dilluns, 21 d’octubre de 2019

LA ESPAÑA ETERNA, INCAPAZ DE ENTENDER QUÉ OCURRE EN CATALUNYA DESDE LA SENTENCIA DEL ESTATUT, DESEA SANGE, E INCAPAZ DE HACER POLÍTICA NECESITA QUE HAYA VIOLENCIA, PORQUE SE PODÍA PERMITIR LA TRAGEDIA Y LOS ASESINATO DE ETA, PERO NO UN MOVIMIENTO SOBERANISTA PACÍFICO COMO EL CATALÁN. Tras acusar reiteradamente al movimiento pacífico de violento, un sector del subconsciente social colectivo ha comenzado a ejercerla. Hasta que no se pida perdón por la cargas del 1-O no habrá solución. La actitud del jefe del estado es uno de los principales obstáculos a cualquier salida.



Kosovo, marzo de 2000. La OTAN y la ONU hace nueve meses que entraron en Kosovo tras la guerra y la retirada serbia y gestionan la antigua provincia serbia. Realizo un trayecto en un autobús en que viajamos algunos periodistas y converso plácidament con un oficial español adscrito a la oficina de prensa de la OTAN. Pasamos por pueblos quemados, cementerios de civiles kosovares ubicados junto a las fosas comunes en los que fueron enterrados hace un año tras ser ejecutados. Comentamos la persecución que sufren los gitanos que fueron utilizados por los serbios para incendiar pueblos enteros y enterrar los cadáveres, que tras la retirada serbia son asesinados por albanokosovares.
Y en un acto de sinceridad dicho militar, perteneciente a una saga familiar castrense uno de cuyos miembros estaría entonces en la cúpula de las Fuerzas Armadas, me dice: "Mira Xavier cuando ves aquí en Kosovo tanto odio por nacionalimos y diferencias étnicas y religiosas, tanta destrucción, te das cuenta lo bien que estamos en España. Sí, tenemos a ETA que mata. ¿Pero cuántos muertos hará ETA este año? Veinte? Trenta...? Serán menos de los que habrá este fin de semana en España en accidentes de tráfico". En dicha conversación estuvo persente y puede corroborarla el escritor catalán, Isidre Grau, que estaba en Kosovo documentándose para la novela  "Un punt blanc a l'horitzó".
Hace unos días, Robert Manrique, que creó y lideró la asociación de víctimas del terrorismo surgida tras el atentados de Hipercor, y que ahora asesora la  Unitat d'Atenció i Valoració d'Afectats pel Terrorisme (UAVAT)  me decía en un tuit que "No entiendo como victima de ETA en Hipercor, las reacciones tan brutales y la campaña contra el independentismo catalán, y que no se hubiera hecho en el País Basco cuando ETA asesinaba policías y guardias civiles. Muchas víctimas compartimos este pensamiento"

Viendo la reacción del poder político, judicial, el "A por ellos" jocoso de los agentes que vinieron a Catalunya el 1 de octubre de 2017 para apalear a ciudanos que pretendían votar; viendo la reacción de tantos medios de comunicación; viendo la reacción de gran parte de la clase política española; viendo el nefasto e incendiario discurso del Jefe del Estado que, pese a serlo también de los catalanes se sumó al "a por ellos"; viendo la obsesión enfermiza de los fiscales del Tribunal Supremo; viendo violencia dónde sólo hubo una movilización pacífica, llego a la conclusión que España necesita que en Catalunya haya violencia y un grupo como ETA, porqué contra ETA sabían cómo actuar. ETA con su violencia deslegitimaba política y moralmente su causa independentista. Pero es que además con 25 muerto al año nunca puso en peligro la integridad de España. Una integridad que si se tambaleó el 1 de octubre de 2017.

Siempre he condenado el terrorismo de ETA y la ambiguedad de sectores del independentismo vasco o la extrema izquiera que lamentaban sus crímenes pero no los condenaban. Y siempre he condenado violencia juvenil callejera e incluso  de sectores del movimiento okupa y antifascista. Pero no hay que ser sociólogo, polítólogo o antropólogo para saber que si a un movimiento pacífico se le condena y acusa reiteradamente de violento e intolerante y se encarcela a sus líderes, es posible que algún sector decida serlo y  actuar con violencia como ha ocurrido la semana pasada tras conocerse la condena de cien años de prisión, dictada por el Tribunal Supremo.  
Y lo que he podido constatar las noches del pasado juevesviernes en Barcelona, es que muchos jóvenes sin experiencia política ni habituales de la bronca callejera se han sumado a las protestas violentas para mostrar su rechazo a la política de los gobiernos de España y la condena del Supremo y poder contar algún día que "yo estuve allí". Es cierto que sectores partidarios de la violencia, iniciaron las respuestas violentas y editaron el manual "Pont Aeri Hong Kong-BCN". Pero miles de jóvenes que nunca habían participado en una protesta antisistema, indignados por la acusación generalizada de violencia, hartos de ser acusados, decidieron sumarse a la misma.

Así las cosas, com analista de conflictos internacionales, pese a la dificultad de analizar lo que ocurre en Catalunya por la implicación emocional, manifiesto mi absoluto pesimismo, dada la actitud de los poderes político y judicial españoles. He criticado muchas veces a los líderes independentistas por su ingenuidad, falta de análisis, haber tergiversado la interpretación que hace la ONU del derecho de autodeterminación, y falseado lo que dice el dictamen del Tribunal Internacional de Justicia sobre la declaración unilateral de independencia de Kosovo.  Pero ahora no estoy analizando la ingenuidad del movimientos independentista y la falta de sinceridad de sus líderes, sino la actitud incendiaria de los poderes político y judicial españoles que parece que añoren y desean que surja una ETA en Catalunya, porque frente a ETA sí sabían cómo actuar, y porque ETA y la kaleborroca, deslegitimada moralmente por sus crímenes, nunca puso en peligro la unidad de España. 

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