunicadors i ‘youtubers’ pròxims a Vox i al PP van començar a clamar contra la retallada de llibertats que significava tancar-nos a casa i van animar a convertir els aplaudiments als sanitaris en cassolades contra el Govern, alhora que difonien o legitimaven teories conspiradores, acusaven el Govern de mentir sobre la xifra de morts i qüestionaven les restriccions que, segons ells, es feien per tal de silenciar la ciutadania. Coherentment amb aquesta estratègia, i havent suspès la seva activitat el Congrés més enllà de les sessions de convalidació de l’Estat d’alarma, els 52 diputats de Vox van decidir, la setmana del 3 d’abril, presentar-se al Congrés i ocupar els seus despatxos. Acció que era una crida a incomplir les ordres sanitàries. I el 19 de maig, a la quarta pròrroga de l’estat d’alarma, Pablo Casado va anunciar el no del PP, en un acte d’irresponsabilitat que l’allunyava del que feien altres partits conservadors europeus. Casado ho va justificar així: «Evidentment, s’eviten contagis tancant a casa 47 milions de persones, igual que s’eviten accidents laborals i de trànsit». El no del PP va tenir lloc quan ja es permetia sortir a passejar, una cosa que va facilitar que les cassolades dels balcons es convertissin, al barri de Salamanca i altres llocs de Madrid, en concentracions al crit de ¡Llibertat! i ¡Govern dimissió! Però un parell de setmanes més tard, quan es va permetre el consum a les terrasses, les protestes van acabar. Una comunicadora ultra va tuitejar: «Alguns s’estranyen que les protestes hagin desaparegut. La cultura de la birra pot més que un Govern que ens trepitja». Vox va veure compatible la birra amb la protesta i va convocar, algun dissabte, manifestacions amb cotxe a totes les capitals de província, en favor de la llibertat.

Va arribar l’estiu amb les canviants mesures sobre la mobilitat entre comunitats. I la presidenta de Madrid va denunciar la madrilenyofòbia cap als madrilenys que anaven a la seva segona residència. I, quan va estar la decisió a les seves mans, Ayuso va mantenir obertes zones comercials i restaurants, guanyant-se el recolzament d’autònoms, empleats i molts veïns. Que hi hagués més morts era secundari, l’important era viure a la madrilenya. La presidenta no s’alineava exactament amb la ultradreta europea, bastant perduda (uns dies negacionista, altres conspiranoica). Però sí amb els populismes llibertaris de Trump, Bolsonaro o el dels primers mesos de Boris Johnson.

 

Fa dos anys, a l’irrompre Vox, dèiem que era una ultradreta amb algunes diferències a la clàssica de Le Pen, perquè no havia emergit del rebuig de la immigració si no per damunt de tot, de la defensa acèrrima de la unitat d’Espanya davant el secessionisme català i de l’enyorança d’una Espanya «gran i lliure». L’única ultradreta mínimament consolidada, anterior a Vox, era Plataforma per Catalunya, que va arribar a tenir 67 regidors. Però amb el Procés no només es van dividir els seus votants, si no que el debat migratori va sortir de l’agenda i l’identitari va mutar cap a si ens sentíem catalans o espanyols, enfonsant l’esmentat partit, si bé dos dels seus dirigents són ara diputats de Vox al Parlament. Es temia que, a Madrid, vencés Isabel Díaz Ayuso, necessitant els vots de Vox, que exigiria entrar al Govern. I després de les cartes amb bales, la campanya es va crispar més enllà es el sostenible. Ayuso va demonitzar el pacte PSOE-Podem amb el seu «comunisme o llibertat», quan a Europa la majoria de partits liberals no dubten a pactar amb verds i esquerrans, si evita que els ultres tinguin la clau de la governabilitat. Que la pandèmia hagi provocat més víctimes no ha passat factura a Ayuso que, amb els bons resultats obtinguts, no necessita Vox al Govern. Les birres, tenir menys treballadors en Erto i una mala estratègia de l’esquerra han facilitat la victòria d’aquest nou populisme. Una victòria aconseguida amb un acostament a Vox que el debilita, i que contradiu l’estratègia que havia marcat Casado i veurem en el PP que acaba guanyant. Afortunadament, els bons resultats de Mónica García, aliena als canvis de timó al PSOE i Podem, obren l’esperança d’una alternança en dos anys. 


 Leer el artículo en El Periódico

 En abril del pasado año, una serie de comunicadores y 'youtubers' cercanos a Vox y al PP comenzaron a clamar contra el recorte de libertades que significaba encerrarnos en casa y animaron a convertir los aplausos a los sanitarios en caceroladas contra el Gobierno .A la vez que difundían o legitimaban teorías conspirativas, acusaban al Gobierno de mentir sobre la cifra de fallecidos y cuestionaban las restricciones que, según ellos, se hacían con el propósito de silenciar a la ciudadanía. Coherentemente con esta estrategia, y habiendo suspendido su actividad el Congreso más allá de las sesiones de convalidación del Estado de alarma, los 52 diputados de Vox decidieron, la semana del 3 de abril, presentarse en el Congreso y ocupar sus despachos. Acción que era una llamada a incumplir las órdenes sanitarias. Y el 19 de mayo, en la cuarta prórroga del estado de alarma, Pablo Casado anunció el no del PP, en un acto de irresponsabilidad que le alejaba de lo que hacían otros partidos conservadores europeos. Casado lo justificó así: "Evidentemente, se evitan contagios encerrando en casa a 47 millones de personas, igual que se evitan accidentes laborales y de tráfico". El no del PP tuvo lugar cuando ya se permitía salir a pasear, algo que facilitó que las caceroladas de los balcones se convirtieran, en el barrio de Salamanca y otros lugares de Madrid, en concentraciones al grito de ¡Libertad! y ¡Gobierno dimisión! Pero un par de semanas más tarde, cuando se permitió el consumo en las terrazas, las protestas terminaron. Una comunicadora ultra tuiteó: “Algunos se extrañan que las protestas hayan desaparecido. La cultura de la birra puede más que un Gobierno que nos pisotea”. Vox vio compatible la birra con la protesta y convocó, algún sábado, manifestaciones en coche en todas las capitales de provincia, en favor de la libertad.

La presidenta Ayuso no se alinea exactamente con la ultraderecha europea, pero sí con los populismos libertarios de Trump, Bolsonaro o el de los primeros meses de Boris Johnson.

Llegó el verano con las cambiantes medidas sobre la movilidad entre comunidades. Y la presidenta de Madrid denunció la madrileñofobia hacia los madrileños que iban a su segunda residencia. Y, cuando estuvo la decisión en sus manos, Ayuso mantuvo abiertas zonas comerciales y restaurantes, ganándose el apoyo de autónomos, empleados y muchos vecinos. Que hubiera más muertes era secundario, lo importante era vivir a la madrileña. La presidenta no se alineaba exactamente con la ultraderecha europea, bastante perdida (unos días negacionista, otros conspiranoica). Pero sí con los populismos libertarios de Trump, Bolsonaro o el de los primeros meses de Boris Johnson.




dimecres, 5 de maig del 2021

EL TRIOMF DEL NACIONALISME TRUMPISTA CASTÍS D'AYUSO ATURA VOX i ENFONSA AL PSOE. Els morts no han votat i part dels vius li han agraït poder continuar a Madrid amb una certa normalitat.


             


Més enllà de l’absoluta derrota del PSOE i Ángel Gabilondo a Madrid, de la patacada d’Iglesias i la seva encertada retirada de la política, i l’esperançadora pujada de Más Madrid, el resultat de les eleccions d’ahir a Madrid, constata el triomf del populisme d’Ayuso i l’estancament de Vox que, afortunadament, no serà decisiu pel govern de Madrid, ni Rocío Monasterio obtindrà la desitjada vicepresidència de la comunitat. Vox ha pujat unes dècimes en comparació amb les autonòmiques de maig de 2019, però ha obtingut només la meitat de vots que va aconseguir a les generals de 2019. Així a tota la comunitat va obtenir 287.667 vots i un 8,88% a les autonòmiques de fa dos anys. 653.476 vots i un 18,34% a les generals de novembre de 2019. I ahir 330.660 i un 9,13%, passant de 12 a 13 diputats. No s’ha produït una pujada de Vox als barris obrers com va aconseguir en el seu dia el Front Nacional de  Jean-Marie Le Pen, tal com constaten els resultats de barris de renda més baixa com Carabanchel, que va aconseguir  el 7,52% a les autonòmiques de fa dos anys, un 15,42% a les generals de novembre de 2019, i ahir un 7,56%. A La Latina fa dos anys 7,59%, un 15,18 a les generals, i ahir un 7,77%. Al Puente de Vallecas un 5,32% da dos anys, el 12,18% a les generals i ahir 6,75%. I Vox tampoc ha mantingut l’ascens de les eleccions generals als barris rics de Madrid com el de Salamanca, que liderava fa un any les portetes contra els restriccions, on fa dos anys va obtenir  9.496 vots i un 11,64%, baixant ahir a 9.045 vots i un 10,35%.

La conclusió no pot ser altra que Isabel Díaz Ayuso amb el seu populisme nacionalista madrileny, i un discurs que recorda a Evita, Thatcher i a Donald Trump, més enllà de la seva no empatia cap a les persones que van als punts de repartiment d’aliments, “els mantinguts de la cues de la fam”, ha captivat a votant de tots els sectors socials. I amb el seu rebuig al tancament d’activitats i restriccions, s’ha guanyat no només el vots dels treballadors i empresaris autònoms dels sectors afectats, sinó de molta gent que ha agraït que mantingués una relativa normalitat.  

Fa uns anys quan anava molt a Madrid em deien que a Madrid, encara que haguessin nascut a Madrid, “tots tenim poble”. El poble dels pares o els avis on s’anava uns dies a l’estiu o al Nadal. Però més a més ara la meitat dels votants dels 5 milions de votants de la comunitat han nascut fora, en haver-hi hagut els últims vint anys una important migració de persones cap a la comunitat, molts procedents de les dues Castelles. Molts, sobretot els de classe mitjana, també tenen el seu piset o apartament a la costa valenciana. I quan va començar el confinament es va generar a molts llocs una madrilenyofòbia, i molts els madrilenys, també a l’estiu quan hi havia llibertat de moviments van sentir-se senyalats allà on anàvem com a transmissors del virus.

Però des del moment que va quedar en mans de les comunitats autònomes la magnitud de les restriccions i el toc de queda, la presidenta madrilenya va optar per prioritzar l’activitat econòmica, deixant que els centres comercials poguessin obrir i que els establiments de restauració obrissin fins les onze de la nit i, sense importar ja que el nombre de morts fos més gran que a la resta de l’estat, en ser ja només xifres, es despertà un nacionalisme madrileny, potser lligat al cert xovinisme de la capital d’Espanya. I aquest veïns de Madrid nascuts fora, i aquells que tenen poble i casa a altres comunitats, van sentir-se part d’un sentiment crescut a glop de cervesa tarda rere tarda, vespre rere vespre, que sabien que ells sí ho podien fer. Ells sí que eren lliures, a diferencia dels seus familiars o amics d’altres lloc d’Espanya. I la recepta certament dels Estats Units, de llibertat individual que ningú té dret a restringir-li, i de fer contents als empresaris, autònoms i treballadores, mantenint l’activitat econòmica, i una certa xuleria del personatge Ayuso, li ha donat aquesta aclaparadora victòria sacsejant la disjuntiva de “socialisme o llibertat”. Victòria que ha enfonsat al PSOE, ha aturat a Vox, però que té davant seu el creixement de Más Madrid liderat per una professionals sanitària per la que els morts i les retallades en salut, serveis socials i educació sí que importen.   

I un últim apunt. Sense desitjar-li cap mal a ningú m'alegro de l'enfonament de Ciudadanos. Un partit nascut de la incapacitat mental d'entendre que el català és la llengüa pròpia de Catalunya, i dementides com que aquí es castigava els nes a les escoles per jugar a pilota en castellà a lhora del pati. No desitjo cap mal a ningú, però crec que Inés Arrimadas només aportava odi i crispació, i celebro el seu fracàs.