Xavier Rius Sant, El Triangle. 24 de febrer de 2026
Opinions, anàlisis, informacions i notícies sobre immigració, ultradreta, drets humans, seguretat, gihadisme i política internacional, en aquests temps d’incerteses. També escric sobre el Moianès i política catalana (contacte:xrius1@gmail.com)
dimarts, 24 de febrer del 2026
ACCEPTARÀ UCRAÏNA QUE JA NO POT GUANYAR? Escric al Triangle amb motiu del quart aniversari de la invasió la meva anàlisi segosn la qual Ucraïna ha d'aprofitar que no ha estat derrotada, ja que si continua la guerra pot perdre, ara sí, més territoris.
Xavier Rius Sant, El Triangle. 24 de febrer de 2026
dilluns, 2 de febrer del 2026
Ucrania y los mapas de Palestina. La Vanguardia
Xavier Rius Sant, La Vanguardia lunes 2 de febrero de 2026
La última ronda de las negociaciones de paz para Ucrania volvió a encallarse por la exigencia de Rusia de hacerse con el control de todo el Donbass, incluido ese 20% de Donetsk que no ha conquistado. Ucrania ha dejado claro que no se retirará de ese territorio que conserva gracias al sacrificio de miles de soldados. Zelensky acepta un armisticio manteniendo la línea del frente actual en el Donbass y da por perdido el territorio ocupado en Zaporiyia y Jersón, pero rechaza retirarse de esa parte del Donbass.
Trump presiona a Ucrania para que acepte los términos propuestos por Rusia con la amenaza de retirarle definitivamente el apoyo militar, de inteligencia y tecnológico, con lo que las tropas quedarían ciegas en esta guerra de drones y misiles. Y para conseguir la claudicación de Ucrania, Rusia ha intensificado los ataques a infraestructuras energéticas dejando a millones de personas sin luz ni calefacción.
Si miramos los mapas de estos cuatro años vemos como, sin avanzar Rusia mucho en el Donbass, cuyas milicias separatistas ya controlaban grandes extensiones, se hizo con el control de parte de las regiones de Járkov, Sumy, llegando casi a sitiar la capital, donde las tropas rusas fueron derrotadas. Pero Rusia también atacó en el sur de Mariúpol a Jersón en la costa del Mar Negro, quedándole a Ucrania solo la zona costera de Odesa y parte de Jersón en la desembocadura del Dniéper. Así pues pese a los lentos que son ahora los avances rusos en Donetsk, si Ucrania pierde el apoyo militar y el uso de satélites de Estados Unidos, con la población cansada y padeciendo un frío, no está claro que en el caso que Rusia inicie una ofensiva en el sur para apoderarse de Odesa, Ucrania pueda parar el envite, con lo que perdería su única salida al mar. Así pues se encuentra en la encrucijada que si persiste rechazando las exigencias de Putin sobre Donetsk, continúe la guerra y no sólo pierda más territorio en el Donbass, sino que también Odesa y su única salida al mar.
Comparo el mapa de los frentes de Ucrania con los mapas de Palestina, porque los palestinos con argumentos legítimos como que ellos siempre vivieron allá, rechazaron el Plan de Partición de la ONU que les otorgaba el 50% del territorio. En la primera guerra de 1947 Palestina no sólo perdió más de la mitad de ese 50% que le daba la ONU, sino que cientos de miles de árabes tuvieron que abandonar sus tierras y pueblos. Así se instauró un nuevo mapa, vigente entre 1949 y 1967 con Gaza parcialmente tutelada por Egipto y Cisjordania por Jordania. Pero después con nuevas guerras que perderían los palestinos, Gaza, Cisjordania y Jerusalén Oriental fueron ocupadas por Israel que llegó a establecer cerca de cien mil colonos.
Los acuerdos de Oslo fracasaron en parte por el asesinato de Isaac Rabin, la irrupción de la Segunda Intifada y el ascenso de Hamás, ante una OLP inoperante. Y se decía que los palestinos no perdían la oportunidad de perder todas las oportunidades. El mapa de hace tres años era de una Cisjordania cuarteada con muros y puestos de control que junto a Jerusalén Oriental albergaba ya seiscientos mil colonos. Llegaron los Acuerdos de Abraham que daban toda Gaza y menos de un 20 por ciento de una Cisjordania a la futura entidad palestina, que descarrilaron por la ofensiva del 7 de octubre.
Y el mapa actual es ya el de Gaza arrasada y empequeñecida por una nueva franja de seguridad, mientras pueblos y tierras palestinas de Cisjordania son arrasadas cada día por colonos armados. El riesgo que corre Zelensky ahora, si pierde el apoyo de Trump y rechaza el acuerdo es que pese a que Putin no pueda tomar Kyiv, el mapa resultante sea, como ocurre a los palestinos, mucho peor del actual.
divendres, 7 de març del 2025
Los vientos de Rusia traen cambios en Vox. Jordi de la Fuente de larga trayectoria ultra, antes nacional-bochevique, pro Hezbolá y Hamás, promotor de las ideas del guru de Putin, Aleksandr Duguin, nuevo Secretario General del sindicato de Vox, Solidaridad. Nadie más ha recogido avales para el cargo y tiene el apoyo público de Buxadé y otros dirigentes nacionales . El nombramiento se hará el sábado 15 en un acto que intervendrán De la Fuente, el Secretario General cesante, Rodrigo Alonso y Santiago Abascal.
Los simpatías pro Rusia y pro Putin ya no se esconden en Vox. Los vientos han cambiado. Si en agosto de 2022 Vox hizo eliminar la cuenta de Trwiter unos días al concejal de Sant Adrià del Besós, Jordi de la Fuente, por el tuit que hizo de homenaje a Dayra Duguina, hija del guru de Putin y justificador de la anexión de Ucrania, Aleksandr Duguin, asesinada en Moscú, ahora este concejal de una larga trayectoria nacional-revolucionaria y nacional bolcehvique, que fue prologista de los libros del intelectual ruso, Aleksander Duguin (o Dugin), ha sido avalado por la dirección de Vox para ser el candidato único que se presenta al cargo de Secretario General del Sindicato Solidaridad que, en sustitución de su actual líder Rodrigo Alonso, será nombrado el próximo sábado día 15. Un acto en el que además de De la Fuente como nuevo nuevo líder del sindicato de Vox, intervendrán el Secretario General cesante, Rodrigo Alonso, y Santiago Abascal.
Según el artículo 12 de los estatutos del sindicato para aspirar a ser elegido Secretario General, máximo cargo del mismo, se precisa el aval del 20% de los afiliados. En redes sociales han manifestado que firmaban su aval dirigentes de Vox afiliados al sindicato como Jorge Buxadé, Manuel Mariscal, Rocio de Meer o el jefe de prensa del partido, Juan E Pflüger. Así De la Fuente no sólo es el candidato oficialista, sino que también es el único candidato que se presenta según me han confirmado fuentes de Vox.

Dela Fuente liderando la protesta que terminó con el asalto al centro de menores del Maresme de 2019 por la que está imputado
Tras entrar en Vox, el 4 de julio de 2019 participó megáfono en mano en la protesta contra un centro de menores en el Maresme, que acabó com el asalto de parte de los manifestantes al mismo. Hechos por los que está imputado pendiente de juicio. Así pues ni esta imputación, ni su pasado neonazi, pro Hezbolá y pro Hamás, ni sus ideas nacional bolcheviques de hace unos años, ni haber sido el prologuista de las obras de Duguin son un obstáculo para que Santiago Abascal haya apostado por el para liderar el sindicato de Vox.
Malestar en el partido. Marcha de García Gallardo y del general Rosety, y manifiesto de Barajas
La elección por parte de Abascal y su entorno de alguien con un perfil tan controvertido como De la Fuente para dirigir el sindicato de Vox se produce en un momento de gran malestar entre parte de los cargos públicos del partido por la gestión autócrática del mismo y el desvio de fondos hacia la fundación Disenso y empresas controladas por Gabriel Ariza y Kiko Méndez Monasterio. Algo que no es nuevo, ya que casi la mitad de los 530 concejales que obtuvo el partido en mayo de 2019 dimitieron o dejaron el partido conservando el acta, al igual que ha ocurrido con la mayoría de los dirigentes que podían hacer sombra a Santiago Abascal.
Ahora quienes han levantado la voz son el ex vicepresidente de Castilla y León, García Gallardo, el generat Rosety, y los firmantes del llamado Manifiesto de Barajas impulsado entre otros por el general retirado Antonio Budiño, candidato al Congreso por Pontevedra, los concejales Alejandro Pérez de la Sota (Salamanca) y Mari Ángeles Guardiola (Rivas Vaciamadrid), la exdiputada madrileña Alicia Alonso y los diputados autonómicos Idoia Ribas y Javier Teira.
De la Fuente con el editor negacionista del Holocausto, Pedro Varela
Acto en apoyo a Hezbolá y al régimen de Al Assad
De la Fuente en Beirut en 2013
De la Fuente a la izquierda de la foto en el Parlamento Europeo en 2010 en una cumbre de la Alianza Europea de Movimientos Nacionales con los eurodiputados Nick Griffin, del British National Party, Luca Romagnoli, de Fiama Tricolore, el francés del sector negacionista, Bruno Gollnisch, y Béla Kovács, del Jobbik húngaro entre otros.
dissabte, 24 de febrer del 2024
Ucraïna, dos anys després amb Putin més fort. El Triangle
La Unió Europea i els Estats Units van respondre amb fermesa a l’intent d’invasió de fa dos anys, donant ajuda militar i econòmica a Ucraïna i imposant sancions a Rússia. Però les sancions ni han debilitat Putin ni han afectat de manera substancial la butxaca i el dia a dia dels ciutadans russos. I els prop de cent mil soldats russos i membres de les milícies pro-russes del Donbass morts en combat tampoc afecten Putin que, controlant amb mà de ferro la informació que es dona de la guerra, evita que els funerals i retorns de cadàvers tinguin ressò a les televisions i les xarxes socials. Com passa tantes vegades, un règim autoritari que controla la premsa no té perquè veure’s afectat pels fracassos i les morts si no buiden les butxaques dels ciutadans. I alguns dels països emergents com Brasil, Sudàfrica o l’Índia es van negar a condemnar la invasió o van optar per una neutralitat que beneficiava Rússia permetent mostrar Putin que no estava aïllat.
La Unió Europea ha aprovat aquest dies un nou paquet d’ajudes a Ucraïna de 50.000 milions d’euros, però mentre els donants es queden sense municions per rearmar Ucraïna, molts estats membres es neguen a incrementar el seu pressupost de Defensa i posen reticències a perdre més sobirania amb una futura política de defensa comuna. L’evident fracàs inicial de Putin que creia que la columna de blindats que des de la frontera bielorussa es disposava a entrar triomfant a Kíiv, on pensava que la població els rebria com alliberadors, i la inesperada capacitat de ressistència dels ucraïnesos, així com la determinació de bona part del mon en condemnar l’agressió, va generar el miratge que atacs a la integritat d’un estat sobirà fracassrien, de la mateixa manera que després de la guerra de Bòsnia i Kosovo es deia que ja no es produirien més neteges ètniques de gran abast a cap lloc del món, ni bombardejos de barris residencials de les ciutats. Però de la mateixa manera que a l’Àfrica o l’Àsia s’han continuat produint neteges ètniques -per exemple la dels rohingyes a Myanmar, per no parlar del que fa Israel a Gaza sense que ningú pugui aturar-ho- Putin sap que, tot i el fracàs inicial a Ucraïna, res el farà renunciar a Crimea ni tampoc retirar-se del Donbass ocupat. I sap que el rellotge pot anar a favor seu a mida que s’acosten les eleccions americanes de novembre d’aquest any de les que probablement sortirà guanyador Donald Trump si cap jutge aconsegueix inhabilitar-lo per presentar-se. Assaltar el Capitoli d’un país que deia ser la democràcia més antiga i més consolidada del món pot resultar gratis per qui va incitar a fer-ho. I, evidentment, si Trump recupera la presidència, l’ajuda militar dels Estats Units a Ucraïna s’acabarà.
L’assassinat d’Aleksei Navalni a una presó no només confirma la deriva autoritària de Rússia, en la que no hi ha espai per criticar Putin, sinó que és un exemple paradigmàtic de com acaben els qui fa una dècada, quan encara es creia que Rússia era una democràcia, van intentar fer quelcom fonamental en qualsevol sistema democràtic, com intentar presentar-se a les eleccions i guanyar-les. De moment el 15 de març es celebraran eleccions presidencials a Rússia i Putin guanyarà per golejada, entronitzant-se com el tsar d’una Rússia que només ell pot salvar i que governa cada cop amb més mà de ferro des del 1999 quan va ser nomenat Primer Ministre. En canvi Zelenski dos anys després de liderar l’heroica ressistència, veu el seu lideratge afeblit amb una població cansada. Fracassada l’ofensiva de la primavera passada ha hagut de retirar-se fa vuit dies de la ciutat Avdivka que Putin ha rebut com una confirmació de la seva victòria. I Zelenski sap que si intenta negociar un alto el foc permanent donant per vàlides les línies actuals del front, i Rússia es queda Crimea i la resta de país ocupat, pot passar a la història d’Ucraïna com un perdedor. Però si no ho fa, i no rep més armes d’Europa i els Estats Units, la línia del front en base la qual més tard o més d’hora s’haurà de negociar, estarà més a prop de Kíiv.
Ucrania, dos años después con Putin más fuerte
Xavier Rius Sant, sábado 25 de febrero de 2023. El Triangle
La Unión Europea y Estados Unidos respondieron con firmeza al intento de invasión de hace dos años, dando ayuda militar y económica a Ucrania e imponiendo sanciones a Rusia. Pero las sanciones ni han debilitado a Putin ni han afectado de forma sustancial al bolsillo y al día a día de los ciudadanos rusos. Y los cerca de cien mil soldados rusos y miembros de las milicias pro-rusas del Donbass muertos en combate tampoco afectan a Putin que, controlando con mano de hierro la información que se da de la guerra, evita que los funerales y retornos de cadáveres tengan eco en las televisiones y las redes sociales. Como tantas veces ocurre, un régimen autoritario que controla la prensa no tiene por qué verse afectado por los fracasos y las muertes si no vacían los bolsillos de los ciudadanos. Y algunos de los países emergentes como Brasil, Sudáfrica o India se negaron a condenar la invasión u optaron por una neutralidad que beneficiaba a Rusia permitiendo mostrar a Putin que no estaba aislado.
La Unión Europea ha aprobado este días un nuevo paquete de ayudas a Ucrania de 50.000 millones de euros, pero mientras los donantes se quedan sin municiones para rearmar a Ucrania, muchos estados miembros se niegan a incrementar su presupuesto de Defensa y ponen pegas a perder más soberanía con una futura política de defensa común. El evidente fracaso inicial de Putin que creía que la columna de blindados que desde la frontera bielorrusa se disponía a entrar triunfante en Kiev, donde pensaba que la población los recibiría como liberadores, y la inesperada capacidad de resistencia de los ucranianos, así como la determinación de buena parte del mundo en condenar la agresión, generó el espejismo que ataques a la integridad de un estado soberano fracasarían, al igual que después de la guerra de Bosnia y Kosovo se decía que ya no se producirían más limpiezas étnicas de gran alcance en ningún lugar del mundo, ni bombardeos de barrios residenciales de las ciudades. Pero al igual que en África o Asia se han continuado produciendo limpiezas étnicas -por ejemplo la de los rohingyas en Myanmar, por no hablar de lo que hace Israel en Gaza sin que nadie pueda detenerlo- Putin sabe que , a pesar del fracaso inicial en Ucrania, nada le hará renunciar a Crimea ni tampoco retirarse del Donbass ocupado. Y sabe que el reloj puede ir a su favor a medida que se avecinan las elecciones americanas de noviembre de este año de las que probablemente saldrá ganador Donald Trump si ningún juez logra inhabilitarlo para presentarse. Asaltar el Capitolio de un país que decía ser la democracia más antigua y más consolidada del mundo puede resultar gratis para quien incitó a ello. Y, evidentemente, si Trump recupera la presidencia, la ayuda militar de Estados Unidos a Ucrania se acabará.
El asesinato de Aleksei Navalni en una cárcel no sólo confirma la deriva autoritaria de Rusia, en la que no hay espacio para criticar a Putin, sino que es un ejemplo paradigmático de cómo acaban quienes hace una década, cuando todavía se creía que Rusia era una democracia, intentaron hacer algo fundamental en cualquier sistema democrático, como intentar presentarse a las elecciones y ganarlas. De momento el 15 de marzo se celebrarán elecciones presidenciales en Rusia y Putin ganará por goleada, entronizándose como el zar de una Rusia que sólo él puede salvar y que gobierna cada vez con más mano de hierro desde 1999 cuando fue nombrado Primer Ministro. En cambio Zelenski dos años después de liderar la heroica resistencia, ve su liderazgo debilitado con una población cansada. Fracasada la ofensiva de la pasada primavera ha tenido que retirarse hace ocho días de la ciudad Avdivka que Putin ha recibido como una confirmación de su victoria. Y Zelenski sabe que si intenta negociar un alto el fuego permanente dando por válidas las líneas actuales del frente, y Rusia se queda Crimea y el resto de país ocupado, puede pasar a la historia de Ucrania como un perdedor. Pero si no lo hace, y no recibe más armas de Europa y Estados Unidos, la línea del frente en base a la que más tarde o más temprano habrá que negociar, estará más cerca de Kiev.
dilluns, 26 de juny del 2023
Putin humiliat, amb Ucraïna esperant. Article al Punt Avui sobre el pols de Yevgueni Prigozhin a Putin
Xavier Rius Sant, El Punt Avui, 26 de juny de 2023
L’any 1930 l’escriptor rus Borís Pilniak publicà la novel·la El Volga desemboca al mar Caspi, que narra el dia a dia dels enginyers que han de construir una presa per aturar i fer recular riu amunt les aigües del riu Okà, al sud de Moscou, per tal de fer anar enrere el seu afluent, el Moskvà, que aportaria així l’aigua de l’Okà a la capital. Projecte que en la novel·la no acaba bé, desbordant l’Okà la presa pels marges, continuant les aigües el seu curs cap al Volga i el Caspi. Un any després de la seva publicació, el futur líder del Partit Obrer d’Unificació Marxista (POUM) Andreu Nin va traduir-lo al català, i en el pròleg que Nin va fer a l’edició catalana lamentava que Pilniak estigués caient en desgràcia a Moscou i es censuressin alguns dels seus llibres. I, per motius diferents, tant Pilniak com Nin van ser executats el 1937 per ordre directa de Stalin.
El president rus, Vladímir Putin, va començar la seva carrera professional al KGB aprenent a interrogar, torturar i si calia eliminar dissidents reals o imaginaris, com a forma habitual de mantenir l’ordre. Uns mètodes similars als que van posar fi a la vida de Pilniak a Moscou i Nin a Barcelona. Quan es va dissoldre l’URSS, Putin va entrar a la política a l’ombra de Borís Ieltsin i el va substituir després. Però, a diferència de l’alcohòlic Ieltsin, Putin es va mostrar com a persona d’ordre dins del país i líder de ferro a la guerra amb Txetxènia, servint-se també d’atemptats terroristes perpetrats per txetxens sobre els quals sempre hi ha hagut la sospita que havien estat impulsats des de l’entorn de Putin per justificar una guerra implacable i una progressiva retallada de llibertats a Rússia. I a mesura que convertia les eleccions en una pantomima, Putin s’anava rodejant d’una camarilla d’oligarques i militars que li deien el que ell volia sentir.
Putin considera la dissolució de l’URSS com la tragèdia més gran per al seu poble, però no per la pèrdua dels drets socials que el comunisme garantia, sinó per la pèrdua d’Ucraïna i altres antigues repúbliques que considera pròpies. També veia com una tragèdia tant l’admiració que creixia entre els joves pels valors occidentals com el fet que Ucraïna volgués acostar-se a la Unió Europea, com es va escenificar en la Revolució Taronja del 2004 i la del Maidan del 2014. Putin, més a més de rodejar-se d’oligarques que es van fer rics aprofitant les privatitzacions, va rodejar-se de personatges com Ievgueni Prigojin, que es va convertir en l’amo del grup paramilitar Wagner, que faria la feina bruta de Rússia a Síria, Líbia, el Sudan o Mali. Si Bush fill, en la segona guerra de l’Iraq, va permetre que, amb el secretari de Defensa Donald Rumsfeld i el vicepresident Cheney, s’externalitzés la guerra a grups de mercenaris com Blackwater, per què no podia ell fer el mateix a Rússia. I si bé amb Obama el poder d’aquests grups mercenaris va minvar, amb Putin Wagner va expandir-se, actuant a Síria, Líbia, el Sudan, la República Centreafricana o Mali.
Els últims anys, molts dels oligarques que havien fet gran Putin, en fer públiques discrepàncies, van anar morint enverinats o per suïcidi. Morts que es van incrementar un cop va començar la invasió d’Ucraïna. I davant d’un exèrcit mal armat i uns serveis d’intel·ligència que no gosaven contradir Putin, els mercenaris de Wagner són els únics que han donat a Rússia victòries com la de Bakhmut, si bé el seu líder, Prigojin, fugint dels triomfalismes, ha anat incrementant les crítiques contra Serguei Xoigú, ministre de Defensa, i tota la cúpula militar, qüestionant el curs de la guerra. Divendres a la nit Prigojin s’aixecà contra Xoigú i contra Putin i dirigí les tropes cap a Moscou. Com explica en els seus llibres Ryszard Kapuscinski, autor d’obres com L’Imperi, relatiu a la caiguda de l’URSS, al llarg de la història, quan el poble o una facció armada s’aixeca i va cap al palau i els soldats no s’atreveixen o no reben ordre de disparar, el poder del dictador s’evapora. Ahir els tancs de Prigojin s’aturaren prop del riu Okà i, després d’una negociació de la qual desconeixem els termes, van recular. Més enllà de si Wagner continuarà o no a Ucraïna i de si Prigojin perdrà el seu imperi, Putin ha quedat totalment tocat. Humiliat, però no mort. Conserva l’arma nuclear i una guerra a Ucraïna que no pot guanyar.
dilluns, 20 de febrer del 2023
EL DILEMA EL TÉ EUROPA. Analitzo al Punt Avui la situació de la guerra d'Ucraïna en complir-se un any de la invasió
Xavier Rius Sant, El Punt Avui, dilluns 20 de febrer de 2023
A la sèrie Un poble francès , emesa per TV3 el 2019, que narra la vida en una localitat on s’instal·len els ocupants alemanys a la Segona Guerra Mundial, el cap de la policia alemanya i de les SS que dirigeix la persecució de la Resistència, Heinrich Müller, que interpreta l’actor Richard Sammel, confessa a la seva amant francesa, molt abans que el front de l’Est s’enfonsi, que Alemanya perdrà la guerra, perquè per cada tanc i avió que fabrica en aquell moment, els aliats ja en fabriquen quatre. I, com una equació matemàtica, el Reich serà derrotat.
Ucraïna, armada per la majoria d’estats de l’OTAN, en complir-se un any de l’inici de la invasió resisteix, després d’haver aconseguit la retirada de les tropes russes de Kherson, Khàrkiv, i de les columnes de tancs que pretenien prendre Kíiv. La determinació del president Volodímir Zelenski i la capacitat que va mostrar l’exèrcit ucraïnès les primeres setmanes van ser determinants perquè els països occidentals anessin més enllà de les condemnes i es decidissin a donar suport militar al petit David que lluita contra Goliat. Gràcies a la fermesa ucraïnesa, la nefasta planificació de la invasió, la desmoralització de les tropes, l’ajut en intel·ligència de països de l’OTAN, els tancs capturats als russos i el proveïment per part dels estats de l’OTAN d’armament antitancs, municions, sistemes antimíssils i drons, Ucraïna va repel·lir l’invasor, que es va retirar deixant ciutats en runes i plenes de ca-dàvers. El que havia de ser un passeig triomfal, ha esdevingut un malson per a Putin, que ni tan sols ha aconseguit el control de tot el Donbass ni de les regions de Kherson i Zaporíjia, que va declarar annexionades. La mobilització de 300.000 joves russos, sense formació, no va revertir les derrotes de Rússia. Només gràcies a les topes txetxenes de Ramzan Kadirow i els mercenaris de Wagner reforçats amb presoners comuns, han aconseguit recuperar terreny a Soledar i als voltants de Bakhmut. Però ha estat amb l’estratègia de destrucció total que ja van aplicar a Síria.
En vista de la probable ofensiva que farà Rússia a la primavera, Ucraïna fa mesos que demana als països de l’OTAN tancs i avions. I després de la resistència alemanya, els aliats s’han compromès a lliurar uns 150 tancs Leopard 2 alemanys, Abrams americans i Challenger britànics.
No se sap quants nous tancs T-90 té Rússia operatius, i quants en conserva dels models anteriors. Però amb 150 tancs, sumats als que manté en bon estat Ucraïna i als que va arrabassar als russos, ni es pot iniciar una gran campanya per recuperar el Donbass ni frenar una hipotètica ofensiva russa a gran escala si Putin decidís concentrar totes les seves forces en dos o tres punts. En la batalla de les Ardenes, en què Hitler va intentar el desembre del 1944 aturar l’avenç dels aliats, en va desplegar 1.800. Ucraïna, després del compromís de rebre aquests 150 tancs, demana també aviació, i es reobre el debat als parlaments i entre l’opinió pública europea sobre fins on s’han d’implicar, i les conseqüències de l’increment de la despesa militar fins al 2% del PIB. El fantasma de l’error de França i el Regne Unit el 1938 amb Daladier i Chamberlain pactant amb Hitler per apaivagar-lo, i l’evidència que ara Occident té al davant un Putin que no es pot permetre una derrota, i que, després d’Ucraïna, potser volia Moldàvia i les Repúbliques Bàltiques, centren la pregunta de fins on s’han d’implicar les democràcies europees. Fins on han de posar en marxa la indústria bèl·lica per superar Rússia i forçar Putin a negociar? I, tot i que a mitjà termini Ucraïna acabi tenint més tancs que Rússia, Putin disposa de l’amenaça de l’arma nuclear, i d’una opinió pública desinformada que, tot i les sancions –a diferència del que passa en les democràcies europees, en què són públiques les veus crítiques a la implicació en l’escalada bèl·lica–, no s’atrevirà a qüestionar el que decideixi el líder. La guerra va per llarg.
dilluns, 8 d’agost del 2022
PUTIN, BÒSNIA i KOSOVO. Analitzo al Punt Avui que Putin voldria que la violència tornés a Bòsnia i Kosovo i l'error de Pedro Sánchez de repetir en el seu viatge als Balcans que Kosovo és Sèrbia.
Ara fa 30 anys, Bòsnia entrava en el seu quart mes de guerra, amb les milícies sèrbies i l’exèrcit Iugoslau sotmetent Sarajevo a un setge de tres anys. La guerra, la neteja ètnica, el fer morir de fam els habitants d’una ciutat es tornaven a repetir a Europa. La guerra no acabaria fins a la intervenció militar de l’OTAN del setembre del 1995, que va forçar el president serbi Slobodan Milosevic a negociar els Acords de Dayton. Uns acords que van dividir el país en dues entitats que legitimaven la línia del front.
La República Srpska, o entitat sèrbia de Bòsnia, habitada per serbis, i la Federació de Bòsnia Hercegovina, on viurien bosniomusulmans, croates també serbis i ciutadans que no desitjaven adscriure’s a cap grup. Les dues entitats tindrien el seu parlament i govern, que gestionarien la majoria de competències, mentre que el Parlament de Bòsnia i el govern central tindrien les de seguretat, defensa, justícia, impostos i exteriors. A la cúpula de l’Estat hi hauria una presidència tripartida rotatòria formada per un bosniomusulmà, un croat i un serbi. I cíclicament alguns dels líders de l’entitat sèrbia han proposat trencar amb Bòsnia i unir-se a la veïna Sèrbia, més enllà que la República Srpska no sigui territorialment compacta i en el cas que trenquessin amb Bòsnia, una part quedaria aïllada.
Per si les institucions de Bòsnia prenien decisions contràries als Acords de Dayton, els acords van crear la figura de l’Alt Representant, nomenat per l’ONU, que vetlla pel seu compliment, i que pot anul·lar decisions de les institucions bosnianes i fins i tot prendre-les ell. El 1997, l’Alt Representant era l’espanyol Carlos Westendorp, que va imposar un únic model de matrícula de cotxe per a tot Bòsnia que no indiqués l’origen. En aquell moment, un jove Pedro Sánchez treballava a Sarajevo a l’oficina de Westendorp.
Mentre el govern i el Parlament de Belgrad tenen ara com a principal objectiu entrar a la Unió Europea, aquest desembre el copresident serbi de Bòsnia, Milorad Dodik, va proclamar que els serbobosnians estaven oprimits, i va proposar separar-se de Bòsnia. Una proposta que no va agradar a la majoria de polítics de Sèrbia, més enllà que en certs moments alguns líders serbis havien plantejat barrejar en unes mateixes negociacions el futur dels enclavaments serbis de Kosova, i el futur de l’entitat sèrbia de Bòsnia, per quedar-se’n uns i perdre els altres. Una proposta forassenyada des del punt de vista de l’ONU i que era rebutjada pels sectors més nacionalistes de Sèrbia perquè seria reconèixer la independència de Kosova.
El fet, però, és que amb el suport de Vladímir Putin, el 10 de febrer, en el context de la tensió per les amenaces vers Ucraïna, el Parlament de la República Srpska, amb el vistiplau del copresident serbi de Bòsnia, Milorad Dodik, aprovà una llei per desvincular-se de les institucions judicials de l’Estat bosnià i també va proposar que els membres serbis de la policia i l’exèrcit bosnià canviessin els seus uniformes, com a primer pas per trencar amb Sarajevo. No és cap secret que sent Rússia protectora històrica dels serbis, Putin, igual que va viure com una humiliació la dissolució de l’URSS i l’entrada d’algunes de les seves repúbliques a l’òrbita occidental, va considerar una humiliació la derrota política i militar dels nacionalistes serbis a Bòsnia, i la independència de Kosova. Independència que, tot i l’oposició de Rússia, és vista per l’ONU i la Unió Europa com l’única sortida o la solució menys dolenta, si bé Espanya, per comparances amb Catalunya, no l’ha reconegut.
Fa vuit dies, Pedro Sánchez, aprofitant la gira que va fer pels Balcans, va repetir una i altra vegada que Espanya no reconeix Kosova, un fet que va coincidir amb la intenció del govern de Kosova d’unificar les matrícules de cotxes, eliminant les dels enclavaments serbis que porten les mateixes que les de la veïna Sèrbia, un fet que va provocar incidents i talls de carreteres. Una proposta similar a la que es va implementar quan l’ara president espanyol treballava a Sarajevo. Està clar que Putin voldria que la violència tornés a Kosova i Bòsnia, ara que té la seva pugna amb Occident per Ucraïna. I Pedro Sánchez, repetint que Kosova és Sèrbia, li va fer un gran favor.
dijous, 28 de juliol del 2022
Putin confia en el "general Hivern" per aconseguir els seus objectius a Ucraïna. Explico al Triangle que a l'igual que l'hivern va derrotar a Napoleó i Hitler a Rússia, ara confia que la pujada de preus i escasetat de gas i petroli trenqui la unitat dels estats europeus i abandonin a Ucraïna.
Putin confia en el general Hivern per aconseguir els seus objectius a Ucraïna
Xavier Rius Sant, El Triangle, 27 de juliol de 2022
El general Hivern, o sigui el fred i la gana van ser dos elements que van desencadenar i facilitar la victòria de Rússia front la França de Napoleó el desembre de 1812, en la que els russos anomenarien la Guerra Patriòtica, que seria plasmada a la literatura a “Guerra i Pau” de Lleó Tolstoi. Les temperatures gèlides del General Hivern també van ser determinants per la victòria soviètica front Hitler, que va començar la invasió de la URSS el juny de 1941, però va topar amb Stalingrad, on les tropes alemanyes va ser derrotades el febrer de 1943, precipitant una retirada que culminaria el maig de 1945 amb l’Exèrcit Roig penjant la bandera roja a les runes del Reichstag.
I tot i que a Putin no li ha anat de moment la invasió d’Ucraïna com pensava, ja que en aquest cinc mesos ni tan sols s’ha fet amb el control de tot el Donbass, el president de Rússia confia que arribi el general hivern de desembre 2022 fins març de 2023, amb el que creu que es trencarà la unitat dins de la Unió Europea, els Estats Units i el Regne Unit. I front les dificultats per assumir el descontentament social que generaran les restriccions de gas que s’ha anuncien amb propostes com la de la presidenta de la Comissió Europea, Ursula Von der Leyen de retallar un 15% el consum, i amb un petroli pel núvols que dispararà encara més la inflació, es claudiqui i s’ha s’accepti que Rússia pugui dominar Ucraïna i bona part de l’espai post-soviètic imposant canvis de fronteres fets per la força. Claudicació que potser no es manifestarà en declaracions públiques, sinó en la fi per part d’alguns països de l’ajuda militar, sense la qual Volodomir Zelensky, el president inesperat, no hagués pogut resistir.
Vladimir Putin no va anomenar guerra l’operació militar iniciada el 24 de febrer, sinó “operació especial per desnazificar” el país veí, per entroncar-la amb la Gran Guerra Patriòtica. Una operació especial que Putin, mal assessorat, pensava que duraria pocs dies, i posaria un govern titella a Kíiv amb el que s’aconseguirà que tant Bielorússia, la Rússia blanca, com Ucraïna, que es pot traduir en rus i altres llengües eslaves com la terra de la frontera, tornessin a la Mare Rússia i a l’antic espai soviètic. I un cop Putin controlés Ucraïna, podria arribar per terra i unir territorialment l’autoproclamada República de Transnítria, franja oriental de Moldàvia poblada majoritàriament per russos, que el 1992 un cop dissolta la URSS, després d’un breu conflicte bèl·lic amb les tropes moldaves, es va proclamar independent.
Putin creia que amb uns Estats Units debilitats i sense cap ganes d’involucrar-se en guerres alienes, després del fiasco de la retirada de Kabul, i amb una Unió Europea dividida i una forta dependència del gas rus de molts dels seus estats, sobretot d’Alemanya que estava tancant les centrals nuclears, podria per fi complir el seu destí de tornar a fer Rússia gran. Creia que podria complir la seva missió històrica, no només de reparar l’error de desembre de 1991 quan la URSS es va autodissoldre equivocadament, sinó de fer justícia als milions de russos residents des de fa dues o tres generacions a altres repúbliques que es van quedar nacionalment orfes i molts, per no esdevenir ciutadans de segona, van renunciar a la seva identitat. Dissolució de la URSS que va provocar, no només la independència d’Ucraïna i Bielorússia, sinó també conflictes armats en regions d’altres repúbliques ex soviètiques amb forta presència de ciutadans russos com la comentada Transnítria moldava, o les regions georgianes d’Ossètia del Sud i Abkhazia, declarades totes tres repúbliques independents, no reconegudes per la comunitat internacional. Mentre Transnítria, fronterera amb Ucraïna, estava aïllada de Rússia, Abkhazia i Ossètia, al nord de Geòrgia sí que eren fronteres amb Rússia que podia alimentar-les i vetllar per la seva seguretat. I una posició de força després d’una victòria rampant a Ucraïna facilitaria el reconeixement tàcit de la sobirania russa d’aquestes dues regions de Geòrgia.
Però l’exèrcit rus no ha pres Kíiv en cinc mesos, ni els milions d’ucraïnesos de parla russòfona han rebut les topes russes com alliberadores. I com s’ha vist ciutats on el rus és la llengua majoritària com Odessa, s’han oposat amb força l’agressió. Putin creia i creu que, malgrat els entrebancs inicials encara pot passar a la història com el tsar Pere el Gran que modernitzà l’Imperi i es va annexionar territoris de Suècia i Polònia, en honor de qui te el nom la segona ciutat de Rússia, Sant Petersburg. Creu que passat l’estiu, el General Hivern aconseguirà capgirar la situació com ho va fer a Stalingrad després d’un any que semblava que per Rússia i la URSS tot ja estava perdut. L’acceptació de bona part de la població russa a la guerra iniciada per Putin, sigui per convicció, ignorància o indiferència, l’ajuda a persistir.
Certament si Zelensky i l’exèrcit ucraïnès no hagués resistit les primeres setmanes, el suport de la comunitat internacional ajudant econòmica i militarment a Kíiv no hagués estat tant intens i probablement s’hagués deixat caure el govern ucraïnès o s’hagués donat suport a un acord que impliqués l’annexió total a Rússia de les ara autoproclamades repúbliques de Donetsk i Lugansk, tot i que era evident que amb això no Putin no en tindria prou. Però afortunadament, més enllà de l’ambigüitat de l’Hongria d’Orban, s’ha negat a reconèixer la sobirania russa de Crimea i d’aquestes dues autoproclamades repúbliques, argumentant que Europa no por repetir el que va fer França i Anglaterra el 1938 amb els Acords de Munich, signats amb Hitler pels primers ministres de França i el Regne Unit, Édouard Daladier i Arthur Neville Chamberlain que creien que acceptant la annexió alemanya del sudets txecs, apaivagarien les ànsies expansionistes de Hitler.
Europa i els Estats Units van de moment a la una, si bé tothom sap que més enllà del que passi aquest hivern, els països occidentals no es poden permetre allargar indefinidament aquesta situació. I la por a una escalada militar directa, més ara que Suècia i Finlàndia han abandonat el seu pacifisme entrant a l’OTAN, el perill d’un confrontació encara que comenci de manera accidental és una realitat. La negativa dels Estats Units a donar míssils Patriot a Ucraïna, que sí ha instal·lat ara a Polònia o Eslovàquia va en aquest sentit. Són míssils que han de ser dirigits per militars nord-americans, cosa que implicaria si se’n despleguessin a Ucraïna caldria enviar-hi de manera permanent soldats nord-americans, amb el que s’arribaria a un escenari que en el fons desitja Putin, i donaria peu a un enfrontament militar directe entre les dues potències.
A mig termini no sembla que hi hagi cap escenari que pugui portar a Ucraïna a la pau, però tampoc a Putin a la victòria. El General Hivern farà mal a Europa, però potser a qui més en farà serà als països de l’Àfrica que no es podran permetre l’increment dels preus dels cereals i altres productes, cosa que generarà en l’actual context de sequera encara més migració cap Europa a la que cap tanca a Melilla ni acords amb l’estat fallit de Líbia podrà aturar. I encara que alguns estats de la Unió Europea volguessin perdonar a Putin per recuperar el subministrament de gas, tampoc ho podrien aconseguir amb l’actual xarxa de gasoductes que passa per altres estats, ni podrien aconseguir petroli als preus d’abans.
Hi ha també un canvi legal que fa que el món actual sigui molt diferent als de 1991 que voldria tornar Putin, que no permetrà que el líder rus pugui ser perdonat pels seus actes després d’un hipotètic acord de pau amb algunes concessions. Em refereixo al desenvolupament de la legislació internacional sobre crims de guerra que farà que Putin, els seus ministre i els seus generals siguin considerats sempre a mig món criminals de guerra. Certament Putin bombardejant ciutats amb la població civil com objectiu o amb el seu exèrcit fent matances com les que van tenir lloc a Butxa a les afores de Kíiv, no va fer res que no hagués fet l’exèrcit rus de la mà de les tropes de Baixar Al Assad amb el silenci de la comunitat internacional a Síria per derrotar a l’Estat Islàmic i a les filials d’Al Qaida. Però mentre el món es pot permetre tenir un president de Síria acusat de crims, que ell negarà o dirà que va ser lamentables danys colaterals per derrotar l’Estat Islàmic que sembrava la mort de Damasc a Berlín, la diplomàcia i les relacions internacionals seran difícils de gestionar amb un president de la segona potència mundial reclamat o investigat per crims de guerra a mig món. Perquè encara que Rússia no hagi signat el tractat de la Cort Penal Internacional, aquest tipus de crims no prescriuen, i també s’han inclòs en els codis penals de la majoria d’estats. I les relacions internacionals i diplomàtiques seran difícils de gestionar, si Putin i altres líders russos corren perill de ser detinguts quan surtin del seu país.
Leer en castellano en El Triangle. Jueves 27 de julio de 2022
El general Invierno, o sea el frío y el hambre fueron dos elementos que desencadenaron y facilitaron la victoria de Rusia frente a la Francia de Napoleón en diciembre de 1812, en la que los rusos llamarían la Guerra Patriótica, que sería plasmada en la literatura en “Guerra y Paz” de León Tolstoi. Las temperaturas gélidas del General Invierno también fueron determinantes para la victoria soviética frente a Hitler, que inició la invasión de la URSS en junio de 1941, pero se topó con Stalingrado, donde las tropas alemanas fueron derrotadas en febrero de 1943, precipitando una retirada que culminaría en mayo de 1945 con el Ejército Rojo colgando la bandera roja en lo alto de las ruinas del Reichstag.
Y aunque a Putin de momento no le ha ido la invasión de Ucrania como pensaba, ya que en estos cinco meses ni siquiera se ha hecho con el control de todo el Donbass, el presidente de Rusia confía en que llegue el general invierno de diciembre 2022 hasta marzo de 2023, con lo que cree que se romperá la unidad dentro de la Unión Europea, Estados Unidos y Reino Unido. Y frente a las dificultades para asumir el descontento social que generarán las restricciones de gas que se anuncian con propuestas como la de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen de recortar un 15% el consumo, rechazada por algunos estados, y con un petróleo por las nubes que disparará aún más la inflación, se claudique y se acepte que Rusia pueda dominar Ucrania y buena parte del espacio post-soviético, imponiendo cambios de fronteras conseguidos por la fuerza. Claudicación que quizás no se manifestará en declaraciones públicas, sino en la disminución o el fin por parte de algunos países de la ayuda militar, sin la cual Volodomir Zelensky, el presidente inesperado, no hubiera podido resistir.
Vladimir Putin no llamó guerra a la operación militar iniciada el 24 de febrero, sino “operación especial para desnazificar” al país vecino, para entroncarla con la Gran Guerra Patriótica. Una operación especial que Putin, mal asesorado, pensaba que duraría pocos días, y pondría un gobierno títere en Kíiv con el que se conseguiría que tanto Bielorrusia, Rusia blanca, como Ucrania, que se puede traducir en ruso y otras lenguas eslavas como la tierra de la frontera, volvieran a la Madre Rusia y al antiguo espacio soviético. Y una vez Putin controlara a Ucrania, podría llegar por tierra y unir territorialmente la autoproclamada República de Transnítria, franja oriental de Moldavia poblada mayoritariamente por rusos, que en 1992 una vez disuelta la URSS, tras un breve conflicto bélico con las tropas moldavas, se proclamó independiente.
Putin creía que con Estados Unidos debilitados y sin ganas de involucrarse en guerras ajenas, tras el fiasco de la retirada de Kabul, y con una Unión Europea dividida y una fuerte dependencia del gas ruso de muchos de sus estados, sobre todo de Alemania que estaba cerrando las centrales nucleares, podría por fin cumplir su destino de volver a hacer a Rusia grande. Creía que podría cumplir su misión histórica, no sólo de reparar el error de diciembre de 1991 cuando la URSS se autodisolvió, sino de hacer justicia a los millones de rusos residentes desde hace dos o tres generaciones en otras repúblicas que quedaron nacionalmente huérfanos y muchos, para no convertirse en ciudadanos de segunda, renunciaron a su identidad. Disolución de la URSS que provocó, no sólo la independencia de Ucrania y Bielorrusia, sino también conflictos armados en regiones de otras repúblicas ex soviéticas con fuerte presencia de ciudadanos rusos como la comentada Transnitria moldava, o las regiones georgianas de Osetia del Sur y Abjasia, declaradas las tres repúblicas independientes, no reconocidas por la comunidad internacional. Mientras Transnítria, fronteriza con Ucrania, está aislada de Rusia, Abjasia y Osetia, en el norte de Georgia sí que son fronterizas o limítrofes con Rusia que podía alimentarlas y velar por su seguridad. Y una posición de fuerza después de una rápida victoria en Ucrania, facilitaría el reconocimiento tácito de la soberanía rusa de estas dos regiones de Georgia.
Pero el ejército ruso no ha tomado Kíiv en cinco meses, ni los millones de ucranianos de habla rusa han recibido las topes rusas como liberadoras. Y como se ha visto ciudades en las que el ruso es la lengua mayoritaria como Odessa, se han opuesto con fuerza la agresión. Putin creía y cree que, a pesar de los obstáculos iniciales, todavía puede pasar a la historia como el zar Pedro el Grande que modernizó el Imperio y se anexionó territorios de Suecia y Polonia, en honor de quien tiene el nombre la segunda ciudad de Rusia, San Petersburgo. Cree que pasado el verano, el General Invierno conseguirá revertir la situación como lo hizo en Stalingrado después de un año que parecía que para Rusia y la URSS ya estaba todo perdido. La aceptación de buena parte de la población rusa en la guerra iniciada por Putin, sea por convicción, ignorancia o indiferencia, le ayuda a persistir.
Ciertamente si Zelensky y el ejército ucraniano no hubiera resistido en las primeras semanas, el apoyo de la comunidad internacional ayudando económica y militarmente en Kíiv no hubiera sido tan intenso y probablemente se hubiera dejado caer el gobierno ucraniano o se hubiera aceptado un acuerdo que implicara la anexión total a Rusia de las ahora autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk, aunque era evidente que con esto Putin no tendría suficiente. Pero afortunadamente, más allá de la ambigüedad de Hungría de Orban, la Unión Europea se ha negado a reconocer la soberanía rusa de Crimea y de estas dos autoproclamadas repúblicas, argumentándose que Europa no puede repetir lo que hizo Francia e Inglaterra 1938 con los Acuerdos de Munich, firmados con Hitler por los primeros ministros de Francia y Reino Unido, Édouard Daladier y Arthur Neville Chamberlain que creían que aceptando la anexión alemana de los Sudetes checos, apaciguarían las ansias expansionistas de Hitler.
—–
Europa y Estados Unidos van de momento a la una, si bien todo el mundo sabe que más allá de lo que ocurra este invierno, los países occidentales no pueden permitirse alargar indefinidamente esta situación. Y el miedo a una escalada militar directa, más ahora que Suecia y Finlandia han abandonado su pacifismo entrando en la OTAN, el peligro de una confrontación aunque empiece de forma accidental es una realidad. La negativa de Estados Unidos a entregar misiles Patriot a Ucrania, que sí ha instalado ahora en Polonia o Eslovaquia va en este sentido. Son misiles que deben ser dirigidos por militares estadounidenses, lo que implicaría si se desplegaran en Ucrania enviar de forma permanente soldados estadounidenses, con lo que se llegaría a un escenario que en el fondo desea Putin, y daría pie a un enfrentamiento militar directo entre las dos potencias.
A medio plazo no parece haber ningún escenario que pueda llevar a Ucrania a la paz, pero tampoco a Putin a la victoria. El General Invierno hará daño a Europa, pero quizá a quien más perjudicará serán los países de África que no podrán permitirse el incremento de los precios de los cereales y otros productos, lo que generará en el actual contexto de sequía, un incremento de la migración hacia Europa a la que ninguna valla en Melilla, ni acuerdos con el estado fallido de Libia podrá detener. Y aunque algunos estados de la Unión Europea desearan perdonar a Putin a fin de recuperar el suministro de gas, tampoco podrán hacerlo con la actual red de gasoductos que pasa por otros estados, ni podrán conseguir petróleo a los precios de antes.
Hay también un cambio legal que hace que el mundo actual sea muy diferente al de 1991 que desearía retornar Putin, que no permitirá que el líder ruso pueda ser perdonado por sus actos después de un hipotético acuerdo de paz con algunas concesiones. Me refiero al desarrollo de la legislación internacional sobre crímenes de guerra que provocará que Putin, sus ministros y sus generales sean considerados por siempre en medio mundo criminales de guerra. Ciertamente Putin bombardeando ciudades con la población civil como objetivo o con su ejército haciendo matanzas como las que tuvieron lugar en Bucha en las afueras de Kíiv, no hizo nada que no hubiera realizado el ejército ruso de la mano de las tropas de Bajar Al Asad, con el silencio de la comunidad internacional en Siria para derrotar al Estado Islámico y a las filiales de Al Qaeda. Pero mientras el mundo puede permitirse tener un presidente de Siria acusado de crímenes, que él negará o dirá que fueron lamentables daños colaterales por derrotar al Estado Islámico que sembraba la muerte de Damasco a Berlín, la diplomacia y las relaciones internacionales serán difíciles de gestionar con un presidente de la segunda potencia mundial reclamado o investigado por crímenes de guerra en medio mundo. Porque aunque Rusia no haya firmado el tratado de la Corte Penal Internacional, este tipo de crímenes no prescriben, y también se han incluido en los códigos penales de la mayoría de países. Y las relaciones internacionales y diplomáticas serán difíciles de gestionar si Putin y otros líderes rusos corren peligro de ser detenidos cuando salgan de su país.
dimecres, 18 de maig del 2022
Mariúpol, Tothom hi guanya. El futur d’Ucraïna es juga ara a Odessa. El Punt Avui
Xavier Rius Sant, El Punt Avui, dimecres 18 de maig de 2022
La rendició dels soldats que resistien al complex d’Azovstal, a Mariúpol, després de l’acord entre Rússia i Ucraïna per tal d’intercanviar-los per soldats russos capturats, és una bona notícia, no només per les vides que se salven, sinó perquè els dos presidents, Volodímir Zelenski i Vladímir Putin, ho poden mostrar com una victòria. Potser Zelenski no necessita mostrar més victòries, però Putin, després de tants fracassos, sí, ja que en els 82 dies de guerra res li ha sortit com pensava. Ni les tropes van entrar a Kíiv com a alliberadors, ni han aconseguit controlar tot el Donbass.
Per això, la rendició dels soldats de Mariúpol, la major part membres del batalló Azov, és, de cara a l’opinió pública russa, una confirmació que s’ha aconseguit un dels objectius pels quals es va dir que començava l’“operació especial” que volia alliberar Ucraïna de nazis. I, certament, aquest batalló es va crear amb membres de partits ultres i va actuar per lliure durant la revolta del Maidan, si bé posteriorment va patir canvis i va ser integrat en la Guàrdia Nacional ucraïnesa a les ordres del Ministeri de l’Interior. Però, tot i els canvis, alguns dels seus membres venen d’on venen i al seu escut hi ha la Wolfsangel, el ganxo per caçar llops, distintiu d’unitats de les SS durant la Segona Guerra Mundial. Així doncs, Putin pot dir que ha desnazificat Ucraïna. I permetent la seva rendició i assistint-los com a presoners de guerra ferits i intercanviant-los per soldats russos capturats, es mostra com a líder d’un país que compleix la convenció de Ginebra, intentant desmentir les atrocitats comeses a Butxa i en altres llocs. Per Zelenski, també és una victòria, perquè retorna amb vida els supervivents, com demanaven les famílies, quan ja no hi havia cap possibilitat militar de fer-ho. I ho fa l’endemà de la victòria política que representa que les tropes hagin recuperat el control del territori a Khàrkiv fins a la frontera amb Rússia.
Amb la rendició i l’intercanvi dels lluitadors de Mariúpol, tots hi guanyen, però havent perdut Rússia el front del nord, el futur de la guerra i d’Ucraïna es juga ara a la ciutat també costanera d’Odessa, la perla del mar Negre. Ciutat que no només té gran valor estratègic per a Putin, ja que si aconseguís el control de la franja de costa des de Mikolaiv i el delta del Dniéper fins a la desembocadura del Danubi, a la frontera amb Romania, amb Odessa al mig, deixaria Ucraïna sense sortida al mar i uniria el Donbass amb la regió russòfona de Transnístria, a Moldàvia, on hi ha desplegat l’exèrcit rus. Conquerir Odessa també té un valor emocional per la pretensió de Putin de fer Rússia gran de nou, ja que fa més d’un segle s’hi va viure un dels episodis més mítics de la Revolució Russa.
A Odessa, abans de la Revolució, té lloc el motí de la tropa del cuirassat Potemkim, ancorat en aquella ciutat, i es dona una situació prerevolucionària i la massacre de civils a les escales de la ciutat. Fets plasmats al cinema en la pel·lícula del cineasta Einsestein El cuirassat Potemkim. Però, ves per on, de moment a les aigües d’Odessa Putin encara no ha tingut cap victòria, i allà Ucraïna va enfonsar fa un mes el cuirassat Moskova, vaixell almirall de la flota russa.















.jpg)


.jpg)
.jpg)




.jpg)
