Xavier Rius Sant: "Las peleas en el Gobierno son un caramelo para
Vox"
El autor de 'Vox, el retorno de los ultras que nunca se fueron' (Akal)
asegura que Macarena Olona puede generar una crisis en el partido ultra si se
presenta a las elecciones
El Periódico de Catalunya, Carlota Camps, sábado 11 de febrero de 2023
Xavier Rius Sant (Barcelona,
1959) ha vuelto a sumergirse en los inframundos de la ultraderecha para
explicar quién es Vox y qué papel político puede tener. En medio de un año
electoral, y bajo el nombre 'Vox, el retorno de los ultras que nunca se fueron'
(Akal), Rius se mete en sus entrañas para explicar el funcionamiento de una
formación sin democracia interna y en manos de un núcleo muy reducido. Este
lunes llega a las librerías.
Hay un debate que parece
eterno y es si debemos hablar de la ultraderecha o no. Usted le dedica un libro.
A mí no me gusta Vox, pero es la tercera fuerza en el Congreso y la cuarta
en el Parlament. Debemos hablar de quién son y qué hacen. Es importante mostrar
que detrás de su discurso hay una ideología fascista, algunos con historial
neonazi, y que quieren abolir las libertades.
Su relato es un recorrido
por la historia y el auge de la extrema derecha. Hace unos años España era una
excepción dentro de Europa. ¿Qué cambió?
Su discurso sobre la inmigración, el aborto o las políticas de género no
les llevó a hacer el salto. En Europa estos temas triunfaban, pero en España,
no.
Y esto, ¿por qué?
Porque la sociedad española puede ser clasista, pero no racista. Aquí en
España el tema fue el de 'España es una, no 51'.
O sea, el 'procés'.
Sí, pero esto no quiere decir que Vox es gracias al 'procés'. Es gracias al
papel que hace Ortega Smith picando piedra en los tribunales. Con el juicio del
1-O consiguieron la cuota del 'telediario'.
Pero ahora el movimiento
independentista está en 'stand by' y no parece que le afecte en las encuestas.
Vox tiene ahora otros caramelos, que son las peleas, contradicciones o
meteduras de pata del Gobierno con la ley del 'solo sí es sí', la ley trans o
el cambio del Código Penal. Y aquí Vox hace un discurso sin corrección
política.
Como máximo a finales de
este año habrá elecciones al Congreso...
Sí, y el tema no será si de 52 diputados pasan a 60 o a 35, será si son los
que Feijó necesita para tener la mayoría en el Congreso. Vox ha venido para
quedarse.
Antes hay comicios
municipales. En Catalunya no tienen buenas perspectivas.
Es una anomalía que un
partido que tiene 11 diputados en el Parlament y dos representantes en Madrid,
no tenga concejales. Solo tiene los de Salt, que eran de PxC.¿A qué lo
atribuye?
No hacen campaña municipal. Como no hay libertad para que el grupo sea
autónomo, en los ayuntamientos van con las pulseras, las banderitas y las 100
medidas de Vox. En Sabadell, por ejemplo, no hablan del Cuarto Cinturón.
En el Parlament tampoco
están marcando agenda.
Porque son irrelevantes y tienen un perfil de personas muy bajo. El único
que se enteraba es Antonio Gallego Burgos, que ha pasado al grupo mixto. Lo
pusieron de número dos, pero después lo relevaron porque allí solo mandan
Ignacio Garriga y Joan Garriga. Lo tenían marginado.
Internamente hay mando
único, ¿no?
Vox nació con el discurso de dar voz a los ciudadanos y contra la casta de
partidos. Pero internamente, para evitar disidencias, no tienen ejecutivas
regionales. Todo lo decide un comisario político nombrado desde Madrid.
Tampoco hay primarias.
Las abolieron y envían paracaidistas a las elecciones. No tienen democracia
interna y esto demuestra que es un partido autoritario y que quiere abolir poco
a poco todas las libertades.
Vox es un partido autoritario, por esto la gente se les va
Gallego no es el único que
se ha desmarcado.
La primera gran crisis del partido es porqué se cargan las ejecutivas
provinciales y ponen como candidatos gente de fuera. La segunda gran crisis es
en Murcia, de los cuatro diputados que tenían ya ninguno está en Vox.
La crisis en Murcia empezó
por la financiación del partido.
Los concejales y diputados autonómicos tenían que ingresar el dinero que
recibían de las cámaras a una cuenta de Ortega Smith en Madrid. Mientras, ellos
tenían que pagar la gasolina, las fotocopias y las cervezas de los encuentros
con simpatizantes. El dinero servía para nombrar comisarios que les decían qué
tenían que votar. Esto hace que el 40% de concejales hayan dimitido. Se les va
la gente.
¿Pude haber una gran crisis
en Vox que haga tambalear el partido?
Ahora se ha apartado Ortega Smith y se ha puesto a Ignacio Garriga, que yo
lo veo un secretario general muy débil. Pero quién sigue mandando como número
dos es Jorge Buxadé, que es el cer
Por lo tanto...
La crisis la puede generar Macarena Olona en las generales si hace un
Errejón. Y habrá que ver si Ortega Smith se estrella en el ayuntamiento de
Madrid o no, y si va de número dos en las generales o lo relegan. Aunque no
creo que lo hagan.
Leer también entrevista en El Correo Gallego
Leer entrevista que me hace Nicolás Tomás en El Nacional.