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dimecres, 18 de setembre del 2019

¿Habrá una nueva guerra árabe-persa, sunitas y Estados Unidos contra chiítas en la que casi todos saldremos perdiendo? El verdadero conflicto del Próximo Oriente no es el Palestino-Israelí, sinó la pugna entre árabes, persas y turcos.


Foto que hice en Basora, Iraq, en enero de 2003. Estatuas junto al Shat al Arab (Confluencia Eúfrates y Tigris) señalando al enemigo, a Irán.

Comienzo este análisis sobre la actual crisis entre Irán y otros países y milicias del eje chiíta de un lado, con los Estados Unidos, Arabia Saudita e Israel por otro, con esta  fotografía que hice en enero de 2003 en Basora, en el Shat el Arab, tramo final del Eúfrates y Tigris, que hace a la vez de frontera entre Irak e Irán. Allí comenzó la guerra en 1980 iniciada por Saddam Hussein animado, parece, por Estados Unidos y las monarquías árabes. Guerra que sólo consiguió hundir a los dos países -Irak e Irán- que eran fuertes, produjo un millón de muertos y dos millones de herídos, y una escalada de los precios del petroleo a causa de la llamada guerra de los petroleros. 
Frente bélico que consistió en el hundimiento de buques atracados deliberadamente o que chocaban con minas y en los ataques aéreos de instalaciones petroleras. La estatuas (retiradas por el gobierno chiïta de Bagdad en 2005) fueron colocadas por de Saddam Husseín tras la guerra con Irán en 1989, señalando al otro lado del río, al enemigo, Irán. 

Dicha guerra, con un gobierno de mayoría sunita en Bagdad, pese a ser la mayor parte de la población iraquí es chiíta, fue un nuevo episodio sangriento de la pugna histórica milenaria entre árabes y persas. Sadam Husein se lanzó a la guerra para derrotar a la potencia persa, animado o con el visto bueno de las monarquías árabes que le facilitaron armas para hacerla y que creía que no le cobrarían. Pero de esas deudas y el empobrecimineto que significó para el régimen de Bagdad, surgiria en 1991 la siguiente guerra, la de la invasión de Kuwait.

Ahora, tras el ataque con drones del sábado perpetrado por los rebedes chiítas hutíes de Yemen contra instalaciones petroleras sauditas, que ha motivado un fuerte crecimiento del perecio del crudo, se vive un nuevo capítulo del conflicto árabe persa. Capítulo que comenzó en mayo del pasado año con la retirara de Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán. Y que comenzó a tener consecuencias hace cuatro meses, con Benyamin Netanyahu solicitando reiteradamente a Trump que atacara militarmente a Teherán.  Estados Unidos anunció que sancionaría a países y empresas que siguieran comprando petroleo iraní o comerciando con Irán. E Irán respondió  que si el resto de firmantes no le daban alternativas para evitar las sanciones y restricciones comerciales y financieras impuestas, comenzaría a incumplir las restriciones de almacenamiento y enriquecimiento de uranio. 

Paralelamente se han producido incidentes como el apresamiento de un petrolero iraní en Gibraltar que tuvo como respuesta el apresamiento de otro británico por parte de Irán en el Estrecho de Ormuz; el ataque con drones israelíes a objetivos de Hezbolá en el Líbano; el derribo por parte de Teherán de un dron estadounidense que sobrevolaba Irán que estuvo a punto de motivar un respuesta de Washington cancelada en el último minuto. Y tras el ataque con drones a instalaciones petroleras sauditas, reivindicado por los rebeldes hutíes del Yemén, Irán ha capturado un petrolero con bandera de Emiratos Árabes bajo la acusaciónde hacer contrabando de petroleo iraní.  

Donald Trump, Netanyahu y Mohamed Bin Salman desean aplastar a Irán, pero todos tenemos mucho que perder si se produce un ataque militar contra Irán. La historia ha confirmado una y otra vez, más allá de las simpatías que se tengan con quien gobierna en Irán, que la potencia persa resiste y persiste. Mientras los árabes siempre han estado divididos, las otras dos potencias milerarias que han luchado por la hegemonía y el control de la región, los trucos y los persas, en numerosas ocasiones han salido ganando. Porque el verdadero conflicto del Próximo Oriente no es el palestino, sinó la pugna entre turcos, árabes y persas. Los persas ya eran fuertes mucho antes de la aparición del islam, y los árabes pese a expanderse por Oriente y Occidente gracias al islam, no han podido mantener mucho tiempo su dominio.  Cuando los árabes era sólo un conjunto de tribus divididas en Arabia, Ciro el Grande ya conqusitó Babilonia en 538 antes de Cristo liberando a los judíos apresado por Nabucodonosor. Los árabes conquistaron Persia en el 637 después de Cristo, pero no pudeiron eliminar la religión zoorozastra que siempre se ha continuado practicando y ni siquiera Khomeini se atrevió a prohibir.    

Fotos que hice en Iran en enero de 2009 con m otivo de oración y manifestación contra Estados Unidos y el ataque isarelí a Gaza           

Después de la conquista musulaman de Persia, los iraníes se sumaron a la rama chiíta que consideran que tras Alí, se incumplió la voluntad de Mahoma, siendo el chiísmo un islam mucho más social que el sunismo tutelado por Arabia Saudita. Y el conficto actual es la lucha entre monarquía petro-medieval saudita que lidera Mohamed Bin Salmán y el eje o luna xiíta que va des de el Irán Persa, a los hutíes chíes del Yemen, la minoría chiíta del sur de Arábia, los chiítas alauies de Bashar al Asad -vencedores en Siria-, la mayoría chiíta de Iraq y las milicias de Hezbolá en el Líbano.
Hoy esos dos mundos y concepciones diferentes del Islam chocan de nuevo en el Estrecho de Ormuz, fuente del petroleo. Con un Trump ignorante e ireflexivo y su yerno judío Jared Kushner, los halcones de Israel, y el principe carnicero saudita, que desean retornar a la edad de piedra a la milenaria Persia, toda la región peude estallar, rompiendo de nuevo Irak, poniendo en peligro la fragil situación de Siria, quebrando el Líbano y provocando más hambruna en Yemen. 
E irresponsables que desean que eso ocurra lo hay en ambos bandos y todos creen que si mueren en el intento irán al Paraíso. Los chiítas que creen el que Mahdi, el doceavo imán o imán oculto regresará a la tierra a imponer la justicia y el Jucio Final cuando se produzca un momento de gran confusión. Y los judíos y los evángelicos que apoyan a Trump que esperan y rezan por la pronta venida o retorno del Mesías que acabará con su Arganmedón  con el caos en Tierra. 
Yo no digo, que Dios nos coja confesados, porque Aleluya, gracia a Dios,  alhamdulilá,  soy ateo. 
  
Unos y otros creen que si mueren en el intento, irán directos al Paraíso. Foto que hice en el 2008 en el Museo de Guerra de Hezbolá, en Balbelk, Líbano

 
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d'Hezbolà (Hizbul·là) a Baalbek, al Líban.  Hezbollah Museum, Bagdad, Samarra, camino, de, Hezbollah Museum  Líbano, Irak, Irán, Iraq, L'Iraq, ,l'Iran, Xavier Rius, sant, periodista, fotos,

dissabte, 12 de maig del 2018

TRUMP, ISRAEL i L'IRAN. Analitzo al Punt Avui el trencament de Donald Trump de l'acord nuclear amb l'Iran, el paper d'Israel i la resposta d'Europa. Tant Trump amb la interpretació literal de la Bíblia, com una corrent del xiïsme que espera el retorn de Messies o Mahdi, com alguns a Israel, creuen que la vinguda apocalíptica del "salvador", just abans de Judici Final, pot ser semblant a una explossió nuclear

Una de les conseqüències de la guerra de Síria és que, més enllà de la victòria de Baixar al-Assad i de la derrota d’Estat Islàmic (EI), han coincidit lluitant al mateix bàndol tropes o milícies d’estats o potències rivals i s’han trobat cara a cara enemics estrangers irreconciliables que fins ara havien evitat la confrontació directa. Unitats iranianes de la divisió Al-Quds que dirigeix sobre el terreny el general Qasem Soleimani, després de combatre Estat Islàmic i altres grups islamistes a Síria, estan ara desplegades prop de la frontera amb el Golan ocupat per Israel. Al-Quds és el topònim àrab de Jerusalem, ciutat que almenys en teoria voldrien recuperar per a l’islam aquestes tropes iranianes. I per primera vegada, donat que l’Iran no va participar en les guerres arabo-israelianes del segle passat, unitats iranianes estan cara a cara amb l’exèrcit hebreu. I tot i no tenir, aquestes unitats, cap intenció de lluitar contra l’estat jueu, Israel ha fet aquest últims mesos diversos atacs a casernes i instal·lacions de forces iranianes desplegades a Síria. Aquesta setmana unitats iranianes van respondre llançant vint coets cap al Golan, i dijous a la matinada Israel, en represàlia, va llançar la més gran resposta cap a Síria des de la guerra del Yom Kippur, el 1973.
Aquest atac d’Israel es va produir just quan el president dels Estats Units, Donald Trump, anunciava que trencava l’acord nuclear amb l’Iran aconseguit pel seu predecessor, Barack Obama, Rússia, la Xina i Europa. Fet que pot provocar una involució del règim iranià, que encara faria les coses més difícils. Trump, mostrant una ignorància total sobre el Pròxim Orient, va justificar la sortida de l’acord al·legant que l’Iran exporta terrorisme, i gairebé responsabilitzant-lo de ser impulsor d’Estat Islàmic.
En aquesta croada contra l’Iran coincideixen Trump, el nou home fort de l’Aràbia Saudita, el príncep Mohammed Bin Salman, responsable de la desastrosa guerra del Iemen, i el primer ministre israelià, Benjamin Netanyahu. I sembla que Netanyahu, més enllà de la pugna entre àrabs i perses, sunnites i xiïtes, és l’únic a qui li estan sortint bé les coses. Netanyahu, que el 2015 va ser reelegit per tercer cop primer ministre, cosa que només havia aconseguit el fundador d’Israel, Ben Gurion, superarà, si no passa res aquest any, el temps que Ben Gurion va governar.
Netanyahu, ignorant els acords i les peticions de l’ONU, d’Obama i d’Europa, ha omplert Cisjordània d’assentaments jueus fent ja impossible un hipotètic estat palestí. I ara, que com a conseqüència de la desastrosa guerra de l’Iraq –on avui se celebren les primeres eleccions després de la derrota d’Estat Islàmic–, de la guerra de Síria i de la creixent influència de Hezbol·là confirmada en les recents eleccions del Líban, vol eliminar el perill de la influència xiïta. I va ser precisament Israel qui va denunciar suposats incompliments per part de Teheran de l’acord nuclear, que va argumentar Trump per justificar trencar el pacte.
L’escenari actual genera incerteses per a tots. Una és saber si Europa, Rússia i la Xina podran mantenir vigent el pacte sense ser castigades les seves empreses, forçant Trump a reconsiderar la situació. La segona incògnita és què passarà a l’Iran. De moment el líder suprem, Ali Khamenei, ha donat suport a la voluntat del primer ministre reformista, Hassan Rouhani, de mantenir vigent l’acord i no reiniciar el programa nuclear. Però si la situació econòmica empitjora, podrien sortir reforçats els contraris a l’obertura, entre qui hi ha els poderosos Guardians de la Revolució. La tercera incertesa és si hi haurà una escalada militar desitjada pels falcons d’Israel, que més enllà que pot afectar la complexa situació de Síria i el Líban, tampoc ajudaria a la democratització de l’Iran. La quarta és si aquesta ofensiva de Riad, Washington i Israel contra l’anomenada mitja lluna xiïta que va del Líban a l’Iran, podria ser utilitzada per Estat Islàmic per reaparèixer. I si alguna cosa tenen en comú Trump, Netanyahu i els conservadors iranians, és una visió apocalíptica de la història i del destí. Trump amb la Bíblia, Netanyahu amb la missió d’Israel i l’espera del Messies, i a l’Iran el proper retorn del Mahdí. I la vinguda del Mahdí o el judici final, molts l’han imaginat com quelcom semblant a una guerra nuclear.
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مهدي,

dimarts, 1 de juliol del 2014

EL NOU CALIFA, CONTRA L'IMAM OCULT. Publico al Punt Avui sobre la instauració del califat a Síria i l'Iraq

 Xavier Rius, El Punt Avui, 1 de juliol de 2014
Abu Bakr al-Baghdadi, cap de l'Estat Islàmic de l'Iraq i del Llevant que es proclama califa dels sunnites de Síria i l'Iraq, diu que té com a objectiu destruir les fronteres dels acords Sykes-Picot, signats entre França i el Regne Unit per repartir-se l'Orient Mitjà quan acabés la Primera Guerra Mundial. D'aquells acords van sortir les fronteres de Síria, l'Iraq i Jordània.
Del desmantellament de l'imperi Otomà, va néixer la república turca d'Atatürk, que el 1924 va dissoldre la figura del califa d'Istanbul que encarnava l'últim sultà. El califat que havia estat a Damasc, Bagdad i Egipte, des del 1517 l'encarnava el sultà d'Istanbul. En desaparèixer la figura del califa, els musulmans van quedar sense cap, precisament en un període en què el món evolucionava i van quedar orfes d'una figura que pogués adaptar l'islam a tants canvis.
Però, al marge d'això, l'islam vivia des del 656 l'escissió entre xiïtes i sunnites per la successió de Mahoma. El primer califa va ser Abu Baker, però en morir el quart califa, Alí, cosí i gendre de Mahoma, es van escindir entre els sunnites i els xiïtes, que deien que el califa havia de ser descendent sanguini de Mahoma. I des d'aleshores els xiïtes han estat majoritaris a l'Iran i també a l'Iraq, tot i que, des de la independència del país, a Bagdad van governar els sunnites.
Va ser amb l'ocupació americana quan per primera vegada els xiïtes van governar l'Iraq. I els xiïtes creuen en l'imam o califa ocult, el mahdí, que quan era un nen va desaparèixer a Samarra, l'any 874, i que tornarà a la terra com el messies a portar la justícia poc abans del judici final.
Casualment o no, el líder de l'EIIL que es proclama califa, que vol unir Síria amb l'Iraq, té el nom d'Abu Baker, com el primer califa. Aprofitant que els musulmans no tenen cap espiritual, vol ocupar aquest lloc, no per reinterpretar l'islam i adaptar-lo als canvis socials, a l'acceptació de la ciència i a la igualat entre homes i dones, sinó per tornar a una concepció més rígida de l'islam que la que imperava quan el califa era a Istanbul. I té com a objectiu esclafar els xiïtes, que considera pitjors que els cristians. Per això diu que vol arribar a les ciutats de Najaf i Kerbala i destruir les tombes dels imams xiïtes venerats, descendents d'Alí.
Tan cert com que, a mesura que l'EIIL, gràcies a l'ajut dels caps tribals sunnites, ha conquerit més terreny camí cap a Bagdad davant un exèrcit iraquià a la desbandada, tindrà esperant-lo a Bagdad i les ciutats santes un exèrcit de dotzenes de milers d'homes disposats a lluitar i a morir, dirigit per Muqtada al-Sader, supervivent d'una família xiïta venerada més radical que el primer ministre Al-Maliki, que dirigeix precisament l'Exèrcit del Mahdí, l'imam ocult, que tornarà per portar la pau en un moment que, segons la tradició, serà de caos absolut, potser com l'actual.
Torre de Samarra