divendres, 11 de març del 2022

Cuando la derecha hace cordón sanitario a los ultras. Analizo en El Periódico,el pacto del PP con Vox en Castilla y León y el cordón sanitario que se hace en muchos países a la ultraderecha

 




Es pronto para saber si el acuerdo de Gobierno entre el Partido Popular de Castilla y León, liderado por el presidente de la comunidad, Alfonso Fernández Mañueco, con el líder regional de Vox, Juan García Gallardo, por el que Gallardo será vicepresidente de la Junta de Castilla y León, obteniendo Vox cuatro consejerías además de la presidencia de las Cortes regionales, será el modelo a seguir en la política de pactos que desarrollará el PP de Alberto Núñez Feijóo cuando lo presida, o si ha sido solo un gol del sector del partido favorable a la alianza con los ultras, aprovechando la coyuntura de estos días ya sin Casado y sin que Feijóo haya sido nombrado todavía presidente del partido. Pablo Casado decía no ser favorable a pactar con Vox y hace un año y medio se mostró muy duro con Santiago Abascal, cuando Vox presentó la moción de censura a Pedro Sánchez


De momento el presidente del Partido Popular Europeo, Donald Tusk, ha mostrado su desaprobación al acuerdo de los populares castellano leoneses con Vox. Y es que la opinión mayoritaria entre los conservadores y democratacristianos europeos es que debe hacerse cordón sanitario a los ultras. No solo no llegando a acuerdos de Gobierno con ellos, sino evitando legitimar sus propuestas. Así ha actuado siempre la derecha francesa que cuando un candidato del Frente Nacional, ahora Agrupación Nacional, ha pasado a segunda vuelta en elecciones nacionales, regionales o locales, el resto de partidos han pedido el voto para el candidato que no era del Frente Nacional. Tan solo y desde la izquierda anticapitalista, Jean-Luc Mélenchon de la Francia Insumisa, rompió parcialmente este cordón sanitario en las pasadas elecciones presidenciales francesas, al no pedir el voto por Macron.


La democratacristiana CDU alemana también tiene claro el cordón sanitario a los ultras de Alternativa por Alemania. Y ahora hace dos años, cuando después de reiterados intentos infructuosos de formar Gobierno en el 'land' de Turingia, la CDU votó a favor de un pacto de investidura con Alternativa por Alemania y los liberales para dar la presidencia de la región a Thomas Kemmerich, del liberal FDP, Angela Merkel hizo abortar el pacto, retirando el apoyo a Kemmerich que renunció a la presidencia, formándose después un Gobierno presidido por los ex comunistas de Die Linke, con el visto bueno de la CDU. En Bélgica, la derecha también tiene claro que no hay que pactar con los ultras del Vlaams Belang. Y en Holanda, los populares de Mark Rutte también han aplicado el cordón, con algunos tropiezos. Pero, en cambio, en Austria o Italia partidos miembros del Partido Popular Europeo no han tenido reparos en gobernar con la extrema derecha.


El caso más claro es Austria, donde el Partido Popular Austriaco, ÖVP, ha gobernado en diversas ocasiones con los ultras del Partido por la Libertad de Austria, FPÖ. A diferencia de Alemania, donde hay el sentimiento de culpa por las barbaridades del nazismo y la ideología racista, los austriacos no tienen ese sentimiento de culpa, alegando que ellos al ser anexionados por Alemania no fueron verdugos sino víctimas del Tercer Reich. La última vez que el FPÖ entró en el Gobierno fue en 2018, rompiéndose al año siguiente, no por cuestiones programáticas, sino por un escándalo de corrupción que afectó a su líder, Heinz Christian Strache. Y el otro país en que la ultraderecha ha formado y forma parte de los gobiernos es Italia, con la Liga de Matteo Salvini, antes llamada Liga Norte. Recordemos la posición de Salvini, como vicepresidente del Gobierno y ministro del Interior en 2019, cuando se negó a acatar las órdenes de permitir el desembarco del Open Arms. En aquel momento había un gobierno del populista Movimiento 5 Estrellas y la Liga. Ahora la Liga continua en el Gobierno, pero es un Ejecutivo digamos de concentración que preside Mario Draghi, del que forman parte cinco partidos, también el centro izquierda del Partido Democrático.

Veremos qué ocurre en futuras elecciones más allá de Castilla y León, cuando Núñez Feijóo presida el partido. Feijóo ha gobernado Galicia donde el conocimiento de la lengua gallega se exige sea como requisito, sea como mérito, para acceder a la administración. Y el rechazo a esa supuesta discriminación y ruptura del principio de igualdad de los españoles forma parte del ADN ideológico de Vox. Otro de los principios de Vox es el rechazo a la tutela de Bruselas, pero los compañeros polacos de Vox en el grupo Conservadores y Reformistas del Parlamento Europeo, Ley y Justicia que gobierna, se dejan abrazar y ayudar por Bruselas ante la guerra de Ucrania. ¡Todo es cambiante! 

 

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