Escolta entrevista amb Gisela Rodriguez i Marina Fernández, a partir minut 1,23
També ho pots escoltar aquí, minut 1, 23
ARTICLES DE DESEMBRE DE DIVERSOS MITJANS ON EM CITEN I EM DEMANEN LA MEVA OPINIÓ:
Opinions, anàlisis, informacions i notícies sobre immigració, ultradreta, drets humans, seguretat, gihadisme i política internacional, en aquests temps d’incerteses. També escric sobre el Moianès i política catalana (contacte:xrius1@gmail.com)
Escolta entrevista amb Gisela Rodriguez i Marina Fernández, a partir minut 1,23
També ho pots escoltar aquí, minut 1, 23
ARTICLES DE DESEMBRE DE DIVERSOS MITJANS ON EM CITEN I EM DEMANEN LA MEVA OPINIÓ:
Mal le ha ido a Vox en estas elecciones, no solo por la bajada de 52 a 33 escaños, sino por no haber cumplido el objetivo de formar parte del Gobierno con Abascal como vicepresidente, sumando España a la marea ultra liderada por Giorgia Meloni. Vox ha bajado en todas la comunidades, excepto Catalunya, destacando el batacazo en Castilla y León donde forma parte del Gobierno autonómico donde ha perdido cinco de los seis diputados. Y sea cual sea el desenlace, la repetición electoral o la formación de gobierno, mal pintan las cosas para Vox. Si la legislatura echa a andar no podrá utilizar los dos arietes que le dieron relevancia estos años. Ni tiene los 50 escaños necesarios para recurrir leyes al Constitucional, ni podrá presentar mociones de censura al quedarse por debajo de los 35 exigidos. Y en el caso que se repitan las elecciones, la apelación al voto útil hacia el PP puede ser más letal. Peor le irá si la candidata del PP es Díaz Ayuso, la cual asume parte de la música de Vox, y en las últimas autonómicas madrileñas consiguió mayoría absoluta.
Dos son las familias de la ultraderecha europea. Una la del grupo de Conservadores y Reformistas en el que está Vox, liderada por Meloni y los ultracatólicos polacos de Ley y Justicia. Grupo contrario al aborto, la eutanasia y el matrimonio homosexual. Los polacos, como el Fidesz húngaro de Viktor Orbán, están realizando cambios legales que recortan la libertad de expresión y la independencia judicial. La otra familia ultra es Identidad y Democracia liderada por la Agrupación Nacional de Marine Le Pen y Alternativa por Alemania, partidos que no rechazan ni el aborto ni el matrimonio homosexual. La copresidenta de Alternativa por Alemania, Alice Weidel, es lesbiana. Pero para unos y otros, los principales enemigos son la inmigración y la pérdida de soberanía cedida a Bruselas. En cambio para Vox, compartiendo con sus colegas de polacos el no a aborto y al matrimonio homosexual, el principal enemigo no está en Bruselas ni es la inmigración, sino que está dentro y es de casa. Es el Estado autonómico, las lenguas cooficiales, los partidos vascos y catalanes, las organizaciones afines, así como oenegés de diversa índole. Derogar, ilegalizar y encarcelar son sus mantras. Pero Vox también se diferencia de la mayoría de sus colegas europeos por la manera de gestionar el partido.
Nació prometiendo regeneración para diferenciarse de la casta política, pero no tiene estructura regional, ha suprimido las primarias para elegir las ejecutivas provinciales y nombrar los candidatos locales o provinciales a las elecciones que ahora son designados desde Madrid. Y ha suprimido la posibilidad real de que se presenten candidaturas alternativas para presidir el partido dada la imposibilidad logística de conseguir los avales necesarios. Así hace cuatro años Abascal fue el único candidato para presidirlo y, a diferencia de Feijóo, que siendo candidato único fue elegido hace 15 meses en el congreso del PP con el 98,5% de los votos, los estatutos de Vox dicen que si solo un candidato consigue los avales, este será proclamado sin someterse al voto de los militantes. Nadie votó a Abascal. Y Vox, que critica los chiringuitos, tiene la fundación Disenso cuyos estatutos establecen que su presidente vitalicio es Abascal.
Estos cambios de estatutos que hacen dudar que Vox funcione como un partido democrático, han venido acompañados del ascenso de Jorge Buxadé como vicepresidente y la marginación de Ortega Smith, que siendo también vicepresidente la noche electoral no estuvo en la comparecencia en la sede del partido. También ha perdido poder Iván Espinosa de los Monteros del sector ultraliberal. Buxadé es el único que ha puesto negro sobre blanco el ideario de Vox en su libro 'Soberanía', publicado hace dos años. En él muestra una repulsión al sistema de partidos y al estado aconfesional que a su juicio desarraigan a los españoles. Ascenso de Buxadé que ha venido acompañado del de Ignacio Garriga, como secretario general, que suele repetir en sus mítines que hay que devolver a los españoles la libertad arrebatada los últimos cuarenta y tantos años. O sea que como Buxadé añora elementos que considera buenos del régimen anterior en el que no había ni partidos ni autonomías.
Leer en El Periódico en castellano.
Llegir en català a El Periódico
Ortega Smith, el joven falangista
En enero de 1987, un joven falangista madrileño de dieciocho años publicaba, en el boletín Así número 10 de Falange Española de las JONS de Ciudad Lineal, un artículo titulado «Ser y parecer», en el que se preguntaba quiénes eran los responsables de que no se hubiera cumplido la revolución nacionalsindicalista por la que murieron José Antonio Primo de Rivera, Onésimo Redondo y Ramiro Ledesma. Así afirmaba:
[…] la culpa esté tal vez de la pesadilla que ronda la Falange desde la muerte de nuestros fundadores. Esa pesadilla que ha vestido a mucha gente con la camisa azul, cuando sólo unos pocos, como siempre, sabían realmente lo que vestían. Esa pesadilla es simplemente la tremenda diferencia entre ser falangista y parecerlo […]. Porque ser falangista, no es sólo decir que se es falangista, no sólo es vestir una camisa azul y cantar Cara al sol con el brazo en alto. Ser falangista es vivir como falangista, es pensar como falangista, es morir como falangista […]. He aquí que no se puede decir que se es falangista cuando a uno le parece serlo, sólo si la situación nos conviene: un 20 de Noviembre [conmemoración de la muerte de Franco, fallecido el 20 de noviembre de 1975, y de José Antonio Primo de Rivera, fusilado en Alicante el 20 de noviembre de 1936], un determinado acto, etc. El ser falangista es trabajar en la Falange, es deponer nuestros intereses a los interés de la Falange, es darlo todo, cuando digo todo, es en el sentido total de la palabra, y el que lo dude que visite el patio de la prisión de Alicante […]. He aquí la diferencia entre ser falangista y parecerlo. El que es falangista vive con su Falange, trabaja todo el tiempo que le es posible para sacar adelante a nuestra organización y si le llega el momento muere por su Falange y sus camaradas. En cambio, el que sólo parece falangista, sólo sabrá ponerse algún 20-N o algún acto determinado la camisa azul y habrá lucido el palmito".
Quien escribía esto era, ni más ni menos, que el hasta primeros de octubre de 2022 secretario general de Vox, Javier Ortega Smith-Molina. La persona que desde mi punto de vista será el artífice, tras años de travesía por el desierto e irrelevancia política, de la irrupción de Vox a finales de 2018. Mientras que Santiago Abascal estuvo desde el primer día en Vox cobrando un sustancioso sueldo sin moverse mucho de la sede del partido en la calle Diego de León de Madrid, Ortega Smith en los años de travesía por el desierto combinará el ejercicio de abogado con su activismo en Vox en su triple faceta: acciones directas de protesta para atraer la atención de los medios, la más llamativa de las cuales será la colocación de una bandera española en Gibraltar; las visitas a los grupos del partido en todos los rincones de España, a los que animará a persistir en la resistencia, y el liderazgo de las acciones judiciales contra el independentismo. Persecución del independentismo que, se empadrone en 2018 en Sant Cugat del Vallès, donde residirá intermitentemente una temporada, para con la ayuda del abogado del Estado barcelonés Jorge Buxadé, afinar las querellas y la acusación popular.
El darlo todo por la causa y sacar adelante la organización que proponía de joven con Falange, lo hará con Vox. Y dado que la organización en bien de un ideal superior estará por encima de todo, no le temblará el pulso cuando muchos de los grupos locales, que él había ayudado a persistir y visitaba en sus maratones de fin semana, sean sacrificados de malas maneras con su aprobación en 2019 y 2020. Un jueves por la noche, aquellos que crearon y mantuvieron los comités ejecutivos provinciales –los cuales abonaban las cuotas que se transferían a una cuenta de Madrid, se pagaban los viajes y los carteles electorales, e incrementaban el número de afiliados– recibireron un correo electrónico de Tomás Fernández Ríos de la Vicesecretaría de Organización informando que el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) había decidido disolver la ejecutiva provincial y nombrar una gestora, Ortega los conminará a sacrificarse y aceptar que deben dar un paso al lado, utilizando unos argumentos parecidos a aquellos con los que se refería a los auténticos falangistas que debían haberlo dado todo por la causa. Unos argumentos similares a los que Ortega esgrimirá cuando reciba la queja de los dirigentes provinciales que se sorprenderán a la hora de confeccionar las listas electorales de 2019 0, ya que serían apartados de los puestos de cabeza al incluirse en las candidaturas a personas sin vinculación conocida a Vox o por dirigentes residentes en Madrid, que a modo de paracaidistas llegaban a las provincias en las que las encuestas anunciaban la posibilidad de conseguir escaño con la designación para encabezarlas y ocupar el asiento en el Congreso o el ayuntamiento.
Javier Ortega Smith, nacido en Madrid el 28 de agosto de 1968, tiene doble nacionalidad. Español por parte de padre y argentino por la madre. Es primo segundo del general de división Juan Chicharro Ortega, que en 2018, tras abandonar el servicio activo, fue nombrado presidente de la Fundación Francisco Franco. El joven falangista mantendrá con Chicharro una estrecha relación.
Su abuelo, Víctor Manuel Ortega Pérez, ejerció de letrado mayor del Ayuntamiento de Madrid y le concedieron la Medalla de Plata de la ciudad. Falleció en 1962. Por su parte, el padre de Javier Ortega Smith, Víctor Manuel Ortega Fernández-Arias, siguió los pasos del abuelo y estudió Derecho, formando parte de la asesoría jurídica de Renfe, y conoció a su esposa, Ana María Smith-Molina Robbiati, en Buenos Aires. Hija de un constructor argentino, la pareja se estableció en una mansión de la calle Arturo Soria, en el distrito madrileño de Ciudad Lineal.
Ortega, de los diecisiete a los veintitrés años, militó en Falange Española de las JONS, partido de ideología fascista, fundado en 1933 por José Antonio Primo de Rivera con el nombre de Falange Española, que se unificaría poco después con las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista, las JONS, creadas por Onésimo Redondo y Ramiro Ledesma. Estando en extremos opuestos, Falange compartirá con el sindicato anarquista CNT los colores rojo y negro de su bandera, algunos elementos de su ideología antipartidista y su adhesión a la acción directa violenta si fuera necesaria. Falange Española de las JONS, al igual que el fascismo italiano o el nacionalsocialismo alemán, asumía postulados revolucionarios sobre el control de la producción y la nacionalización de empresas o la banca, desde una óptica opuesta al socialismo marxista.
Ortega, nada propenso a hablar de su pasado, no desmiente su militancia juvenil falangista, pero siempre ha minimizado su implicación. Implicación que, como he podido comprobar documentalmente, fue mucho más intensa y prolongada de lo que se creía. He tenido acceso a los ejemplares de la revista o boletín Así de Falange Española de las JONS de Ciudad Lineal de los años 1986, 1987 y 1988 –que se editaba inicialmente cada tres meses, para acabar siendo mensual–, donde publicó en su número de enero de 1987 el reproducido anteriormente, «Ser y parecer». Hasta la fecha sólo se había difundido un artículo que publicó en dicho boletín en noviembre de 1986, con dieciocho años, en recuerdo de los dirigentes de Falange fusilados en 1936 como José Antonio Primo de Rivera o Ramiro Ledesma. En dicho artículo, titulado «No olvidar», ensalzaba los valores de José Antonio Primo de Rivera, que, según él, fueron pervertidos por el franquismo. Ortega auguraba que la doctrina falangista «será reconocida por el pueblo español y su juventud hasta ganar
España». El artículo acababa con «¡Arriba España!».
En artículos posteriores, que publicaba en su último año de bachillerato, en el COU y en los primeros de estudiante de Derecho, en ocasiones firmados sólo con su nombre y apellidos, en otras firmando también como delegado de las Falanges Juveniles de España, mostró una fe absoluta en la capacidad de los jóvenes falangistas para retornar a sus principios originales de Falange y aplicar en España su programa que no es otro que una república nacionalsindicalista; régimen que no sería ni parlamentario ni pluripartidista, y en el que el Estado y el sindicato controlarían los medios de producción. En sus artículos incidirá en criticar la ya comentada desvirtuación de Falange y su ideario que hicieron quienes la dirigieron o se sirvieron de la misma, poniéndola al servicio de los poderes económicos, como ocurrió no sólo en el franquismo, sino también en el momento en que Ortega Smith escribía dichos artículos en plena democracia parlamentaria –en la que Falange era totalmente irrelevante–. Así, en las elecciones generales de junio de 1986, Falange Española de las JONS obtuvo sólo 43.449 votos en toda España, 7.761 en la Comunidad de Madrid. Y la candidatura Coalición de Unidad Nacional, en la que estaba integrado el disidente Movimiento Falangista de España, 5.209 en toda España y 3.080 en la Comunidad de Madrid.
Poético se muestra en el artículo publicado en el número 12 del boletín, en julio de 1987, titulado «A las auténticas minorías»: «Sirvan estas líneas para dejar constancia de nuestro agradecimiento a las auténticas minorías que hoy como ayer y como mañana seguirán siendo nuestro único ejemplo a seguir, porque los jóvenes que nos hemos enrolado en este barco, pese a llevar poco tiempo en él, ya hemos aprendido quiénes son los remeros y quiénes los navegantes».
En el siguiente boletín, el número 13, de noviembre de 1987, titulado «¿Y aún habrá quien no se entere?», se refiere a la unificación de Falange y la Comunión Tradicionalista Carlista decretada por Franco el 19 de abril de 1937, a los nueve meses de iniciarse la Guerra Civil, con la que Franco se hizo con el poder absoluto de la misma. En el escrito Ortega afirma que «Falange paga un fuerte precio por su acceso privilegiado al poder, pierde su identidad, que se pretendía antiburguesa, republicana, laica y dispuesta a hacer una revolución nacionalsindicalista. A la organización surgida del 19 de abril empieza a llegar multitud de personas sin otra ideología que la del medro personal al amparo del nuevo régimen, en el que pronto tendrán influencia decisiva los representantes de la derecha tradicional».
En el número de febrero de 1988, escribe el artículo «Juventud 1988: responsabilidad histórica», en el que, tras referirse a los jóvenes que han intentado rebelarse siguiendo a embaucadores profesionales de izquierdas u otro color, y a aquellos que aceptaron el conformismo y el pasotismo de una juventud aburguesada, afirma que hay una tercera juventud numéricamente menor que «recoge el espíritu de transformación y de revolución de aquella juventud de los años 20, 30 o 40, pero con la diferencia que tiene la posibilidad que a estas les faltó […]. Es la juventud nacionalsindicalista de Falange Española de las JONS que sabrá recoger el brío de transformación y revolución que plasmaron sus fundadores, logrando que la revolución deje de estar pendiente. Porque esta es su tarea y responsabilidad histórica».
En el número 16 del boletín, correspondiente a abril de 1988, Ortega analiza la problemática de las drogas, problema con el que sólo se podrá acabar, según él, actuando primero contra las causas, es decir, «dando un sentido a su vida». Así afirma: cuando el hombre es separado de lo que José Antonio definió como función propia de su ser, como realización personal de su existencia, esto es, de su trabajo. Se le está negando uno de sus principales derechos, así como el sentido de su propia vida. Y de las consecuencias casi parece absurdo hablar, se palpan en la calle, en cada esquina o parque. Jóvenes con los brazos acribillados a pinchazos, madres destrozadas al ver a sus hijos en una de las más lentas agonías [...]. Para nosotros los nacionalsindicalistas la solución se encuentra única y exclusivamente en la raíces del problema […]. Es necesario dar a la juventud un sentido a su vida y ese sentido sólo puede venir cuando se encuentre realizado como persona, cuando pueda realizar su propio trabajo.
Ortega Smith, en una España en la que desde 1982 gobierna el socialista Felipe González y en la que desde 1985 pertenece a la Comunidad Económica Europea, y que las grandes ciudades tienen alcaldes socialistas que con notable apoyo inician grandes transformaciones, considera posible implantar gracias a la fuerza de unos pocos jóvenes, la revolución nacionalsindicalista; sistema que reniega de las elecciones y la alternancia política. Y propone un modelo económico en parte planificado, con tintes socializantes, en el que los agricultores, las pequeñas empresas y los trabajadores organizados en torno al sindicato único, cogestionarán parte del sistema productivo.
En aquel momento de envejecimiento de Falange, esta, al igual que la ultraderecha franquista, se encuentra inmersa, como veremos, en incesantes luchas cainitas. Pese a ello, Ortega Smith cree firmemente en el renacer de dichas ideas; y una de las iniciativas que liderará, junto con los dirigentes de las juventudes falangistas Roberto Correa de la Peña y Manuel Araque, será la llamada «Convocatoria de grupos nacionalsindicalistas de España» –organizada el fin de semana del 24 y 25 de septiembre de 1988 en el albergue de la Casa de Campo de Madrid–. El escrito de convocatoria dice así: «Nos dirigimos a vosotros con la intención de comunicaros la celebración de una reunión de carácter nacional de todos los grupos nacionalsindicalistas de España. Nuestro objetivo es brindar la oportunidad, que muchos desean desde hace tiempo, de poder conocer y analizar las distintas posturas y diferencias que puedan existir, suponemos sólo estratégicas, y que han llevado en poco tiempo a la proliferación de pequeños y dispersos grupos de jóvenes nacionalsindicalistas por toda nuestra geografía.
En la carta se justifica la realización del encuentro con el fin de enmendar errores, conocer distintas posturas y afianzar la voluntad de trabajo y rigor.
Ortega y los otros dos convocantes firmarán todas cartas fotocopiadas que se envían. El escrito tendrá una nota indicando que para confirmar la asistencia se llame de once a doce de la noche a un teléfono que se indica que es el de Javier Ortega, hecho que confirma su implicación en la organización del evento.
Por ello Ortega se sumará a la corriente Fénix 88 de la Falange Española de las JONS. Corriente que toma el nombre de Fénix por ser un ave que, según la mitología, tras morir pasto de las llamas renace y triunfa. El número 88 lo toma, no por su sentido de la octava letra del abecedario, la H, con la que por duplicado los grupos neonazis se refieren a «Heil Hitler», sino por el año en que nace el grupo. Y si bien Ortega continuará vinculado a Falange y a los promotores de Fénix 88, poco a poco disminuirá su militancia al centrarse en los estudios de Derecho.
No obstante, en verano de 1991 publicará en el número 2 de la revista Horizonte, de Falange del municipio extremeño de Guareña, el artículo «La razón del sistema». Curioso artículo a modo de diálogo entre un joven inconformista y su padre, en el que el hijo explica lo que dicen sus compañeros de universidad sobre la revolución, el capitalismo, los partidos de izquierda, la autogestión de las empresas y la nacionalización de la banca, y al final el hijo le dice al padre que se afiliará a un partido nacionalsindicalista. Ello confirma que, a punto de cumplir veintitrés años, aún militaba o simpatizaba con dichas ideas. Este artículo se puede consultar en la hemeroteca histórica de la web de Falange Auténtica.
Fa segles molts creien que la pesta era o un càstig diví o un mal provocat pels jueus. Ara molts creuen que la Covid19 és un càstig de la deessa natura o un invent dels poderosos per afeblir-nos, que afecta sobretot als dèbils d’esperit
Xavier Rius Sant, periodista, El Triangle, 2 de desembre de 2021
He sentit de moltes persones que rebutgen vacunar-se i que donen
suport a teories conspiranoiques sobre la covid frases com “no ens ho
expliquen tot” o “ens enganyen”.
Vinc d’on vinc i en el meu entorn hi ha gent, sobretot dones, d’idees ecologistes, naturistes, que practiquen o practicaven ioga i que cerquen teràpies alternatives a la medicina tradicional. I moltes d’aquestes persones s’han negat a vacunar-se i donen explicacions màgiques, esotèriques de càstigs de la divina natura i de conspiracions farmacèutiques i poders econòmics globalistes, per explicar l’origen o la veracitat de la covid.
Potser jo soc un outsider o potser és que, com a ateu convençut, puc compartir part de les idees ecologistes i naturistes sense que per a mi siguin cap dogma de fe, ni formin part d’una cosmovisió alternativa com sí que tenen bastantes d’aquestes persones d’idees ecologistes o naturistes, que han canviat la creença en la divina providència, el pecat original i el càstig diví, per altres de vinculades habitualment a la reencarnació, en què els que trien el bon camí ascendeixen.
Jo em vaig vacunar de la covid i ja desitjo posar-me la tercera dosi. Quan persones del meu entorn justifiquen la seva negativa a vacunar-se o comparteixen teories conspiranoiques, habitualment argumenten que “ells” ens enganyen o no ens ho expliquen tot. I quan jo pregunto qui són “ells”, o bé em surten amb teories sobre els que dominen el món, o em diuen coses com que “tu no saps qui són ells, però ells sí que saben qui ets tu i com manipular-te”. A partir d’aquí algunes d’aquestes persones –afortunadament no totes– proclamen convençudes que amb la vacuna m’han posat un xip amb el qual “ells” em controlaran i em manipularan.
També hi ha persones antivacunes que quan han viatjat a certs països tropicals sí que s’han posat totes les vacunes que es recomanaven, que justifiquen la seva negativa a vacunar-se de la covid afirmant que per trobar una vacuna cal una investigació que triga almenys tres o quatre anys, i ara les farmacèutiques estan experimentant amb nosaltres fins a trobar la bona. Afirmen que els centres de vacunació fan diverses llistes de la gent que s’ha vacunat. Hi ha la dels que només han rebut placebo, i les dels que hem rebut algun fàrmac experimental per veure com evolucionem i els efectes secundaris de cara a aconseguir d’aquí tres anys la vacuna que sí que funcionarà.
El rebuig a les vacunes també està molt estès entre els àmbits ultradretans, que fa un any ja van animar o intentar obtenir rèdits de les protestes contra els confinaments i tancament d’activitats. Vox, per exemple, s’ha manifestat contra l’obligatorietat de vacunar-se i de la imposició del passi covid, cosa que defensen sense ruboritzar-se els dos professionals de la sanitat que són diputats al Parlament: l’odontòleg Ignacio Garriga i l’anestesista María Elisa García Fuster. Garriga, a qui se li va morir la mare de covid, no nega la malaltia, però en culpabilitza el Govern de Pedro Sánchez per permetre que “el virus xinès” entrés per Barajas. A la festa que va fer Vox a Madrid, on Abascal va presentar l’Agenda España, davant la globalista Agenda 2030 de l’ONU , va actuar el cantant neonazi G-Babe, que va interpretar els seus temes antivacunes.
Amb l’arribada del fred molts països europeus pateixen una nova onada i
s’imposen restriccions, sobretot per als no vacunats. S’han produït a
Àustria, Alemanya, França i Bèlgica protestes violentes contra les
restriccions per als no vacunats que han rebut el suport de la
ultradreta i de sectors molt transversals. Quan pensàvem que els llatins
de l’Europa del sud érem els insubmisos del continent davant dels
ciutadans disciplinats de l’Europa germànica, veiem que mentre que a
Espanya l’índex de vacunació és del 80%, a Portugal del 87% i a Itàlia
del 74%, a Àustria és només del 65%, i a Alemanya, del 68%. Igual que fa
segles molta gent creia que la pesta que assetjava cíclicament Europa
era o bé un càstig diví o un mal provocat pels malèfics jueus, ara
encara són milions les persones a Europa que creuen que aquesta pandèmia
del segle XXI és o bé un càstig imposat per la deessa natura o un
invent dels poderosos per afeblir-nos, que afecta sobretot aquells
dèbils d’esperit que es neguen a veure el que és evident.
Leer el artículo en castellano en El Triangle
Xavier Rius Sant, periodista. El Triangle, 2 de diciembre de 2021
He oído a muchas personas que rechazan vacunarse y que apoyan teorías conspiranoicas sobre el Covid frases como “no nos lo cuentan todo” o “nos engañan”.
Vengo de dónde vengo y en mi entorno hay gente, sobre todo mujeres, de ideas ecologistas, naturistas, que practican o practicaban yoga y que buscan terapias alternativas a la medicina tradicional. Y muchas de estas personas se han negado a vacunarse y dan explicaciones mágicas, esotéricas de castigos de la divina naturaleza y de conspiraciones farmacéuticas y poderes económicos globalistas, para explicar el origen o la veracidad del covid.
Quizás yo soy un outsider o quizás es que, como ateo convencido, puedo compartir parte de las ideas ecologistas y naturistas sin que para mí sean ningún dogma de fe, ni formen parte de una cosmovisión alternativa como sí tienen bastantes de estas personas de ideas ecologistas o naturistas, que han cambiado la creencia en la divina providencia, el pecado original y el castigo divino, por otras vinculadas habitualmente a la reencarnación, en las que quienes eligen el buen camino ascienden.
Yo me vacuné de covid y ya deseo ponerme la tercera dosis. Cuando personas de mi entorno justifican su negativa a vacunarse o comparten teorías conspiranoicas, habitualmente argumentan que «ellos» nos engañan o no nos lo explican todo. Y cuando yo pregunto quiénes son «ellos», o bien me salen con teorías sobre los que dominan el mundo, o me dicen cosas como que “tú no sabes quiénes son ellos, pero ellos sí saben quién eres tú y cómo manipularte”. A partir de ahí algunas de estas personas –afortunadamente no todas– proclaman convencidas que con la vacuna me han puesto un chip con el que “ellos” me van a controlar y manipular.
También hay personas antivacunas que cuando han viajado a ciertos países tropicales sí se han puesto todas las vacunas que se recomendaban, que justifican su negativa a vacunarse de covid afirmando que para encontrar una vacuna es necesaria una investigación que tarda al menos tres o cuatro años, y ahora las farmacéuticas están experimentando con nosotros hasta encontrar la buena. Afirman que los centros de vacunación realizan varias listas de la gente que se ha vacunado. Está la de los que sólo han recibido placebo, y las de los que hemos recibido algún fármaco experimental para ver cómo evolucionamos y los efectos secundarios de cara a conseguir en tres años la vacuna que sí funcionará.
El rechazo a las vacunas también está muy extendido entre los ámbitos ultraderechistas, que hace un año animaron o intentaron obtener réditos de las protestas contra los confinamientos y cierre de actividades. Vox, por ejemplo, se ha manifestado contra la obligatoriedad de vacunarse y de la imposición del pase covid, cosa que defienden sin ruborizarse los dos profesionales de la sanidad que son diputados en el Parlament: el odontólogo Ignacio Garriga y la anestesista María Elisa García Fuster. Garriga, a quien se le murió la madre de covid, no niega la enfermedad, pero culpabiliza al Gobierno de Pedro Sánchez por permitir que “el virus chino” entrara por Barajas. En la fiesta que celebró Vox en Madrid, donde Abascal presentó la Agenda España, ante la globalista Agenda 2030 de la ONU, actuó el cantante neonazi G-Babe, que interpretó sus temas antivacunas.
Con la llegada del frío, muchos países europeos sufren una nueva ola y se imponen restricciones, sobre todo para los no vacunados. En Austria, Alemania, Francia y Bélgica se han producido protestas violentas contra las restricciones para los no vacunados que han recibido el apoyo de la ultraderecha y de sectores muy transversales. Cuando pensábamos que los latinos de la Europa del sur éramos los insumisos del continente frente a los ciudadanos disciplinados de la Europa germánica, vemos que mientras que en España el índice de vacunación es del 80%, en Portugal del 87% y en Italia del 74%, en Austria es sólo del 65%, y en Alemania, del 68%. Al igual que hace siglos mucha gente creía que la peste que asediaba cíclicamente Europa era o bien un castigo divino o un mal provocado por los maléficos judíos, ahora todavía son millones las personas en Europa que creen que esta pandemia del siglo XXI es o un castigo impuesto por la diosa naturaleza o un invento de los poderosos para debilitarnos, que afecta sobre todo a aquellos débiles de espíritu que se niegan a ver lo que es evidente.
Una de les conseqüències de l'any llarg que portem de restriccions
de mobilitat i confinaments canviants, és l'exercici mental de conèixer
les divisions territorials administratives de Catalunya, de vegades
aplicades amb sentit comú, de vegades amb una literalitat que per
persones que viuen o treballen en terra de frontera, es veien abocats
infringir la normativa si posaven un peu fora de casa en direcció
equivocada.
Vaig treballar més de vint anys de professor de geografia i història
i ciències socials a centres públics de primària i secundària de la
segona ciutat de Catalunya, L'Hospitalet de Llobregat, i m'adonava que
molts alumnes i moltes famílies no tenien clar que vivien en una ciutat
diferent a Barcelona. L'expressió "aquesta tarda anem a Barcelona" era
utilitzada amb el mateix sentit per un veí de Collblanc d'una banda de
la Riera Blanca que administrativament era barri de Sants de Barcelona,
que pels de l'altra que eren de L'Hospitalet. Vaig treballar molts anys
al barri de Pubilla Cases i Can Vidalet, que alguns carrers fan de
separació amb Esplugues, i si preguntaves als alumnes i fins i tot a
alguns professors, a quina comarca estaven, et deien al Baix Llobregat,
quan L'Hospitalet pertany al Barcelonès. Pau Vila va fer la divisió de
comarques preguntant a cada poble on anaven a mercat, i ara potser la
pregunta seria a quina zona comercial va la majoria els dissabtes.
Mentre a la resta d'Espanya es confinaven per províncies,
a Catalunya ho vam fer per zones sanitàries. I aquí es van trobar
alguns que la seva zona no coincidia ni amb la comarca ni la província.
Per exemple part nord del Maresme pertany a la zona sanitària de Girona.
Després ens van confinar per comarques i el Moianès, comarca nova i
petita, s'adonava que per comprar uns texans o unes sabatilles
esportives o un telèfon mòbil, s'havia de buscar l'excusa d'anar al
metge o per alguna gestió a Vic o Manresa i aprofitar-ho. I quan fa onze
mesos permetien sortir a caminar o fer esport dins del municipi, a
pobles com Navarcles o l'Estany, descobrien que a la que caminaven un
quilòmetre, ja havien sortit del municipi i podien ser multats.
Resultava que aquell bosc i camps "nostres" on tota la vida s'hi ha anat
moltes tardes a passejar, ja no eren nostres. No sé com s'ho feien a
Badia del Vallès, amb una extensió de 0'9 km2, si demanaven ajuda al seu
veí universal, Antonio Díaz, el Mago Pop, per desafiar les lleis de
l'espai sense creuar la frontera que tenien al darrera dels contenidors
d'escombraries.
Al mes de juny es van agrupar en una les tres zones sanitàries
de l'Àrea de Barcelona, és a dir des de Sitges fins a mig Maresme, i
els dos Vallesos, descongestionant l'àrea urbana continua barcelonina.
Els que estem federats, com jo en un grup de muntanya hi han hagut
monuments que ens podíem moure per fer esport per tot Catalunya i altres
que només pel municipi o la zona sanitària. Amb l'últim confinament
comarcal, si no t'entrenaves per una competició oficial, no es podia
sortir de la comarca. I els ciclistes de Barcelona col·lapsaven la
carretera de Vallvidrera, anant després cap el Tibidabo, tornant per
l'Arrabassada, generant-se unes situacions d'absoluta perillositat amb
els vehicles i gent caminant pels vorals. I les imatges de les platges
de Barcelona abarrotades parlaven per sí soles. El tinent d'alcalde de
Barcelona, Jaume Collboni, no es cansava de demanar que s'obrís
Barcelona i es pogués anar a les platges del Prat, Castelldefels i Gavà
que estaven buides.
El Govern de la Generalitat va dir fa un mes que la desescalada
en la que ara estem segurament no seria ni per municipis, ni comarques,
ni per zones sanitàries, ni per províncies. Potser seria per vegueries.
Un divisió administrativa medieval recuperada a finals de l'any 1937,
després de derogar les nou regions aprovades el 1936, de les que la
Catalunya Central amb Manresa com a capital era la setena, i d'aquí ve
el nom del dirari Regió 7. El Parlament de Catalunya va recuperar les
vegueries amb una llei de 2010, modificada l'any 2017, que mai s'ha
aplicat, i en part congelada per la sentència de l'Estatut. Divisió que
tampoc correspon a la divisió administrativa actual de la Generalitat,
que fa que un docent o la família d'un alumne que ha de fer una gestió
al Departament d'Ensenyament, si treballa o estudia a Centelles ha
d'anar a Manresa, però si ho fa a Aiguafreda ha d'anar a Mataró.
Un servidor que tinc fama de friki dels mapes,
aquest any molta gent em preguntava si l'endemà o el dissabte podia
anar a tal lloc, o per on passar sense sortir de la comarca o divisió
vigent aquells dies, i fins i tot per on podia fer-ho, fent trampes.
Reconec que més enllà que a mi el carnet de premsa m'ha permès una
relativa mobilitat, havent de fer sovint el full d'autorresponsabilitat,
algunes vegades mirant el mapa, em recordava a mi mateix l'any 1997 a
la Bòsnia dividida en tres zones o el 1999 i 2000 a Kosovo, mirant per
on havia de passar per no creuar les línies o creuar-les on hi hagués un
checkpoint fàcil de creuar. Ara pensava que m'hauria d'estudiar les
vegueries, tot i que en meu entorn crec que seria molt fàcil i en
tindria prou amb la de Barcelona i la Catalunya Central, amb el Moianès a
la Catalunya Central, sent terra de frontera.